PREGUNTAS INCÓMODAS A DIOS

Relexiones

¿A veces nos ha faltado el valor para reconocer que tenemos preguntas como las siguientes? ¿Nuestro respeto a Dios o nuestra fe acrítica ha podido más que nuestros cuestionamientos internos?

“Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, o alzado nuestras manos a dios ajeno. ¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón (Salmos 44:20-21).

“Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre” (Salmos 44:23)
“¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?” (Salmos 44:24)

Las preguntas reflejan sentimientos de aparente falta de coherencia de Dios, alejamiento y olvido de nuestra aflicción y opresión. Aunque habitualmente tengamos respuestas elaboradas, es bueno reconocer que si tenemos preguntas así.

La sanidad de nuestras vidas pasa por el “reconocimiento de nuestros sentimientos y percepciones”. Es de humano hacerlo. Pero es de cristianos hacer las enmiendas en nuestra estructura mental. De modo que demos pasos firmes para nuestra la salud mental y espiritual.

La negación es una actitud farisea que no ayuda. Por ello, prefiero al cristiano confeso que al “santo pecador”.

No está mal tener preguntas así. Lo inapropiado es guardar estas preguntas en el consciente o subconsciente; y permitir que estas hagan daño a la estructura mental y emotiva interna.

¡Por la salud mental y espiritual de los discípulos de Cristo!



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