40 Días con Jesús – Día 28

Jesús sana a un hombre desesperanzado

 

Tiempo después, Jesús regresó a la ciudad de Jerusalén para asistir a una fiesta de los judíos. En Jerusalén, cerca de la entrada llamada «Portón de las Ovejas», había una piscina con cinco entradas, que en hebreo se llamaba Betzatá. 3-4 Allí, acostados en el suelo, había muchos enfermos: ciegos, cojos y paralíticos.

Entre ellos había un hombre que desde hacía treinta y ocho años estaba enfermo.Cuando Jesús lo vio allí acostado, y se enteró de cuánto tiempo había estado enfermo, le preguntó: —¿Quieres que Dios te sane?

El enfermo contestó: —Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua se mueve. Cada vez que trato de meterme, alguien lo hace primero.

Jesús le dijo: —Levántate, alza tu camilla y camina.

En ese momento el hombre quedó sano, alzó su camilla y comenzó a caminar.

Esto sucedió un sábado, que es el día de descanso obligatorio para los judíos. 10 Por eso, unos jefes de los judíos le dijeron al hombre que había sido sanado: —Hoy es sábado, y está prohibido que andes cargando tu camilla.

11 Pero él les contestó: —El que me sanó me dijo: “Levántate, alza tu camilla y camina.”

12 Ellos preguntaron: —¿Y quién te dijo que te levantaras y caminaras?

13 Pero el hombre no sabía quién lo había sanado, porque Jesús había desaparecido entre toda la gente que estaba allí.

14 Más tarde, Jesús encontró a ese hombre en el templo, y le dijo: «Ahora que estás sano, no vuelvas a pecar, porque te puede pasar algo peor.»

15 El hombre fue a ver a los jefes judíos, y les dijo que Jesús lo había sanado.16 Entonces ellos empezaron a perseguir a Jesús por hacer milagros los sábados.

Juan 5.1-3, 5-16 TLA

 

El Evangelio de hoy describe como Jesús cura a un paralítico que se quedó esperando 38 años para que alguien le ayudara a llegar al agua de la piscina para curarse. ¡Treinta y ocho años! Ante esta ausencia total de solidaridad, Jesús, ¿qué hace? No respeta la ley del sábado curando al paralítico. Hoy, al faltar gente que atiende a las personas enfermas en los países pobres, mucha gente experimenta esa misma falta de solidaridad. Viven en abandono total, sin ayuda, sin solidaridad de parte de nadie.

Jesús cura en el día de sábado. Bien cerca del lugar donde se enseñaba la observancia de la Ley de Dios, un paralítico se quedó por 38 años a la espera de alguien que le ayudara a bajar al agua para que se curara. Este hecho revela la absoluta falta de solidaridad y de acogida a los excluidos. El número 38 indicaba la duración de una generación (Deuteronomio 2.14). Es toda una generación que no llega a experimentar ni solidaridad, ni misericordia. La religión de la época no era capaz de revelar el rostro acogedor y misericordioso de Dios. Ante esta situación dramática, Jesús no observa la ley del sábado y se ocupa del paralítico diciendo: “Levántate, alza tu camilla y camina”. El hombre agarra su camilla y se va, y Jesús desaparece en medio de la multitud.

¿Hemos tenido una experiencia semejante a la del paralítico, quedándonos un tiempo sin ayuda? ¿Cómo es la situación de asistencia a los enfermos en el lugar donde vivimos? ¿Hay señales de solidaridad? ¿Qué podemos hacer en medio de la desesperanza de tanto alrededor nuestro?

 

ORACIÓN

Nuestro Dios es como un castillo que nos brinda protección. Dios siempre nos ayuda cuando estamos en problemas. Con nosotros está el Dios del universo; él es Dios de nuestro pueblo, ¡él es nuestro refugio! 

