SEMANA 4 Amor: Sábado 29 de Diciembre 2018

SÁBADO, DICIEMBRE 29, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de amor, guía mis pasos por caminos de paz. Déjame vivir en la luz brillante de la salvación. Llévame adelante, iluminado por la presencia de Cristo. Amén.

Leamos

Zacarías, el padre del niño, lleno del Espíritu Santo y hablando proféticamente, dijo:
“¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha venido a rescatar a su pueblo!
Nos ha enviado un poderoso salvador,
un descendiente de David, su siervo.
Esto es lo que había prometido en el pasado
por medio de sus santos profetas:
que nos salvaría de nuestros enemigos
y de todos los que nos odian,
que tendría compasión de nuestros antepasados
y que no se olvidaría de su santa alianza.
Y este es el juramento que había hecho
a nuestro padre Abraham:
que nos permitiría
vivir sin temor alguno,
libres de nuestros enemigos,
para servirle
con santidad y justicia,
y estar en su presencia toda nuestra vida.
En cuanto a ti, hijito mío,
serás llamado profeta del Dios altísimo,
porque irás delante del Señor
preparando sus caminos,
para hacer saber a su pueblo
que Dios les perdona sus pecados
y les da la salvación.
Porque nuestro Dios, en su gran misericordia,
nos trae de lo alto el sol de un nuevo día,
para dar luz a los que viven
en la más profunda oscuridad,
y dirigir nuestros pasos
por el camino de la paz.”
Lucas 1.67-79

Reflexionemos

Nuestra espera y anticipación llegan a su fin a medida que concluimos el Adviento yentramos en la temporada del nacimiento de Jesús. Tal como Zacarías lo había profetizado, ¡Dios ha venido a ayudar a su pueblo y liberarlo! Vemos esto cumplido en Jesús: nuestro poderoso Salvador, un descendiente de David, el profeta prometido desde hace mucho tiempo. Por medio de Jesús, Dios recuerda el pacto con Abraham y
muestra misericordia a Israel. Dios también nos recuerda. Nosotros también estamos invitados a recibir a Cristo, el rey recién nacido, y caminar por sus sendas de paz. Somos salvados, y nuestros
pecados son perdonados. Y entonces, la conclusión de Adviento es solo el comienzo. Mañana llega el verdadero anhelo de nuestros corazones. El brillante amanecer de la salvación se levanta sobre
nosotros. Sigamos viviendo en la luz de Cristo que brilla desde el cielo, iluminando con su presencia incluso la sombra oscura de la muerte.

Respondamos

Reflexionemos sobre las últimas cuatro semanas de Adviento. ¿Qué ideas llevarás contigo de ahora en adelante? ¿Qué prácticas continuarás? ¿Cómo te ha preparado el Adviento para vivir a la luz de Cristo y caminar en sus sendas de paz?

¡Esperamos que hayas aprovechado este viaje inspirador!

Desde siempre la Iglesia de Cristo, que está conformada por la suma de Iglesias donde se adora a Dios Padre en gratitud por su amor, se confiesa a Jesús como Salvador y Señor, y se vive la guía y consuelo del Espíritu Santo, ha visto la necesidad de recordar las acciones maravillosas de Dios emprendidas para nuestra salvación. Pero siempre estas celebraciones tienen un objetivo: acercarnos más al Dios que celebramos.
En el caso del Adviento y la Navidad, no olvidemos que la intención es llevarnos a un encuentro vivo y cotidiano con Jesús, la máxima manifestación de Dios en la historia, en nuestra historia personal, eclesial y comunitaria. Adviento, Navidad y las otras estaciones o temporadas en las que celebramos la acción de Dios en la historia, son importantes. Pero no “tan importantes” como para hacer de ellas fiestas de guardar o ritos que cumplir.
Nuestra intención al poner este material en tus manos es, precisamente, que las palabras de la Biblia citadas sean un punto de encuentro con el Dios que inspiró a la Biblia misma. Y, por tanto, nuestras vidas sean transformadas por el amor de Dios, la gracia de Jesucristo y la acción del Espíritu Santo. Celebremos juntos Adviento y Navidad encontrándonos con Jesús, el Cristo de Dios. Y vivamos el próximo año caminando el camino que él nos propone en Su Palabra.

