SEMANA 3 Gozo: Jueves 20 de Diciembre 2018

JUEVES, DICIEMBRE 20, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de gozo, gracias por tus tiernas palabras de amor. Restáurame y sálvame. Quita mi vergüenza y soledad. Asegúrame tus promesas de paz. Amén.

Leamos

Da gritos de alegría, mujer estéril y sin hijos;
estalla en cantos de gozo,
tú que nunca has dado a luz,
porque el Señor dice:
“La mujer abandonada tendrá más hijos
que la mujer que tiene esposo.”
Agranda tu tienda de campaña,
extiende sin miedo el toldo bajo el cual vives;
alarga las cuerdas, clava bien las estacas,
porque te vas a extender a derecha e izquierda;
tus descendientes conquistarán muchas naciones
y poblarán las ciudades ahora desiertas.
No tengas miedo, no quedarás en ridículo;
no te insultarán ni tendrás de qué avergonzarte.
Olvidarás la vergüenza de tu juventud
y no te acordarás más de la deshonra de tu viudez,
porque tu creador te tomará por esposa.
Su nombre es Señor todopoderoso;
tu redentor es el Dios Santo de Israel,
el Dios de toda la tierra.
Eras como una esposa joven
abandonada y afligida,
pero tu Dios te ha vuelto a llamar y te dice:
“Por un corto instante te abandoné,
pero con bondad inmensa te volveré a unir conmigo.
En un arranque de enojo, por un momento, me oculté de ti,
pero con amor eterno te tuve compasión.”
Lo dice el Señor, tu redentor.
“Así como juré a Noé, cuando el diluvio,
no volver a inundar la tierra.
Así juro ahora
no volver a enojarme contigo
ni volver a amenazarte.
Aunque las montañas cambien de lugar
y los cerros se vengan abajo,
mi amor por ti no cambiará
ni se vendrá abajo mi alianza de paz.”
Lo dice el Señor, que se compadece de ti.
Isaías 54.1-10

Reflexionemos

Dios le habla con ternura a Israel, como un esposo a su esposa. A pesar que ella ha sido infiel, será traída de vuelta con profundo amor. Ella no será desgracia ni humillada. Ella olvidará las indiscreciones de su juventud, su desesperada soledad como viuda. Ella ya no será abandonada, estéril o vacía. En cambio, ampliará sus tiendas y alargará sus límites. Ella tendrá hijos, se llenará de gente. ¡Ella cantará con
gritos de alegría!
Si bien estas son imágenes de restauración y alegría, muchos de nosotros entramos al Adviento sintiéndonos como un Israel estéril. Podemos estar esperando promesas que no se han cumplido. Podemos sentirnos abandonados por Dios. Podemos llevar la carga o las repercusiones de nuestra infidelidad pasada. Los pecados pueden pesar mucho en nuestra conciencia o amenazarnos con llevarnos a comportamientos destructivos. Podemos sentirnos demasiado avergonzados para acercarnos a Dios, y menos aún para recibir al Hijo de Dios que llega al mundo. Sin embargo, Dios anhela hablarnos con ternura. Dios anhela salvarnos y restaurarnos, reemplazando nuestra vergüenza y soledad con gritos de alegría.

Podemos escuchar las palabras de Dios como promesas que se nos han dicho hoy: “Aunque las montañas cambien de lugar y los cerros se vengan abajo, mi amor por ti no cambiará ni se vendrá abajo mi alianza de paz. Lo dice el Señor, que se compadece de ti”.

Respondamos

Escribámosle una carta a Dios. Dirígete a Dios con la misma sinceridad e intimidad que a un esposo o esposa. ¿Qué quieres expresarle a Dios? ¿Qué necesidades anhelas que Dios conozca? ¿Qué palabras de amor quieres decirle? ¿Qué palabras de amor quieres escuchar? Trata honestamente los problemas y comparte tu gratitud, sabiendo que el Señor te ama.

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SEMANA 3 Gozo: Miércoles 19 de Diciembre 2018

MIÉRCOLES, DICIEMBRE 19, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de gozo, ayúdame a reconocer tu dominio sobre todas las cosas. Ayúdame a conocerte en la oscuridad de mi espera y en la luz de tu Hijo. Déjame adorarte por sobre todo lo demás. Amén.