Hoy celebramos tu cercanía a quienes necesitan renovar su esperanza en medio de sus dolores cotidianos. ¡Esperamos en tí, Jesús amado! Háblanos, y seremos sanos. ¡Amén!

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40 Días con Jesús – Día 27

Jesús confirma la fe de un padre angustiado

 

46 Más tarde, Jesús regresó al pueblo de Caná, en Galilea, donde había convertido el agua en vino. En ese pueblo había un oficial importante del rey Herodes Antipas. Ese oficial tenía un hijo enfermo en el pueblo de Cafarnaúm. 47 Cuando el oficial supo que Jesús había viajado desde la región de Judea a Galilea, fue y le pidió que lo acompañara a su casa y sanara a su hijo, pues el muchacho estaba a punto de morir.

48 Jesús le contestó: —Ustedes sólo creen en Dios si ven señales y milagros.

49 Pero el oficial insistió: —Señor, venga usted pronto a mi casa, antes de que muera mi hijo.

50 Jesús le dijo: —Regresa a tu casa. Tu hijo vive.

El hombre creyó lo que Jesús dijo, y se fue. 51 Mientras regresaba a su casa, sus criados salieron a su encuentro y le dijeron: «¡Su hijo vive!»

52 El oficial les preguntó a qué hora el muchacho había empezado a sentirse mejor, y ellos respondieron: «La fiebre se le quitó ayer a la una de la tarde.»

53 El padre del muchacho recordó que, a esa misma hora, Jesús le había dicho: «Regresa a tu casa. Tu hijo vive.» Por eso, el oficial del rey y toda su familia creyeron en Jesús.

54 Ésta fue la segunda señal que Jesús hizo en Galilea al volver de Judea.

Juan 4,46-54 TLA

 

La Cuaresma nos da la oportunidad de renovar nuestra fuerza profética. Y es que una transformación que no pase por el misterio pascual de Jesús, no es un ideal cristiano, pues Dios no lo comparte.

Pensemos, por ejemplo en lo que Jesús realiza al curar al hijo del administrador real, es decir, alguien que trabajaba para los herodianos, y que tendría un estatus social estable, odiado por alguno y envidiable por otros, pero que no garantiza vida plena; los padres con hijos difuntos, podrán decirlo mejor.

Démonos, pues, la oportunidad de soñar el sueño de Dios para la humanidad entera, y trabajemos con fe cristiana en él.

 

ORACIÓN

Padre nuestro, tú que experimentaste la perdida de tu Hijo, siempre estás dispuesto a acompañar y consolar a quienes los perdemos, sea físicamente o en sentido figurado. Hoy te agradecemos la disposición de tu Hijo Jesús de bendecir la fe de este padre y sanar a su hijo.

Pedimos tau ayuda, Espíritu de vida, que fortalezcas nuestra fe mientras luchamos cada día por alcanzar nuestros sueños y, mientras caminamos hacia ellos, protejas y bendigas a nuestros seres más amados. Amén.

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40 Días con Jesús – Día 26

Jesús vino a salvar al mundo por amor

 

14 Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, y del mismo modo yo, el Hijo del hombre, tengo que ser levantado en alto, 15 para que todo el que crea en mí tenga vida eterna.

16 Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.17 Porque Dios no me envió a este mundo para condenar a la gente, sino para salvarla.

18 El que cree en mí, que soy el Hijo de Dios, no será condenado por Dios. Pero el que no cree ya ha sido condenado, precisamente por no haber creído en el Hijo único de Dios. 19 Y así es como Dios juzga: yo he venido al mundo, y soy la luz que brilla en la oscuridad, pero como la gente hacía lo malo prefirió más la oscuridad que la luz. 20 Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella, para que no se descubra lo que están haciendo. 21 Pero los que prefieren la verdad sí se acercan a la luz, pues quieren que los demás sepan que obedecen todos los mandamientos de Dios.