Y Dios, que es quien da constancia y consuelo,
los ayude a ustedes a vivir en armonía unos con otros,
conforme al ejemplo de Cristo Jesús,
para que todos juntos, a una sola voz,
alaben al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
Romanos 15.5-6 DHH

Read more

SEMANA 4 Amor: Viernes 28 de Diciembre 2018

VIERNES, DICIEMBRE 28, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de amor, tu Espíritu se movió de manera poderosa antes del nacimiento de Jesús y continúa moviéndose hoy. Déjame conocer tu presencia incluso ahora. Amén.

Leamos

Al cumplirse el tiempo en que Isabel debía dar a luz, tuvo un hijo. Sus vecinos y parientes fueron a felicitarla cuando supieron que el Señor había sido tan bueno con ella. A los ocho días, llevaron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías. Pero su madre dijo: —No. Tiene que llamarse Juan. Le contestaron: —No hay nadie en tu familia con ese nombre. Entonces preguntaron por señas al padre del niño, para saber qué nombre quería ponerle. El padre pidió una tabla para escribir, y escribió: ‘Su nombre es Juan.’ Y todos se quedaron admirados. En aquel mismo momento Zacarías volvió a hablar, y comenzó a alabar a Dios. Todos los vecinos estaban asombrados, y en toda la región montañosa de Judea se contaba lo sucedido. Todos los que lo oían se preguntaban a sí mismos: “¿Qué
llegará a ser este niño?” Porque ciertamente el Señor mostraba su poder en favor de él. Lucas 1.57-66

Reflexionemos

En los días previos al nacimiento de Jesús, el Espíritu de Dios ya se está moviendo. Como el ángel profetizó a María, Elisabet da a luz un hijo. Su esposo, Zacarías, a quien Dios enmudeció durante el transcurso del embarazo, declara que el nombre del niño será Juan. ¡Este no es un nombre de la familia! No sigue las costumbres o líneas ancestrales de Israel. Pero Zacarías está siendo obediente a las instrucciones de Dios. Y en ese momento, comienza a adorar audiblemente a Dios. Las noticias se extienden por todo el país, hasta las montañas. Está claro que el poder de Dios está sobre este nuevo bebé. Comenzamos a ver el poder de Dios emergiendo, pavimentando el camino para el Mesías. Las promesas predichas se están haciendo realidad. Las profecías y las alabanzas están apareciendo. Y la mayor revelación del poder de Dios se acerca.
El Espíritu de Dios continúa moviéndose de maneras poderosas. Este es el mismo Espíritu que estuvo presente en la creación, que fue uno con Jesús, y que está disponible para nosotros hoy. A medida que miremos la llegada de Jesús y el regreso de Cristo, mantengamos el conocimiento de que el Espíritu de Dios ya está presente con nosotros.

Respondamos

¿Alguna vez has sido obediente a Dios incluso cuando iba en contra de las expectativas de los demás? ¿Cuál fue la situación? ¿Cómo se sintió elegir la obediencia? ¿Cuáles fueron los resultados? Tómate el tiempo para escribir sobre esto en tu diario o comentarlo con un amigo.

Read more

SEMANA 4 Amor: Jueves 27 de Diciembre 2018

JUEVES, DICIEMBRE 27, 2017

Oremos

Misericordioso Dios de amor, déjame reconocer tu bondad, santidad y misericordia en el pasado, presente y futuro. Déjame recibir la alegría de tus promesas cumplidas incluso ahora. Amén.