Leamos

Que sepan todos, de oriente a occidente, que fuera de mí no hay ningún otro. Yo soy el Señor, no hay otro. Yo creo la luz y la oscuridad, produzco el bienestar y la desgracia. Yo, el Señor, hago todas estas cosas.
“Yo enviaré de lo alto mi victoria, como rocío del cielo y lluvia de las nubes, y la tierra la recibirá; como fruto producirá la salvación y a su lado florecerá la justicia.” Isaías 45.6-8

Reflexionemos

¿Cómo pudo Dios crear tanto la luz como las tinieblas? El pueblo de Israel puede haberse hecho una pregunta similar. Si bien la profecía es una buena noticia para el pueblo de Dios, los eventos a los que aluden pueden parecer contradictorios. Dios permitió que fueran derrotados para traer la victoria. Dios permitió que el pueblo fuera llevado al exilio para traerlos de regreso. Dios permitió el desastre para dar una bendición.

Durante Adviento, lidiamos con tensiones similares. Esperamos en la oscuridad anticipando la luz. Profesamos que Dios es “Señor de todos”, que “obra por todos y que está en todos” (Efesios 4.6); sin embargo, seguimos encontrando sufrimiento y maldad. ¿Cómo pueden coexistir estas dos cosas? Sin embargo, al igual que con el pueblo de Dios antes que nosotros, el acto de reconocer el dominio de Dios sobre todas las cosas y dejar que Dios sea Dios nos conduce a nuestra libertad. Dios es el creador; nosotros somos creados. Los caminos de Dios están más allá de nuestros caminos. Podemos confiar en que Dios traerá justicia como prometió. Dios está presente en las horas oscuras de nuestra espera, y se nos da a conocer a la luz del Hijo. Dios es el Señor, no hay otro.

Respondamos

Esta noche, tomémonos un tiempo para reconocer el dominio de Dios sobre todos los aspectos de nuestra vida. Piensa en tu día. Deja que Dios vea todos tus pensamientos, comportamientos, palabras y emociones. ¿Hay algo difícil de poner delante de Dios? Pídele a Dios que te muestre gracia incluso allí. Deja que Dios te guíe hacia la libertad y te ayude a caminar en la justicia.

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SEMANA 2 PAZ: Viernes 14 de Diciembre 2018

VIERNES, DICIEMBRE 14, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de paz, enraízame en ti como un árbol junto a un arroyo. Nútreme y sosténme. Déjame dar fruto en el momento correcto. Desarrolla mi carácter, preparándome para lo que viene. Amén.

Leamos

Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni va por el camino de los pecadores,
ni hace causa común con los que se burlan de Dios,
sino que pone su amor en la ley del Señor
y en ella medita noche y día.
Ese hombre es como un árbol
plantado a la orilla de un río,
que da su fruto a su tiempo
y jamás se marchitan sus hojas.
¡Todo lo que hace, le sale bien!
Con los malvados no pasa lo mismo,
pues son como paja que se lleva el viento.
Por eso los malvados caerán bajo el juicio de Dios
y no tendrán parte en la comunidad de los justos.
El Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malos lleva al desastre.
Salmo 1.1-6 DHH

Reflexionemos

¿Qué sucede durante nuestro período de espera? Vivimos por la luz de Dios. Vemos como Dios ve. Crecemos como el pueblo amado de Dios. El salmista compara este crecimiento con un árbol plantado junto a una fuente de agua. A medida que plantamos nuestras raíces profundamente en el amor de Dios, Dios nos nutre y nos sustenta.

Durante el Adviento, practicamos enraizarnos silenciosamente en Dios. Durante los tiempos de espera, ¿a dónde más podemos ir? En el momento correcto, nuestra espera da fruto. Produce paciencia, resistencia y perseverancia. Estos rasgos de carácter conducen a la esperanza y a la capacidad de enfrentar cualquier número de pruebas (Romanos 5.3-5, Santiago 1.3). En esto, descubrimos la verdadera alegría. Estamos
preparados para recibir tanto las bendiciones como las dificultades que tenemos por delante.

Respondamos

Dedica tiempo a meditar en este salmo. Imagina la escena utilizando tus sentidos. ¿Cómo se ve el árbol? ¿Cómo suena el arroyo? ¿Qué tipo de fruto da el árbol? ¿De qué color son las hojas? Reflexiona sobre cómo se siente ser como este árbol, enraizado y creciendo al lado del agua.

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SEMANA 2 PAZ: Jueves 13 de Diciembre 2018

JUEVES, DICIEMBRE 13, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de paz, encuéntrame en mi espera. Asegúrame la promesa de que no hay nada que no puedas hacer. Ayúdame a ver tu paz que ya está emergiendo a mi alrededor. Lleva a la plenitud la nueva vida que se mueve dentro de mí. Amén.

