Relexiones

Si somos hijos de Dios y deseamos llegar a la «estatura y plenitud de Cristo hay un par de virtudes que debemos considerar. La Biblia dice:

Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, tu fidelidad alcanza hasta las nubes.

Tu justicia es como los montes de Dios, Tus juicios, abismo grande. Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.

¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.

Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, y tú los abrevarás del torrente de tus delicias (Salmos 36: 5-8).

Estas virtudes son: (1) Misericordia; (2) Fidelidad; (3) Justicia; (4) Protector; y (5) Sustentador.

En acto de confesión reconozco que con las palabras podríamos presentarnos como «techados de virtudes» y tratar de convencer a los demás de ser así. Pero prefiero la auto-evaluación sincera que me deja ver mis inconsistencias, o «errores». Por ello, prefiero al «pecador confeso»… que a los «santos pecadores».