Leamos

María dijo:
“Mi alma alaba la grandeza del Señor;
mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
Porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava,
y desde ahora siempre me llamarán dichosa;
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.
¡Santo es su nombre!
Dios tiene siempre misericordia
de quienes lo reverencian.
Actuó con todo su poder:
deshizo los planes de los orgullosos,
derribó a los reyes de sus tronos
y puso en alto a los humildes.
Llenó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Ayudó al pueblo de Israel, su siervo,
y no se olvidó de tratarlo con misericordia.
Así lo había prometido a nuestros antepasados,
a Abraham y a sus futuros descendientes.”
Lucas 1.46-55

Reflexionemos

Cuando Elizabet escucha el saludo de María, es llenada con el Espíritu Santo, Juan salta en su vientre y ella expresa una bendición sobre María, maravillándose. “Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá lo que el Señor te ha anunciado!”. La respuesta de María está llena de fe: en la bondad, la santidad y la misericordia de Dios. Dios ha hecho grandes cosas por ella y de una generación a otra. Sin embargo, María habla como si la plenitud de las promesas de Dios ya hubiera llegado a buen término. Dios ha llenado de bienes al hambriento y ha enviado a los ricos con las manos vacías. Dios ha cumplido las promesas hechas a sus antepasados. ¡Dios ha venido a ayudar a Israel, su siervo! Sus palabras apuntan a la historia de Israel y apuntan hacia las grandes y poderosas cosas que Dios completará a través de su hijo, Jesús.

¿Qué visiones del reino de Dios vio María, mientras cargaba al Mesías en su vientre? ¿Qué verdades ya se estaban desarrollando? Mientras esperamos la promesa de la llegada de Cristo, podemos compartir la
visión gozosa de María. Podemos nombrar la bondad de Dios en el pasado, presente y futuro. Entonces podemos hacernos eco de las palabras de María: “Desde ahora siempre me llamarán dichosa; porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas”.

Respondamos

Escribe tu propia canción de alabanza a Dios. ¿Cómo Dios ha sido fiel en tu historia? ¿Qué promesas Dios ha cumplido para ti o para aquellos cercanos a ti? Nombre algunos de los atributos de Dios, tales como la bondad, la santidad y la misericordia. Agradece a Dios por estar presente en tu pasado y presente. Regocíjate en la visión del reino de Dios, completado ya en Cristo.

Read more

SEMANA 4 Amor: Miércoles 26 de Diciembre 2018

MIÉRCOLES, DICIEMBRE 26, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de amor, gracias por guiarme con tu voz de amor. Gracias porque la oscuridad está pasando; tu luz está saliendo a la luz. Amén.

Leamos

Ella
¡Ya viene mi amado!
¡Ya escucho su voz!
Viene saltando sobre los montes,
viene saltando por las colinas.
Mi amado es como un venado:
como un venado pequeño.
¡Aquí está ya, tras la puerta,
asomándose a la ventana,
espiando a través de la reja!
Mi amado me dijo:
“Levántate, amor mío;
anda, cariño, vamos.
¡Mira! El invierno ha pasado
y con él se han ido las lluvias.
Ya han brotado flores en el campo,
ya ha llegado el tiempo de cantar,
ya se escucha en nuestra tierra
el arrullo de las tórtolas.
Ya tiene higos la higuera,
y los viñedos esparcen su aroma.
“Levántate, amor mío;
anda, cariño, vamos.
“Paloma mía, que te escondes en las rocas,
en altos y escabrosos escondites,
déjame ver tu rostro,
déjame escuchar tu voz.
¡Es tan agradable el verte!
¡Es tan dulce el escucharte!”
Cantar de los Cantares 2.8-14

Reflexionemos

A medida que nos acercamos al final del Adviento, comenzamos a ver la luz brillando adelante nuestro. Somos atraídos hacia llegada de Cristo, el anhelo verdadero de nuestro corazón. ¿Qué palabras pueden expresar nuestro amor? ¿Cómo podemos describir la ternura del nacimiento de Cristo? ¿Cómo podemos describir la emoción de conocer a nuestro rey recién nacido?

Quizás podamos usar el lenguaje de Cantar de los Cantares, articulando el anhelo entre dos amantes. “¡Ya viene mi amado! ¡Ya escucho su voz!”, dice la mujer. “Viene saltando sobre los montes, viene saltando por las colinas”, viene corriendo por las colinas hacia mí. Ella busca imágenes: ¡es como una gacela!, ¡es como un ciervo! Él se acerca, la mira y le dice: “Levántate, amor mío; anda, cariño, vamos”.

