DIOS NOS SOSTIENE

Relexiones

La afirmación de quien es Dios en Salmos 3 me sostiene fuertemente:

3 Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. 4 Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo…. 7 Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío… 8 La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición.

Esto es lo que dice la Palabra de Dios. El es “Escudo, Salvador personal, origen de la salvación, El que bendice a su pueblo”. ¿Necesitamos más?

¿Qué debemos hacer para alcanzar la bendición? ¡CLAMAR!


LIBERTAD EN DIOS

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La Palabra de hoy es una oración, que bien vale la pena emular.

“Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración” (Salmos 4:1).

El estado sicológico de “angustia”, que se manifiesta con opresión en el pecho es transformado a una condición de libertad (ensanchamiento).

¿Cuál es el mecanismo a usar que sugiere el salmista para alcanzar libertad? Es la búsqueda de respuesta en oración. Dos veces lo sugiere en el texto. En verdad parece simple. Pero la oración no solo es una vía de catarsis. Es más que eso. Es una fuente autentica de conexión con Dios para hallar misericordia.


¿DESESPERO?

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La Palabra nos invita a hacer HABITOS. Entre ellos, “presentarse en oración” cada mañana. Esto está bien. El problema es con el segundo habito, “esperar”. ¡Me cuesta! Esto es lo que dice Salmos 5: 3 y 12:

“3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”.

PERO, los resultados hacen que “esperar” valga la pena. Mire lo que pasa:

“12 Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un ESCUDO lo rodearás de tu FAVOR”.

Desarrollemos hábitos fundamentales.


SER AGRADECIDOS EN TODO

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Recientemente recibí un email de un amigo con una nota de gratitud. ¿La razón? Habíamos orado -sin cesar- por la salud de este amigo. El espíritu de su misiva era parecido al texto bíblico siguiente:

“Jehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración” (Salmos 6:9).

El texto inspira en mi GRATITUD por su disposición a “escuchar, recibir y responder” a las más vitales necesidades humanas. Entre ellas, la salud personal y de nuestros seres queridos.

¡Gracias Señor por la salud!