Leamos

A los seis meses, Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo: —¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo. María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: —María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin.
María preguntó al ángel: —¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre? El ángel le contestó: —El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana; la que decían que no podía tener hijos, está encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible.
Entonces María dijo: —Yo soy esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho. Con esto, el ángel se fue. Lucas 1.26-38 DHH

Reflexionemos

Adviento es un tiempo de espera anhelante de que Dios haga lo imposible. Hemos escuchado las promesas de Dios dichas en todas las Escrituras: consolar y restaurar, inaugurar la paz y la justicia. Pero, ¿creemos que estas promesas se materializarán en nuestras propias vidas? ¿Esperamos con la misma expectativa con María criaba al Mesías?
Cuando el ángel se le apareció a María, ella respondió: “¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?”. Sin embargo, ella escuchó las palabras del ángel, “Para Dios no hay nada imposible”. Y su obediencia la impulsó hacia adelante, “Yo soy esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho.”
Mientras esperamos la llegada de Cristo, también alimentamos las agitaciones de una nueva vida. Esperamos promesas aún sin cumplir. En nuestras horas de espera, podemos escuchar la seguridad del ángel de que Dios puede hacer todas las cosas. Aunque a veces es difícil, el ejemplo de obediencia de María puede ayudarnos a seguir adelante. Podemos volver nuestros corazones a Dios una y otra vez, diciendo: “Yo soy esclava del Señor”.

Respondamos

La paz de Dios no depende de nuestras circunstancias. Está disponible incluso cuando las cosas no van bien. Practica la obediencia y la confianza en Dios, a pesar de las dificultades que podamos enfrentar. Cada vez que surjan preocupaciones, temores o crisis, di: “Yo soy el siervo del Señor”, “Yo soy la sierva del Señor”. Deja que estas palabras te ayuden a confiar en ti mismo, sea por lo que estés pasando, y en la salida de Dios.

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SEMANA 2 PAZ: Miércoles 12 de Diciembre 2018

MIÉRCOLES, DICIEMBRE 12, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de la paz, gracias por conocer mis problemas y preocuparte por mi sufrimiento. Mis cargas son demasiado pesadas para llevarlas por mi cuenta. Dame fuerza. Ayúdame a vivir por tu gracia mientras espero la llegada de Jesús. Amén.

Leamos

Israel, pueblo de Jacob,
¿por qué te quejas? ¿Por qué dices:
“El Señor no se da cuenta de mi situación;
Dios no se interesa por mí”?
¿Acaso no lo sabes? ¿No lo has oído?
El Señor, el Dios eterno,
el creador del mundo entero,
no se fatiga ni se cansa;
su inteligencia es infinita.
Él da fuerzas al cansado,
y al débil le aumenta su vigor.
Hasta los jóvenes pueden cansarse y fatigarse,
hasta los más fuertes llegan a caer,
pero los que confían en el Señor
tendrán siempre nuevas fuerzas
y podrán volar como las águilas;
podrán correr sin cansarse
y caminar sin fatigarse.
Isaías 40.27-31 DHH

Reflexionemos

No importa nuestra edad, nos cansamos y nos agotamos. Cada uno de nosotros lleva cargas: emocionales, psicológicas, físicas. Algunas de nuestras cargas tardan años, décadas o aun vidas enteras en resolverse. A menudo nos sentimos agobiados por las personas que amamos o por las tragedias en el mundo que nos rodea.

El libro de Isaías nos recuerda que Dios es capaz de llevar nuestras cargas. Dios es eterno, el creador de todo el mundo. Los caminos de Dios están más allá de nuestros caminos; los pensamientos de Dios están más allá de nuestros pensamientos. Cuando nos volvemos a Dios, se renueva nuestra fortaleza. Podemos levantarnos como en alas de águilas. Podemos correr y no cansarnos, caminar y no fatigarnos.

Esperar la llegada de Jesús puede aumentar nuestra conciencia sobre las cargas que llevamos. Anhelamos que Jesús nos alivie y restaure la paz. Necesitamos un Salvador. A medida que miramos los eventos que tenemos por delante, recibamos la gracia de Dios en el presente. Dios conoce nuestros problemas. Dios se preocupa por nuestro sufrimiento. Dios nos sostiene con fuerza.