En los pocos días que quedan por delante, miramos con gran emoción la llegada de Cristo. Oímos su voz llamándonos a avanzar, como el joven amante a su amada: “El invierno ha pasado y con él se han ido las lluvias. Ya han brotado flores en el campo, ya ha llegado el tiempo de cantar.”

Respondamos

Reflexionemos sobre la descripción en este poema acerca de la transición entre el invierno y la primavera. ¿Cómo describirías “inviernos”, esas tus temporadas de pérdida o dificultad? ¿Cómo describirías las estaciones que son como la primavera, trayendo nuevos crecimientos y vida? ¿Qué se siente al pasar del invierno a la primavera?

Read more

SEMANA 4 Amor: Martes 25 de Diciembre 2018

MARTES, DICIEMBRE 25, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de amor, gracias por tus promesas dichas hace mucho tiempo y que continúan hasta el presente. Gracias por invitarme a tu reino eterno. Amén.

Leamos

El Señor dijo también a Ahaz: “Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal, ya sea abajo en lo más profundo o arriba en lo más alto.” Ahaz contestó: “No, yo no voy a poner a prueba al Señor pidiéndole una señal.”
Entonces Isaías dijo: “Escuchen ustedes, los de la casa real de David. ¿Les parece poco molestar a los hombres,
que quieren también molestar a mi Dios? Pues el Señor mismo les va a dar una señal:
La joven está encinta
y va a tener un hijo,
al que pondrá por nombre Emanuel., Isaías 7.10-14

A los seis meses, Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo: —¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo. María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: —María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin. Lucas 1.26-33

Reflexionemos

El libro de Isaías hace referencia a un nacimiento inusual – como una señal del Señor. Una mujer joven tendrá un hijo y le llamará “Emmanuel”, que significa “Dios con nosotros”. Para el rey Ahaz, estas eran tremendas palabras de esperanza. Se
encuentra en una posición política difícil, y tiene que decidir si se rinde o no a sus enemigos y compromete la línea davídica. Pero tener un heredero estabilizaría su reino. Asegurará que alguien de la familia de David siempre permanezca en el poder sobre Israel. Esta profecía, efectivamente, se cumple. Su esposa da a luz a un hijo. La promesa de Dios de estar con Israel perdura.

Siglos más tarde escuchamos palabras similares, dichas a una mujer joven prometida en matrimonio a uno de los descendientes del rey David. Un ángel le dice a María: “Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre
Jesús”. ¡María tendrá un hijo! Pero no solo cualquier hijo. Se convertirá en un rey como David y “su reinado no tendrá fin”.
Jesús es el cumplimiento máximo de las promesas de Dios a Israel. Él continúa la línea davídica y es el Hijo del Dios Altísimo. Pero su reinado no estará marcado por el poder político o la fuerza personal. En muchos sentidos, se verá ordinario, incluso humilde; comenzará en un establo y llegará a una muerte cruel en la cruz. Jesús establecerá el reino de Dios en la tierra, un reino definido por la humildad, el servicio, el amor a Dios y al prójimo. Este reino restaurará la integridad y la paz.
Este es el reino que anhelamos.

Respondamos

Considera una forma de participar hoy en el reino de Dios. ¿Cómo puedes mostrar humildad? ¿Puedes involucrarte en actos de servicio? ¿Hay alguna forma de expresar tangiblemente tu amor a Dios y al prójimo?

Read more

SEMANA 4 Amor: Lunes 24 de Diciembre 2018

LUNES, DICIEMBRE 24, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de amor, gracias por traer vida donde no la hay. Llena mi vacío con tu presencia. Deja que mi vergüenza se convierta en una fuente de tu bendición. Amén.

