40 Días con Jesús – Día 04

Jesús enseña a quien viene a buscar

27 Después de esto, Jesús se fue de aquel lugar. En el camino vio a un hombre llamado Mateo, que estaba cobrando impuestos para el gobierno de Roma. Jesús le dijo: «Sígueme».

28 Mateo se levantó, dejó todo lo que tenía, y lo siguió.

29 Ese mismo día, Mateo ofreció en su casa una gran fiesta en honor de Jesús. Allí estaban comiendo muchos cobradores de impuestos y otras personas. 30 Algunos fariseos y maestros de la Ley comenzaron a hablar contra los discípulos de Jesús, y les dijeron: —¿Por qué comen ustedes con los cobradores de impuestos y con toda esta gente mala?

31 Jesús les respondió: —Los que necesitan del médico son los enfermos, no los que están sanos. 32 Yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos.

Lucas 5.27-32 TLA

 

Jesús sigue tocando las puertas de nuestra vocación. Hoy, el llamado es para un pecador, que por su ocupación era excluido y marcado por el desprecio social. La respuesta de Mateo es digna de meditación: dejó todo lo que tenía, y lo siguió.

Dejemos todo lo que nos ata a lo superficial; levantémonos para escuchar mejor la palabra de Jesús; sigamos, sin distracciones, a quien nos llama.

Mateo no se contenta con seguir al Maestro, lo celebra con una fiesta incluyente donde todos pueden sentarse alrededor de Jesús. El acontecimiento debe ser recordado como una enseñanza para todo cristiano; NO a la exclusion, SÍ a la inclusión.

Los religiosos del tiempo del tiempo de Jesús, son discípulos de otra escuela; ni siquiera entran en la casa del pecador, desde afuera critican las prácticas de Jesús. En su respuesta, Jesús ratifica un discipulado que debe ser incluyente y comprometido con los más necesitados. Dios permita que escuchemos su llamado y respondamos con decisión como Mateo.

 

ORACIÓN

Querido Dios, venimos a darte gracias porque en Jesús nos miraste con amor y nos acogiste sin discriminarnos. Cada uno de nosotros venimos de distintos trasfondos e historias, pero todos tenemos lugar en la mesa que preside tu Hijo Jesús. 

Te pedimos claridad para escuchar tu llamado a superar las distracciones y las cosas que nos llevan a discriminar a los demás; queremos ser tus instrumentos para recibir y dar la bienvenida a todos, así como tú nos recibiste. Amén.  


40 Días con Jesús – Día 03

Jesús enseña sobre el tiempo apropiado para ayunar

14 Los discípulos de Juan el Bautista fueron a ver a Jesús y le preguntaron:

—Nosotros y los fariseos ayunamos mucho. ¿Por qué tus discípulos no hacen lo mismo?

15 Jesús les respondió:

—En una boda, los invitados no están tristes mientras el novio está con ellos. Pero llegará el momento en que se lleven al novio. Entonces los invitados ayunarán.

Mateo 9.14-15 TLA

 

Jesús responde a los discípulos de Juan con una comparación. Su presencia en el mundo es como una fiesta de bodas, donde él representa el novio y los discípulos a los “invitados” (los amigos del novio).

El verdadero problema de los discípulos de Juan no es tanto la práctica del ayuno (una disciplina espiritual muy usada en su tiempo para mostrar dependencia absoluta de Dios), sino que no reconocen la presencia de Jesús, quien se presenta en la parábola como el novio que viene a casarse con el nuevo pueblo de Dios y establecer así una nueva alianza, una nueva forma de relación con Dios y entre las personas.

En una fiesta de esta magnitud no se ayuna. Pero hay tiempos, como los actuales, donde hay muchos temas que nos llevan a hacerlo. Desde los conflictos y las decisiones más personales e íntimas, hasta los proyectos de quienes ejercen el poder en el mundo, nos abruman y nos llevan a buscar a Dios a través del ayuno y el silencio. Hoy en día, mucho poderosos ven en la propuesta del Reino que anunció y vivió Jesús no como una fiesta sino como una amenaza para sus intereses. Debemos reconocer que vivimos en un mundo que pasa más tiempo de luto que de fiesta.

