Sanando las heridas, tras el terremoto.

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En Abril del 2016, un terremoto de 7.8 grados en la escala de Richter sacudió al noroeste del ecuador.  Las poblaciones más afectadas fueron las asentadas en las costas de las provincias de Esmeraldas y Manabí.  Inmediatamente, tanto entidades del estado como ONGs y la iglesia ecuatoriana, así como la población en general, se movilizaron para poder atender esta emergencia.  La catástrofe, la más dura de los últimos años vivida en el país, causó más de 650 fallecidos y dejó miles damnificados, que al perder sus viviendas, fueron ubicados en albergues temporales.

Luego de un año, los daños y secuelas emocionales aún están latentes.  Los lazos familiares fueron rotos, la orfandad se apoderó de cientos, la migración desarmó la -ya endeble- estabilidad familiar, la pobreza acecha a esta zona cuyo principal modo de vida se basa en el turismo.

Entre los varios proyectos y programas que lleva a cabo las Sociedades Bíblicas Unidas en Ecuador en esta zona, a raíz de la catástrofe, está el de “Trauma Healing” o “Sanando las heridas”.  A través de reuniones, talleres, campamentos y otros eventos grupales, este programa genera espacios de reflexión, análisis, exteriorización y viaje al interior profundo de las personas.  El propósito principal es identificar las heridas que subsisten en los pobladores y que no les permiten un desarrollo y vivencia normal.

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El enfoque en los niños ha sido la prioridad.  Los adultos tienden a asumir que los niños son felices, independientemente de lo vivido.  Este programa muestra lo equivocado de este razonamiento.  El sufrimiento infantil, escondido tras el juego es alarmante.  Muchas de las experiencias de los facilitadores del programa, son conmovedoras. Pero así mismo, es esperanzador ver que los participantes descubren y aceptan las heridas sin sanar, entonces se inicia el proceso de recuperación personal.

Trauma Healing o sanando las heridas, ha desnudado una realidad negada o desconocida.  Al interior de la iglesia, hay un alto porcentaje de personas que sufren y no saben las razones.  Se ha descuidado la sanidad interior, negando la posibilidad de vivir con debilidades y sufrimientos.  Los que se guardan o esconden hasta producir consecuencias dolorosas para la persona y su familia.

El programa Sanando las heridas ha recibido gran aceptación y es solicitado cada día más en las diferentes regiones del país.  Ha sido un verdadero descubrimiento la utilidad y el valor del programa.  Promotores y facilitadores del proyecto reconocen que han sido los primeros en ser tocados de manera positiva por el programa, lo que ha redundado en que lo promuevan por el país en: iglesias, colegios, escuelas y barrios.

Este año, Ecuador ha sido seleccionado como país anfitrión para un encuentro regional de Trauma Healing.  La iglesia ecuatoriana está -poco a poco- tomando conciencia de la necesidad de apoyo emocional y espiritual que demandan los damnificados del terremoto.