El Llamado

Mateo 16.21-28
Jesús les mandó que de ninguna manera se lo dijeran a nadie.
También les dijo: «Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, que sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que muera y resucite al tercer día.»
Y a todos les decía: «Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí, la salvará.
Porque ¿de qué le sirve a uno ganarse todo el mundo, si se destruye o se pierde a sí mismo?
Porque si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras, el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria, y en la gloria del Padre y de los santos ángeles. Pero en verdad les digo, que algunos de los que están aquí no morirán hasta que vean el reino de Dios.»

Después de pasar días y noches con Jesús, siendo testigo de primera mano de sus palabras y obras, Pedro podía hacer una confesión absoluta de que Jesús era el Cristo, el prometido por Dios. Aquellos más lejanos de Jesús eran menos firmes en su fe, creyendo a menudo que él era un profeta, pero los que lo siguieron con regularidad sabían que él no era simplemente un mensajero, sino el mensaje mismo. Después de la confesión de Pedro, Jesús trató de ayudarles a entender su misión y cómo era el seguirlo a él, pero Jesús no era la clase de Mesías que estaban esperando, y seguirlo no era lo que ellos pensaban que iba a ser.

Jesús le da un mensaje claro a aquellos que quieran seguirlo, la lealtad a él requiere negarse a sí mismo, tomar su propia cruz diariamente y seguirlo. En ese entonces y ahora sus palabras son difíciles. Vivimos en una cultura en la que se nos enseña a glorificarnos a nosotros mismos y a perseguir a cualquier costo, la comodidad, el control y la satisfacción de nuestros deseos sobre todas las cosas. Negarse a sí mismo y perseguir las cosas de Dios puede sentirse como morir, pero eso es a lo que Jesús nos llama. Él nos dice que para seguirlo tenemos que renunciar a todo control y soportar el sufrimiento y el rechazo, pero también promete que esto nos hará más como él. En él, el triunfo viene a través del sufrimiento. Jesús nos llama a perder la vida tal como la conocemos, porque únicamente así puede darnos una vida verdadera y eterna en él. ¿Escucha su llamado? ¿Está dispuesto a negarse a si mismo y a tomar su cruz y seguirlo? ¿Confía en que él le conducirá a la vida?

Oración

Hermoso Dios, te agradecemos porque has revelado tu Hijo a nosotros, que Jesús es el Cristo, el enviado que todos necesitamos. Por favor danos la gracia que necesitamos para seguirte. Únicamente tú eres digno y queremos darte nuestras vidas, pero necesitamos de tu ayuda para hacerlo.

En el nombre de Jesús, amén.

Derechos de autor (c) 2012 por Redeemer Presbyterian Church.

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