MIÉRCOLES, DICIEMBRE 19, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de gozo, ayúdame a reconocer tu dominio sobre todas las cosas. Ayúdame a conocerte en la oscuridad de mi espera y en la luz de tu Hijo. Déjame adorarte por sobre todo lo demás. Amén.

Leamos

Que sepan todos, de oriente a occidente, que fuera de mí no hay ningún otro. Yo soy el Señor, no hay otro. Yo creo la luz y la oscuridad, produzco el bienestar y la desgracia. Yo, el Señor, hago todas estas cosas.
“Yo enviaré de lo alto mi victoria, como rocío del cielo y lluvia de las nubes, y la tierra la recibirá; como fruto producirá la salvación y a su lado florecerá la justicia.” Isaías 45.6-8

Reflexionemos

¿Cómo pudo Dios crear tanto la luz como las tinieblas? El pueblo de Israel puede haberse hecho una pregunta similar. Si bien la profecía es una buena noticia para el pueblo de Dios, los eventos a los que aluden pueden parecer contradictorios. Dios permitió que fueran derrotados para traer la victoria. Dios permitió que el pueblo fuera llevado al exilio para traerlos de regreso. Dios permitió el desastre para dar una bendición.

Durante Adviento, lidiamos con tensiones similares. Esperamos en la oscuridad anticipando la luz. Profesamos que Dios es “Señor de todos”, que “obra por todos y que está en todos” (Efesios 4.6); sin embargo, seguimos encontrando sufrimiento y maldad. ¿Cómo pueden coexistir estas dos cosas? Sin embargo, al igual que con el pueblo de Dios antes que nosotros, el acto de reconocer el dominio de Dios sobre todas las cosas y dejar que Dios sea Dios nos conduce a nuestra libertad. Dios es el creador; nosotros somos creados. Los caminos de Dios están más allá de nuestros caminos. Podemos confiar en que Dios traerá justicia como prometió. Dios está presente en las horas oscuras de nuestra espera, y se nos da a conocer a la luz del Hijo. Dios es el Señor, no hay otro.

Respondamos

Esta noche, tomémonos un tiempo para reconocer el dominio de Dios sobre todos los aspectos de nuestra vida. Piensa en tu día. Deja que Dios vea todos tus pensamientos, comportamientos, palabras y emociones. ¿Hay algo difícil de poner delante de Dios? Pídele a Dios que te muestre gracia incluso allí. Deja que Dios te guíe hacia la libertad y te ayude a caminar en la justicia.