Respondamos

Mientras enciendes tu vela de Adviento esta noche, comparte tus cargas con Dios. Nombra las cosas que llevas. Nombra las preocupaciones que tienes por las personas en tu vida. Expresa tu pena, enojo o miedo por las cosas que suceden en el mundo. Se honesto acerca de tus pensamientos y sentimientos. Una vez que hayas liberado su corazón, pídele a Dios que te dé paz.

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SEMANA 2 PAZ: Martes 11 de Diciembre 2018

MARTES, DICIEMBRE 11, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de paz, gracias por acercarte a mí a través de tu Hijo, Jesucristo. Consuélame. Anímame. Deja que el suave sonido de tu voz me guíe. Amén.

Leamos

El Dios de ustedes dice:
“Consuelen, consuelen a mi pueblo;
hablen con cariño a Jerusalén
y díganle que su esclavitud ha terminado,
que ya ha pagado por sus faltas,
que ya ha recibido de mi mano
el doble del castigo por todos sus pecados.”
Llega ya el Señor con poder,
sometiéndolo todo con la fuerza de su brazo.
Trae a su pueblo
después de haberlo rescatado.
Viene como un pastor que cuida su rebaño;
levanta los corderos en sus brazos,
los lleva junto al pecho
y atiende con cuidado a las recién paridas.
Isaías 40.1-2, 10-11 DHH

“¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una de ellas, ¿acaso no
dejará las otras noventa y nueve en el monte, para ir a buscar la oveja extraviada? Y si
logra encontrarla, de seguro se alegrará más por esa oveja que por las noventa y nueve
que no se extraviaron. Así también, el Padre de ustedes que está en el cielo no quiere
que se pierda ninguno de estos pequeños.
Mateo 18.12-14 DHH

Reflexionemos

El libro de Isaías nos da tiernas imágenes de la provisión de Dios para Israel. Dios no se quedará lejos, sino que se acercará. Dios guiará a Israel como un pastor, reuniendo a las personas como corderos. Dios los consolará y animará. El tiempo de castigo de Israel terminó y un nuevo comienzo, uno de regocijo, se acerca. Vemos imágenes similares en los Evangelios, esta vez a través de las enseñanzas de Jesús. Jesús describe a un hombre que cuida su rebaño de ovejas. Cada cordero es tenido en cuenta. Cuando uno se pierde, el pastor deja las otras noventa y nueve por hallarlo. El pastor se lleno de felicidad al encontrarlo.

En el Evangelio de Juan, Jesús se identifica como el Buen Pastor. Jesús está dispuesto a morir por sus ovejas, protegiéndolas de las amenazas. Busca incluso a los corderos dispersos, con la familiaridad de su voz, trayendo a cada uno de vuelta al redil (Juan 10.11-16).

Respondamos

Durante el Adviento, nos regocijamos de que Dios no permaneció alejado de nuestro sufrimiento, sino que entró en el mundo buscándonos. A través de Jesús, Dios nos reúne, nos lleva y nos guía. Dios nos consuela y nos anima. Dios nos invita a una vida nueva, marcada por la amabilidad y la paz.

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SEMANA 2 PAZ: Lunes 10 de Diciembre 2018

LUNES, DICIEMBRE 10, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de paz, tú conoces los desiertos por los que paso. Sabes dónde me faltan los recursos y el apoyo que necesito. Ven rápidamente a mi rescate. Restaura mi vida Amén.

Leamos

Que se alegre el desierto, tierra seca;
que se llene de alegría, que florezca,
que produzca flores como el lirio,
que se llene de gozo y alegría.
Dios lo va a hacer tan bello como el Líbano,
tan fértil como el Carmelo y el valle de Sarón.
Todos verán la gloria del Señor,
la majestad de nuestro Dios.
Fortalezcan a los débiles,
den valor a los cansados,
digan a los tímidos:
“¡Ánimo, no tengan miedo!
¡Aquí está su Dios para salvarlos,
y a sus enemigos los castigará como merecen!”
Isaías 35.1-4 DHH

Reflexionemos

Todos caminamos por desiertos en nuestras vidas. Estos son tiempos definidos por lo que perdemos: alguien a quien amamos ha muerto o se ha ido, hemos perdido el empleo, nuestra salud ha disminuido. En el desierto nos encontramos con tierras baldías emocionales de dolor, soledad o desesperanza. Los desiertos son territorios estériles; hay pocos signos de vida.

Sin embargo, esta profecía en Isaías dice que Dios restaurará a la vida incluso al desierto. Ya no será un lugar sin recursos. Florecerá, será hermoso y fértil. El desierto cantará y gritará de alegría. Las flores florecerán. Todos verán el esplendor del Señor.