Hoy es, entonces, un tiempo propicio para ayunar…buscando la guía de Dios para las decisiones más importantes en nuestra vida; dejando de consumir mentiras presentadas como verdades; alimentando nuestra conciencia con la verdad de Dios, que es el amor entrañable hacia el prójimo y hacia Dios mismo. Estos 40 días de camino con Jesús son un tiempo oportuno, propicio, para ayuna y volvernos a Dios. Estos días de ayuno nos permitirán celebrar con gozo la fiesta de la pascua.

Recordemos: No perdamos nunca la alegría de Jesús.

 

Oración

Querido Dios, hoy queremos decirte que sentimos dolor. La alegría de tu presencia, Jesús, nos hace ver más nítidamente los dolores que cruzan hoy nuestra sociedad, en las personas que deambulan a nuestro lado, en las decisiones de los gobiernos que se olvidan de ti y de las personas a quienes dicen servir, hasta de tu creación que cada día sufre más y más ataques.

Querido Dios. Ayunamos de nuestros alimentos quienes los tenemos, pero también ayunamos de nuestros orgullos y nuestras reclamos de tener la razón porque queremos privilegiar Tu razón y Tu vida derramada entre nosotros en Jesús.

Dear God, I thank you. I just thank you! Help me develop a truly thankful heart and a passion for gratitude, not just toward you, but around others as well. Teach me the joy and power of giving thanks in everything. In Jesus’ name, amen


10 versículos bíblicos sobre aceptar a Cristo

El evangelio está centrado en la muerte de Cristo en la cruz por nuestros pecados y la resurrección. Estos versículos bíblicos nos hablan acerca de la salvación que hay aceptando a Cristo como Salvador y Señor.

«Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.» Porque con el corazón se cree para alcanzar la justicia, pero con la boca se confiesa para alcanzar la salvación. (Romanos 10.9-10)

De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo! (2 Corintios 5.17)

Por tanto, vivan en el Señor Jesucristo de la manera que lo recibieron: arraigados y sobreedificados en él, confirmados en la fe y rebosantes de acciones de gracias, que es como fueron enseñados. (Colosenses 2.6-7)

Este Jesús es la piedra que ustedes, los edificadores, rechazaron, y que no obstante ha llegado a ser la piedra angular.  En ningún otro hay salvación, porque no se ha dado a la humanidad ningún otro nombre bajo el cielo mediante el cual podamos alcanzar la salvación.» (Hechos 4.11-12)

pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.  Porque todos ustedes, los que han sido bautizados en Cristo, están revestidos de Cristo. (Gálatas 3.26-27)

Porque, si cuando éramos enemigos de Dios fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, mucho más ahora, que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.  Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación. (Romanos 5.10-11)

Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,  para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. (Juan 3.14-17)

Uno de los malhechores que estaban allí colgados lo insultaba y le decía: «Si tú eres el Cristo, ¡sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros!»  Pero el otro lo reprendió y le dijo: «¿Ni siquiera ahora, que sufres la misma condena, temes a Dios?  Lo que nosotros ahora padecemos es justo, porque estamos recibiendo lo que merecían nuestros hechos, pero éste no cometió ningún crimen.»  Y a Jesús le dijo: «Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.» Jesús le dijo: «De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.» (Lucas 23.39-43)

Simón Pedro respondió: «¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!» (Mateo 16.16)

Entonces Tomás respondió y le dijo: «¡Señor mío, y Dios mío!» Jesús le dijo: «Tomás, has creído porque me has visto. Bienaventurados los que no vieron y creyeron.» (Juan 20.28-29)

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Todas las citas bíblicas son tomadas de La Biblia. Reina Valera Contemporánea. Sociedades Bíblicas Unidas, 2009, 2010.