Leamos

En Sorá, de la tribu de Dan, había un hombre que se llamaba Manoa. Su mujer nunca había tenido hijos, porque era estéril. Pero el ángel del Señor se le apareció a ella y le dijo: “Tú nunca has podido tener hijos, pero ahora vas a quedar embarazada y tendrás un niño. Pero no tomes vino ni ninguna otra bebida fuerte, ni comas nada impuro, pues vas a tener un hijo al que no se le deberá cortar el cabello, porque ese niño estará consagrado a Dios como nazareo desde antes de nacer, para que sea él quien comience a librar a los israelitas del poder de los filisteos.” Jueces 13.2-5

En el tiempo en que Herodes era rey del país de los judíos, vivía un sacerdote llamado Zacarías, perteneciente al turno de Abías. Su esposa, llamada Isabel, descendía de Aarón. Los dos eran justos delante de Dios y obedecían los mandatos y leyes del Señor de manera intachable. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; además, los dos eran ya muy
ancianos. Un día en que al grupo sacerdotal de Zacarías le tocó el turno de oficiar delante de Dios, según era costumbre entre los sacerdotes, le tocó en suerte a Zacarías entrar en el santuario del templo del Señor para quemar incienso. Mientras se quemaba el incienso, todo el pueblo estaba orando afuera. En esto se le apareció a Zacarías un ángel del Señor, de pie al lado derecho del altar del incienso. Al ver al ángel, Zacarías se quedó sorprendido y lleno de miedo. Pero el ángel le dijo: —Zacarías, no tengas miedo, porque Dios ha oído tu oración, y tu esposa Isabel te va a dar un hijo, al que pondrás por nombre Juan. Lucas 1.5-13

Reflexionemos

Durante el Adviento reflexionamos sobre cómo Dios brinda vida cuando no la hay. ¿Qué mejor ejemplo de esto que traer vida a un vientre vacío – llenado aquello que está vacío, haciendo un nuevo camino donde parece imposible? A lo largo de la historia de Israel, tener hijos era un signo de la bendición de Dios. Era una forma en que el pueblo de Dios practicaba la obediencia y llevaba a cabo el pacto de Dios con Abraham (Génesis 1.28; 12.1-3). Tener hijos no era simplemente una decisión personal; afectaba a toda la comunidad. Esto multiplicó a Israel como un grupo de personas y extendió su testimonio a las naciones circundantes. El que una mujer no pudiera concebir, era algo dolorosamente vergonzoso. ¿Por qué Dios no la bendijo? ¿Por qué no podría cumplir su deber como mujer? ¿Ella era defectuosa? ¿Había algo pecaminoso? Ella era marginada en su comunidad, siempre a la sombra de sus contrapartes fructíferas.

Sin embargo, Dios a menudo elige a los candidatos menos probables para llevar a cabo las promesas del reino. Vemos esto en las historias de la esposa de Manoa y la prima de María, Elisabet. Ambas mujeres no podían tener hijos, pero fueron elegidas por Dios para concebir. Sus embarazos tuvieron profundas implicaciones para la historia de Israel, produciendo bendiciones que fueron mucho más allá de sus propias vidas. La esposa de Manoah dio a luz a Sansón, quien comenzó la tarea de rescatar a Israel de sus enemigos, los filisteos. Elizabeth dio a luz a Juan el Bautista, ¡quien preparó el camino para Jesús! También esperamos que Cristo venga y nos traiga vida donde no la hay, para llenar lo que está vacío. Anhelamos que el Mesías transforme nuestra vergüenza en la fuente de nuestra mayor bendición.

Respondamos

En tu vida, ¿cuál es una fuente de vergüenza? Esto puede ser falta de trabajo, soltería, esterilidad o una discapacidad física. Sea lo que sea, tráelo ante Dios en oración. Pídele a Dios que convierta esta causa de vergüenza en una fuente de bendición para ti y para los demás. Pídele a Dios que te encuentre íntimamente en este lugar de necesidad y permítele que engendre compasión por otros que están sufriendo.

Read more

SEMANA 4 Amor: Domingo 23 de Diciembre 2018

DOMINGO, DICIEMBRE 23, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de amor, gracias por tu Hijo Jesús, Emanuel – “Dios con nosotros”. Ayúdame a reconocer tu presencia en cada situación. Dame valor para seguirte fielmente. Amén.

