DOMINGO, DICIEMBRE 2, 2018

Oremos
Misericordioso Dios de esperanza, limpia nuestros pensamientos y mentes, y prepara nuestras acciones para recibir a tu Hijo esta temporada de Adviento. Entra en nuestra oscuridad Encuéntranos en nuestra espera. Anhelamos conocerte, hoy en parte pero un día completamente. Amén.

Leamos
En todo esto tengan en cuenta el tiempo en que vivimos, y sepan que ya es hora de despertarnos del sueño. Porque nuestra salvación está más cerca ahora que al principio, cuando creímos en el mensaje. La noche está muy avanzada, y se acerca el día; por eso dejemos de hacer las cosas propias de la oscuridad y revistámonos de luz, como un soldado se reviste de su armadura. Actuemos con decencia, como en pleno día. No andemos en banquetes y borracheras, ni en inmoralidades y vicios, ni en discordias y envidias. Al contrario, revístanse ustedes del Señor Jesucristo, y no busquen satisfacer los malos deseos de la naturaleza humana. Romanos 13.11–14 DHH

Reflexionemos
Adviento es una temporada de espera expectante. Conecta el anhelo de Israel por la venida del Mesías con nuestra anticipación del regreso de Cristo. Durante cuatro semanas, el calendario litúrgico nos da la oportunidad de hacer una pausa y reflexionar. Nuestra historia de fe ha recorrido un largo camino desde el primer advenimiento de Jesús, pero aún no ha terminado. Vivimos en la tensión de lo visto y lo invisible. Conocemos a Cristo hoy en parte, un día lo conoceremos completamente. A veces, la espera se siente como estar sentado en la oscuridad. Requiere cultivar la paciencia y mantener la esperanza. ¿Llegará lo que estoy esperando? Mientras tanto, ¿cómo debo comportarme?

Pablo aborda estas tensiones en su carta a la iglesia en Roma. Él instruye a sus lectores a no perder el enfoque. Debemos vivir a la luz del día y no involucrarnos en cosas que pertenecen a la oscuridad: orgías, embriaguez, inmoralidad, indecencia, lucha o celos. Estas cosas nos distraen de la vida que ya tenemos disponible en Cristo. Nos ciegan de las cosas buenas que vendrán después del regreso de Cristo. Al entrar en la temporada de Adviento, restablecemos nuestro enfoque en la esperanza de nuestra salvación. Avanzamos confiando en la promesa: «La noche ha avanzado, y se acerca el día».

Respondamos
Durante el Adviento muchas iglesias encienden una vela cada domingo. Las velas a menudo representan partes de la historia de la encarnación de Cristo: los patriarcas (esperanza), los profetas (paz), los pastores (alegría) y la anunciación del ángel (amor).
Intenta encender una vela todas las noches en casa durante el Adviento. Espera a que oscurezca afuera. Luego observe cómo la llama trae luz a la habitación. Siéntate en silencio en su presencia. Permite que esta práctica prepare tu corazón para la llegada de Cristo.