Relexiones

¿A quién no le gustan? Ayer mi Ecuador del alma (sin patriotismo) le gano a Portugal con sus poderosos jugadores (C. Ronaldo y otros) en su propia cancha 3-2. Pero Ecuador tiene lo suyo (Valencia y otros).

Es un hecho, fuimos diseñados para triunfar, sin triunfalismos. Esta vez, me refiero a ti y a mí como «servidores en la Misión de Dios». Por ello vale evocar las palabras del salmista:

«Por tanto yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, Y cantaré a tu nombre. Grandes triunfos da a su rey, Y hace misericordia a su ungido, A David y a su descendencia, para siempre» (Salmos 18:49-50).

La lección espiritual es que quien nos da el triunfo en todos nuestros conflictos y desafíos es el misericordioso Dios. Por ello, «confieso», y «canto». Así veré, me seguiré viendo a mí y a mis hijas/o, como «triunfadores» en la Misión de Dios y en su desarrollo personal, familiar y social.