Leamos

El origen de Jesucristo fue este: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes que vivieran juntos, se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. José, su marido, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Espíritu Santo. María tendrá un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados.” Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “La virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel” (que
significa: “Dios con nosotros”). Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y tomó a María por esposa. Mateo 1.18-24

Reflexionemos

No siempre podemos planificar los grandes cambios de nuestras vidas. A veces ellos nos golpean con fuerza. Pueden dejarnos desorientados, temerosos, presionados a tomar decisiones importantes.
José enfrentó un cambio de vida sin precedentes; María resultó embarazada durante su compromiso. En su cultura, esto era profundamente vergonzoso y motivo para poner fin a su propuesta de matrimonio. Como un hombre que siempre hacía lo correcto, José decidió romper su compromiso en secreto. María sufriría las consecuencias de su indiscreción, criaría a su hijo sin un padre y sería rechazada por su comunidad.
Sin embargo, Dios intervino. Un ángel se le apareció a José diciendo: “No tengas miedo de tomar a María por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Espíritu Santo.” María no estaría sola. Ella no
sería desechada o olvidada. Ella tendría un esposo y daría a luz a aquel que los profetas llamaron Emanuel, que significa “Dios está con nosotros”. José escuchó y obedeció. Cuando se despertó, se casó con María, tal como el ángel se lo había dicho.
Nos es fácil sentirnos solos y abandonados durante cambios inesperados. Pero podemos seguir el ejemplo de la obediencia de José sabiendo que Dios está presente. Dios se hizo carne, murió y resucitó, y envió al Espíritu para guiarnos y capacitarnos. Mientras descansamos en esta seguridad, Dios nos dará el valor y la capacidad para seguir fielmente los senderos que nos propone, aun cuando el camino no parezca claro.

Respondamos

¿Qué cambios o transiciones estás enfrentando actualmente? Esto podría estar relacionado con el trabajo, la familia o una etapa de la vida. Tómate el tiempo para discernir la presencia de Dios en estos cambios. ¿Qué ha sido vivificante? ¿Qué ha sido desafiante? ¿Cuándo te has sentido cerca de Dios? ¿Cuándo te has sentido distante? Pídale a Dios que te revele su presencia y esté cerca en este momento.

Read more

SEMANA 3 Gozo: Sábado 22 de Diciembre 2018

SÁBADO, DICIEMBRE 22, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de gozo, enviaste a tu Hijo a un tiempo, lugar y comunidad específicos. Gracias por todos los que vinieron antes que él. Ayúdame a recibir a Jesús en mi propio tiempo y lugar. Ayúdame a ver su papel en el linaje y la historia de mi propia familia. Amén.

Leamos

Esta es una lista de los antepasados de Jesucristo, que fue descendiente de David y de Abraham: Abraham fue padre de Isaac, este lo fue de Jacob y este de Judá y sus hermanos. Judá fue
padre de Fares y de Zérah, y su madre fue Tamar. Fares fue padre de Hesrón y este de Aram. Aram fue padre de Aminadab, este lo fue de Nahasón y este de Salmón. Salmón fue padre de Booz, cuya madre fue Rahab. Booz fue padre de Obed, cuya madre fue Rut. Obed fue padre de Jesé, y Jesé fue padre del rey David. El rey David fue padre de Salomón, cuya madre fue la que había sido esposa de Urías. Salomón fue padre de Roboam, este lo fue de Abías y este de Asá. Asá fue padre de Josafat, este lo fue de Joram y este de Ozías. Ozías fue padre de Jotam, este lo fue de Acaz y este de Ezequías. Ezequías fue padre de Manasés, este lo fue de Amón y este de Josías. Josías fue padre de Jeconías y de sus hermanos, en el tiempo en que los israelitas fueron llevados cautivos a Babilonia.
Después de la cautividad, Jeconías fue padre de Salatiel y este de Zorobabel. Zorobabel fue padre de Abihud, este lo fue de Eliaquim y este de Azor. Azor fue padre de Sadoc, este lo fue de Aquim y este de Eliud. Eliud fue padre de Eleazar, este lo fue de Matán y este de Jacob. Jacob fue padre de José, el marido de María, y ella fue madre de Jesús, al que llamamos el Mesías.
De modo que hubo catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce desde David hasta la cautividad de los israelitas en Babilonia, y otras catorce desde la cautividad hasta el Mesías. Mateo 1.1-17

