Sursum CordaArriba los Corazones

Federico Pagura y Homero Perera

Porque El venció en la muerte la conjura
de las malignas fuerzas de la historia,
seguimos no a un héroe ni a un mártir,
seguimos al Señor de la victoria.

Porque El al pobre levantó del lodo
y rechazó el halago del dinero,
sabemos dónde están nuestras lealtades
y a quién habremos de servir primero

Porque El habló de cruz y la cargaba,
de senda estrecha y la siguió sin pausa,
seguir sus huellas es nuestro camino,
con El sembrarnos: esa es nuestra causa.

Porque El habló del Reino sin cansancio
y nos llamó a buscarlo una y mil veces,
debemos hoy entre mil reinos falsos
buscar el único que permanece.

Porque El es el Señor del universo
principio y fin del mundo y de la vida,
nada ni nadie usurpará su trono
ni detendrá su triunfo y su venida.

Por eso, pueblos de esta tierra hermosa,
que han conocido siglos de opresiones,
afirmen sus espaldas agobiadas,
y eleven al Señor sus corazones

Y todos los cristianos, sin distingos,
que hemos usado en vano el nombre santo,
enderecemos presto los caminos,
antes que nuestras risas se hagan llanto.

Porque El vendrá por sendas conocidas
o por ocultos rumbos ignorados,
y hará justicia a pobres y oprimidos
y destruirá los antros del pecado

Y entonces sí, la iglesia verdadera,
la que dio santos, mártires, testigos,
y no inclinó su frente ante tiranos,
ni por monedas entregó a sus hijos.

Ha de resplandecer con esa gloria,
que brota no del oro ni la espada,
pero que nace de esa cruz de siglos
en el oscuro Gólgota enclavada.

Al Padre gloria, gratitud al Hijo
y al Santo Espíritu la alabanza.
Vayamos hoy al mundo sostenidos
por el amos de Cristo y su esperanza.

 

Federico José Natalio Pagura (Arroyo Seco, Santa Fe, 9 de febrero de 1923-Rosario, Santa Fe, 6 de junio de 2016) fue un líder religioso argentino, pastor y obispo de la Iglesia Evangélica Metodista de Argentina (IEMA), poeta y músico, y defensor de los derechos humanos.​ Convertido al metodismo en su adolescencia. En 1940, se graduó de maestro y también se graduó de la Facultad Evangélica de Teología, en Buenos Aires. Hizo estudios de postgrado en EE. UU. y fue ordenado pastor metodista en 1950. Fue elegido obispo de la IEMA y sirvió de 1977 a 1989. Conservó el título de obispo metodista emérito.

Interesado en la poesía y la música, desde su adolescencia, presidió el comité de redacción que publicó en 1962 un libro de himnos interdenominacionales llamado «Cántico Nuevo», contribuyendo con 77 traducciones de cantos al español y con cinco himnos originales.