DOMINGO, DICIEMBRE 23, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de amor, gracias por tu Hijo Jesús, Emanuel – “Dios con nosotros”. Ayúdame a reconocer tu presencia en cada situación. Dame valor para seguirte fielmente. Amén.

Leamos

El origen de Jesucristo fue este: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes que vivieran juntos, se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. José, su marido, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Espíritu Santo. María tendrá un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados.” Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “La virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel” (que
significa: “Dios con nosotros”). Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y tomó a María por esposa. Mateo 1.18-24

Reflexionemos

No siempre podemos planificar los grandes cambios de nuestras vidas. A veces ellos nos golpean con fuerza. Pueden dejarnos desorientados, temerosos, presionados a tomar decisiones importantes.
José enfrentó un cambio de vida sin precedentes; María resultó embarazada durante su compromiso. En su cultura, esto era profundamente vergonzoso y motivo para poner fin a su propuesta de matrimonio. Como un hombre que siempre hacía lo correcto, José decidió romper su compromiso en secreto. María sufriría las consecuencias de su indiscreción, criaría a su hijo sin un padre y sería rechazada por su comunidad.
Sin embargo, Dios intervino. Un ángel se le apareció a José diciendo: “No tengas miedo de tomar a María por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Espíritu Santo.” María no estaría sola. Ella no
sería desechada o olvidada. Ella tendría un esposo y daría a luz a aquel que los profetas llamaron Emanuel, que significa “Dios está con nosotros”. José escuchó y obedeció. Cuando se despertó, se casó con María, tal como el ángel se lo había dicho.
Nos es fácil sentirnos solos y abandonados durante cambios inesperados. Pero podemos seguir el ejemplo de la obediencia de José sabiendo que Dios está presente. Dios se hizo carne, murió y resucitó, y envió al Espíritu para guiarnos y capacitarnos. Mientras descansamos en esta seguridad, Dios nos dará el valor y la capacidad para seguir fielmente los senderos que nos propone, aun cuando el camino no parezca claro.

Respondamos

¿Qué cambios o transiciones estás enfrentando actualmente? Esto podría estar relacionado con el trabajo, la familia o una etapa de la vida. Tómate el tiempo para discernir la presencia de Dios en estos cambios. ¿Qué ha sido vivificante? ¿Qué ha sido desafiante? ¿Cuándo te has sentido cerca de Dios? ¿Cuándo te has sentido distante? Pídale a Dios que te revele su presencia y esté cerca en este momento.

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