Reflexionemos

¿Reconoce alguno de estos nombres? Detrás de cada uno hay una persona y una historia. Cada persona viene de un tiempo y un lugar. Cada una está conectada con una familia y una comunidad. Cada una juega un rol importante al contar nuestra narrativa de fe, todo el camino hasta el nacimiento de Jesús. Catorce generaciones preceden a la llegada de Jesús, comenzando con el pacto que Dios hizo con Abraham. El pacto condujo a la formación de la nación de Israel a través de los descendientes de Abraham, primero su hijo Isaac y luego las doce tribus. Cada descendiente nace a través de una mujer: matriarcas como Tamar, Rahab, Rut y Betsabé, la esposa de Urías. El rey David comienza una nueva dinastía real. El reino posteriormente se divide; el pueblo es llevado al exilio en Babilonia, y eventualmente regresa.

La historia de Israel se registra a través de su pueblo. Está representado en nombres e historias. Está encarnado en carne y hueso. Jesús nació en este linaje de fe. Su historia crece a partir de las historias de sus
antepasados. Su nombre se agrega a los otros. Él también nació en un tiempo, lugar y comunidad. Él es la culminación de todo lo que le ha precedido, el cumplimiento de sus esperanzas y de las promesas de Dios. Él es el Verbo hecho carne, la luz que brilla en la oscuridad (Juan 1.1-5).

Respondamos

Piensa en el tiempo, el lugar y la comunidad en la que naciste. ¿De qué manera estas circunstancias particulares te han formado de forma única y han moldeado tu perspectiva de la vida? ¿De qué linaje formas parte? ¿Cuáles son tus narraciones definitorias? ¿Qué historias cuentas? Es posible que desee preguntarle a un pariente y escribir algo sobre ellos.

Read more

SEMANA 3 Gozo: Viernes 21 de Diciembre 2018

VIERNES, DICIEMBRE 21, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de gozo, gracias porque Jesús es la vida que trae luz a todas las personas. Ayúdame a recibir esa luz hoy. Ayúdame a testificar sobre la llegada de Jesús a través de mis acciones. Permite que mi vida testifique de quién es él. Amén.

Leamos

Ustedes enviaron a preguntarle a Juan, y él dio testimonio a favor de la verdad. Pero yo no dependo del testimonio de ningún hombre. Solo digo esto para que ustedes alcancen la salvación. Juan era como una lámpara que ardía y alumbraba, y ustedes quisieron gozar de su luz por un corto tiempo. Pero tengo a mi favor un testimonio más valioso que el de Juan. Lo que yo hago, que es lo que el Padre me encargó que hiciera, comprueba que de veras el Padre me ha enviado. Juan 5.33-36

Reflexionemos

¿Cuáles son las obras que el Padre de Jesús le envió a hacer? En este punto del Evangelio de Juan, Jesús sano a un hombre que había estado enfermo por treinta y ocho años; sanó al hijo de un oficial romano que estaba al borde la muerte. Le dio agua a una mujer samaritana, a pesar de que los judíos y los samaritanos no se relacionaban entre sí. Él convirtió el agua en vino en una boda. Él enseñó acerca de la vida eterna en Dios y la reveló en el presente. Jesús dice que Juan el Bautista dio testimonio de su venida, como una lámpara encendida y resplandeciente. Pero las acciones de Jesús son su propio testimonio. Jesús es la vida que trae luz a todas las personas (Juan 1.4). Él no necesita que alguien hable de él: sus acciones dan testimonio de quién es. Todos somos testigos de la llegada de Jesús. Nuestras acciones revelan la vida que él ya nos ha dado, y apuntan a la plenitud de la vida que está por llegar. A medida que nos comprometemos en la obra de Jesús en el mundo -sanando, reconciliando, enseñando – ayudamos a llevar su luz a todas las personas.