Esta visión fructificará en la historia de Israel cuando los exiliados regresan a Jerusalén. Esperamos su cumplimiento en nuestras propias vidas. Anticipamos que Cristo viene a nuestros desiertos, trayendo vida.
Él fortalecerá nuestras manos cansadas y nuestras rodillas temblorosas. Reemplazará nuestro desaliento con paz. Las palabras de Isaías también son para nosotros: «¡Ánimo, no tengan miedo! ¡Aquí está su Dios para salvarlos!».

Respondamos

¿Qué desierto has atravesado, o estás caminando actualmente? ¿Un evento específico causó este período difícil? ¿Qué emociones has experimentado? ¿Qué te falta o has perdido? Ahora imagina la luz de Dios entrando a tu desierto. Siente la paz de Dios llenando el yermo. Descansa en la presencia de Dios.

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SEMANA 1 ESPERANZA: Sábado 8 de Diciembre 2018

SÁBADO, DICIEMBRE 8, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de esperanza, gracias por darme tu Espíritu para guiarme, enseñarme y sanarme. Espero la plenitud de tus promesas. Anhelo la luz de Cristo. Ven pronto, Señor Jesús. ¡Amén!

Leamos

Pueblo de Sión, que vives en Jerusalén: ya no llorarás más. El Señor tendrá compasión de ti al oír que gritas pidiendo ayuda, y apenas te oiga, te responderá. Y aunque el Señor te dé el pan del sufrimiento y el agua de la aflicción, él, que es tu maestro, no se esconderá más; con tus propios ojos lo verás. Y si te desvías a la derecha o a la izquierda, oirás una voz detrás de ti, que te dirá: “Por aquí es el camino, vayan por aquí.”
El Señor curará y vendará las heridas de su pueblo. Entonces la luna alumbrará como el sol, y la luz del sol será siete veces más fuerte, como la luz de siete soles juntos Isaías 30.19-21, 26

Reflexionemos

Isaías le da un mensaje de esperanza a Israel, una visión a la cual aferrarse en su próximo tiempo de juicio y turbación. En muchos sentidos, sabemos el cumplimiento de esta visión. A través del Espíritu, el Señor escucha nuestros llantos y respuestas. El Señor nos enseña. El Señor nos guía. Incluso cuando deambulamos o somos desviados, la voz del Señor nos dirige y nos dice: «Aquí está el camino. ¡Síguelo!».

Mientras pasamos por momentos difíciles, el Espíritu de Dios está vivo y trabajando en nuestro beneficio. Sin embargo, también esperamos la completa restauración de Dios. ¿A qué se parecerá? ¿Qué veremos? La visión de Isaías para Israel puede apuntarnos hacia eso.
No habrá más llanto. La luna será tan brillante como el sol. El sol será siete veces más brillante, como la luz de siete días en uno. El Señor vendará y sanará nuestras heridas.

Durante el Adviento miramos hacia la promesa de la llegada y el regreso de Cristo, más brillante que el sol, lleno de compasión y sanidad. Con esta visión ardiendo en nuestros corazones, oramos “¡Ven pronto Señor Jesús!”.

Respondamos

Tómese un momento para observar, durante su día, la luz natural. ¿Cómo se ve la luz cuando te despiertas? ¿Al almorzar? ¿Al finalizar tu día? Preste atención a cómo cambia. Tenga en cuenta cómo ilumina las cosas a su alrededor de manera diferente en función de la hora. Puede afectar cómo se siente o en qué piensa. A medida que fomenta una conciencia más profunda de la luz y sus efectos, pídale a Dios le dé el anhelo de que la luz de Cristo entre al mundo. Mencione este anhelo delante de Dios y ore: «¡Ven pronto, Señor Jesús!».

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SEMANA 1 ESPERANZA: Viernes 7 de Diciembre 2018

VIERNES, DICIEMBRE 7, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de esperanza, dame ojos para ver como tú ves. Ayuda mi incredulidad; despierta mi esperanza Enciende mi corazón, para que pueda recibir la luz de Cristo al entrar al mundo. Amén.

