JUEVES, DICIEMBRE 27, 2017

Oremos

Misericordioso Dios de amor, déjame reconocer tu bondad, santidad y misericordia en el pasado, presente y futuro. Déjame recibir la alegría de tus promesas cumplidas incluso ahora. Amén.

Leamos

María dijo:
“Mi alma alaba la grandeza del Señor;
mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
Porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava,
y desde ahora siempre me llamarán dichosa;
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.
¡Santo es su nombre!
Dios tiene siempre misericordia
de quienes lo reverencian.
Actuó con todo su poder:
deshizo los planes de los orgullosos,
derribó a los reyes de sus tronos
y puso en alto a los humildes.
Llenó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Ayudó al pueblo de Israel, su siervo,
y no se olvidó de tratarlo con misericordia.
Así lo había prometido a nuestros antepasados,
a Abraham y a sus futuros descendientes.”
Lucas 1.46-55

Reflexionemos

Cuando Elizabet escucha el saludo de María, es llenada con el Espíritu Santo, Juan salta en su vientre y ella expresa una bendición sobre María, maravillándose. “Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá lo que el Señor te ha anunciado!”. La respuesta de María está llena de fe: en la bondad, la santidad y la misericordia de Dios. Dios ha hecho grandes cosas por ella y de una generación a otra. Sin embargo, María habla como si la plenitud de las promesas de Dios ya hubiera llegado a buen término. Dios ha llenado de bienes al hambriento y ha enviado a los ricos con las manos vacías. Dios ha cumplido las promesas hechas a sus antepasados. ¡Dios ha venido a ayudar a Israel, su siervo! Sus palabras apuntan a la historia de Israel y apuntan hacia las grandes y poderosas cosas que Dios completará a través de su hijo, Jesús.

¿Qué visiones del reino de Dios vio María, mientras cargaba al Mesías en su vientre? ¿Qué verdades ya se estaban desarrollando? Mientras esperamos la promesa de la llegada de Cristo, podemos compartir la
visión gozosa de María. Podemos nombrar la bondad de Dios en el pasado, presente y futuro. Entonces podemos hacernos eco de las palabras de María: “Desde ahora siempre me llamarán dichosa; porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas”.

Respondamos

Escribe tu propia canción de alabanza a Dios. ¿Cómo Dios ha sido fiel en tu historia? ¿Qué promesas Dios ha cumplido para ti o para aquellos cercanos a ti? Nombre algunos de los atributos de Dios, tales como la bondad, la santidad y la misericordia. Agradece a Dios por estar presente en tu pasado y presente. Regocíjate en la visión del reino de Dios, completado ya en Cristo.

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