Respondamos

¿Cómo pueden tus acciones dar testimonio de Cristo hoy en tu vida? Esto puede ser como tomarse un tiempo para ayudar a un amigo o a un extraño, mostrar hospitalidad, decir una palabra amable o bajar el ritmo de nuestra para reconocer la presencia de Jesús

Read more

SEMANA 3 Gozo: Jueves 20 de Diciembre 2018

JUEVES, DICIEMBRE 20, 2018 Oremos Misericordioso Dios de gozo, gracias por tus tiernas palabras de amor. Restáurame y sálvame. Quita mi vergüenza y soledad. Asegúrame tus promesas de paz. Amén. Leamos Da gritos de alegría, mujer estéril y sin hijos; estalla en cantos de gozo, tú que nunca has dado a luz, porque el Señor dice: “La mujer abandonada tendrá más hijos que la mujer que tiene esposo.” Agranda tu tienda de campaña, extiende sin miedo el toldo bajo el cual vives; alarga las cuerdas, clava bien las estacas, porque te vas a extender a derecha e izquierda; tus descendientes conquistarán muchas naciones y poblarán las ciudades ahora desiertas. No tengas miedo, no quedarás en ridículo; no te insultarán ni tendrás de qué avergonzarte. Olvidarás la vergüenza de tu juventud y no te acordarás más de la deshonra de tu viudez, porque tu creador te tomará por esposa. Su nombre es Señor todopoderoso; tu redentor es el Dios Santo de Israel, el Dios de toda la tierra. Eras como una esposa joven abandonada y afligida, pero tu Dios te ha vuelto a llamar y te dice: “Por un corto instante te abandoné, pero con bondad inmensa te volveré a unir conmigo. En un arranque de enojo, por un momento, me oculté de ti, pero con amor eterno te tuve compasión.” Lo dice el Señor, tu redentor. “Así como juré a Noé, cuando el diluvio, no volver a inundar la tierra. Así juro ahora no volver a enojarme contigo ni volver a amenazarte. Aunque las montañas cambien de lugar y los cerros se vengan abajo, mi amor por ti no cambiará ni se vendrá abajo mi alianza de paz.” Lo dice el Señor, que se compadece de ti. Isaías 54.1-10 Reflexionemos Dios le habla con ternura a Israel, como un esposo a su esposa. A pesar que ella ha sido infiel, será traída de vuelta con profundo amor. Ella no será desgracia ni humillada. Ella olvidará las indiscreciones de su juventud, su desesperada soledad como viuda. Ella ya no será abandonada, estéril o vacía. En cambio, ampliará sus tiendas y alargará sus límites. Ella tendrá hijos, se llenará de gente. ¡Ella cantará con gritos de alegría! Si bien estas son imágenes de restauración y alegría, muchos de nosotros entramos al Adviento sintiéndonos como un Israel estéril. Podemos estar esperando promesas que no se han cumplido. Podemos sentirnos abandonados por Dios. Podemos llevar la carga o las repercusiones de nuestra infidelidad pasada. Los pecados pueden pesar mucho en nuestra conciencia o amenazarnos con llevarnos a comportamientos destructivos. Podemos sentirnos demasiado avergonzados para acercarnos a Dios, y menos aún para recibir al Hijo de Dios que llega al mundo. Sin embargo, Dios anhela hablarnos con ternura. Dios anhela salvarnos y restaurarnos, reemplazando nuestra vergüenza y soledad con gritos de alegría. Podemos escuchar las palabras de Dios como promesas que se nos han dicho hoy: “Aunque las montañas cambien de lugar y los cerros se vengan abajo, mi amor por ti no cambiará ni se vendrá abajo mi alianza de paz. Lo dice el Señor, que se compadece de ti”. Respondamos Escribámosle una carta a Dios. Dirígete a Dios con la misma sinceridad e intimidad que a un esposo o esposa. ¿Qué quieres expresarle a Dios? ¿Qué necesidades anhelas que Dios conozca? ¿Qué palabras de amor quieres decirle? ¿Qué palabras de amor quieres escuchar? Trata honestamente los problemas y comparte tu gratitud, sabiendo que el Señor te ama.
Read more