Leamos

En ese día los sordos podrán oir cuando alguien les lea, y los ciegos podrán ver, libres de oscuridad y de tinieblas. Los humildes volverán a alegrarse en el Señor, los más pobres se gozarán en el Dios Santo de Israel. Isaías 29.18–19 DHH

Al salir Jesús de allí, dos ciegos lo siguieron, gritando: “¡Ten compasión de nosotros, Hijo de David!”. Cuando Jesús entró en la casa, los ciegos se le acercaron, y él les preguntó: “¿Creen ustedes que puedo hacer esto?”. “Sí, Señor”, le contestaron. Entonces Jesús les tocó los ojos, y les dijo: “Que se haga conforme a la fe que ustedes tienen.” Y recobraron la vista. Mateo 7.29-30a DHH

Reflexionemos

Durante el Adviento, Dios restaura nuestra vista. Comienza con reconocer la oscuridad. Miramos a nuestro alrededor y vemos la oscuridad de la guerra, la violencia callejera e incluso las divisiones en nuestras familias. Miramos dentro de nosotros mismos, y reconocemos la oscuridad de la desesperanza, el orgullo y el miedo. ¡De cuántas maneras somos como los ciegos, desesperados por la misericordia de Jesús!

Al reconocer nuestra inmensa necesidad de la luz de Cristo, enfrentamos la pregunta que Jesús les hace a ellos, a nosotros. “¿Creo que Jesús puede sanarme a mí y al mundo en el que vivo?»

Día tras día, el Adviento nos anima a nutrir una pequeña llama de fe. Al mirar hacia atrás, en las profecías del Antiguo Testamento (los sordos oirán, los ciegos verán), percibiremos un rayo de esperanza. Al contemplar el cumplimiento inicial de Jesús de estas promesas, la esperanza despierta. Le pedimos a Dios que encienda nuestros corazones, preparándonos para recibir la plenitud de la presencia de Cristo. Le
pedimos a Dios que nos dé una visión correcta, para que podamos ver la luz de Jesús que ingresa al mundo.

Respondamos

La «Oración de Jesús» ha sido adoptada por muchas tradiciones como una forma de mantenerse conectado con Dios durante todo el día. Intente orar: «Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, un pecador». Ore cada hora, durante momentos de estrés o cuando tienes una pausa en tu día. Permita que la repetición encienda la esperanza en su corazón y alimente la conciencia de la presencia de Cristo.

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SEMANA 1 ESPERANZA: Jueves 6 de Diciembre 2018

JUEVES, DICIEMBRE 6, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de esperanza, ayúdame no solo a escuchar las enseñanzas de Jesús sino también a ponerlas en práctica. Quiero entrar en tu reino, incluso ahora. Quiero encontrar a Jesús justo donde estoy. Renuévame como tu hijo amado. Amén

Leamos

“No todos los que me dicen: ‘Señor, Señor’, entrarán en el reino de los cielos, sino solamente los que hacen la voluntad de mi Padre celestial.” “Por tanto, el que me oye y hace lo que yo digo, es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos contra la casa; pero no cayó, porque tenía su base sobre la roca. Pero el que me oye y no hace lo que yo digo, es como un tonto que construyó su casa sobre la arena. Vino la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y la casa se vino abajo. ¡Fue un gran desastre!” Mateo 7.21, 24-27 DHH

Reflexionemos

No hay nada que podamos hacer para ganar nuestra salvación. Nunca podremos hacerlo «bien» o vivir perfectamente. Pero Jesús enfatiza poner su enseñanza en acción. Él nos llama a practicar vivir en el camino de su gracia.

A medida que actuamos en las enseñanzas de Jesús, creamos una base sólida, como un hombre que construye su casa en la roca. Nuestra fe se solidifica, dándonos ojos para ver el reino de los cielos ya entre nosotros, para que no seamos sacudidos cuando llegan las pruebas o el sufrimiento. Seguimos confiando, apoyándonos. No caeremos porque ya estamos seguros en las manos de Dios.

Como no solo escuchamos, sino que actuamos, comenzamos a entrar en el reino de Dios. No solo llamamos al Señor, lo encontramos justo donde estamos. Nos volvemos más como Cristo, renovados como los amados hijos del Padre. Aprovechamos activamente su gracia.

Respondamos

Ponga hoy en práctica la enseñanza de Jesús. Encuentre una manera de amar a su vecino durante el ajetreo de la temporada mientras nos preparamos para la Navidad. Intente hacerlo sin quedar atrapado en el frenesí de los gastos. Considere escribir una nota alentadora, visitar a un pariente anciano o pasar tiempo con su hijo. A medida que disminuya la velocidad y cambie su enfoque, observe cómo se encuentra con Cristo allí donde está. Agradezca a Dios por este regalo de gracia.

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