Relexiones

Es la que provoca la intervención de Dios en nuestro favor. Por ello:

«Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí…Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre» Salmos 30: 1,11-12).

Confieso que preferiría quedarme «callado» para no lastimar a los opositores. No me permito decir nada malo en contra de ellos. Aprendí a no defenderme. Pues Dios defiende ni causa.

Pues es un hecho que Dios se encarga de mi. Él mismo nos «exalta-distingue o dignifica», mientras que de mi experiencia puedo afirmar que se enredan progresivamente en sus actos, se auto arruina y acarrean mal sobre sus vidas.

Dios tenga misericordia de ellos. Por ahora me alegrare en la liberación de Dios.