Juan 3.14-21 TLA

 

El Evangelio de hoy es parte del diálogo de Jesús con Nicodemo, un líder religioso (fariseo). Jesús responde con estas palabras a la pregunta Nicodemo sobre cómo puede darse el nuevo nacimiento en el Espíritu.

Nicodemo (nombre que significa “el que vence al pueblo”), aparece varias veces en el evangelio de Juan (3.1-21; 7.50-52; 19.39). No es un cualquiera. Es un fariseo, un rígido observante de la Ley; este grupo vería a la Ley como la expresión suprema e indiscutible de la voluntad de Dios para el ser humano. El evangelista Juan añade un detalle muy valioso sobre Nicodemo: es un “jefe” de los judíos, uno de los miembros del Gran Consejo o Sanedrín (órgano de gobierno de la nación, según Juan 11.47).

Nicodemo habla en plural (Juan 3.2: sabemos), ya que habla en nombre de su grupo, que ha observado el accionar de Jesús. Considera que Jesús es un Nicodemo llama a Jesús “Rabbí” (Juan 3.2), término usado para los maestros de la Ley que mostraban al pueblo el camino de Dios. En realidad, Nicodemo ve a Jesús como el Mesías-Maestro, un personaje que podía interpretar la Ley de Dios e instaurar el reinado de Dios enseñando al pueblo cómo cumplir perfectamente la Ley de Moisés.

Nicodemo todavía está lejos de entender el cambio radical que propone Jesús. Para é y su grupo, el futuro de Israel está en el cumplimiento en la Ley; para Jesús, el futuro del ser humano está en nacer de nuevo por medio del Espíritu y así entrar en el  reino de Dios. Los seres humanos alcanzamos la plenitud de nuestra vida cuando somos capaces de amar más que por cumplir la Ley. Sólo con personas nacidas de nuevo, por la gracia de Dios, y dispuestas a entregarse hasta el fin puede construirse una sociedad verdaderamente justa, humana y humanizadora. La Ley no elimina las raíces de la injusticia, y nunca podrá erradicar la opresión, la codicia y la injusticia.

En el Evangelio de hoy, Jesús dialoga con Nicodemo sobre el que “bajó del cielo”, sin dejar de ser “del cielo”, el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. La reflexión de Jesús resalta la relación que hay entre creer y vivir en las obras de la vida eterna, es decir, en el Reino de Dios. “Bajar del cielo” y ser “levantado” es una muestra del amor de Dios.

Frente a la actitud religiosa centrada en la Ley, Jesús propone que las personas crean en Él como Aquel que fue levantado por Dios (levantado en la cruz, crucificado) para dar salud/salvación a toda persona que lo necesite. Creer es la respuesta humana al inmenso amor de Dios. Creer no es un concepto o una doctrina; es un acto de amor hacia el Dios de amor que nos invita a ser parte de su Reino. El juicio sobre la humanidad tiene como criterio la fe, como acto de amor recíproco del ser humano a Dios. Juan insiste en el mensaje de Jesús: una humanidad justa y feliz sólo es posible si se la edifica sobre el amor, no sobre la Ley. Ésa es la fe que proclama Jesús.

 

ORACIÓN

Dios siempre bondadoso, Padre nuestro que estás en los cielos y junto a cada uno de nosotros, reconocemos las señales que has levantado en Jesús para que todos los hombres y mujeres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad. Queremos darte las gracias al descubrir que tú actúas a favor de todos nosotros.

Estamos llenos de alegría y confianza, porque nos acercamos a Jesucristo, nuestro hermano e Hijo tuyo. NE él hallamos la salvación y la paz que nos da tu amor mostrado en la cruz y reafirmado en su resurrección. Oramos en la comunión del Espíritu. Amén.

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40 Días con Jesús – Día 25

Jesús, ¿qué modelo de vida seguimos?

 

Una vez, Jesús estuvo hablando con unas personas, de ésas que se creen muy buenas y que siempre están despreciando a los demás. A éstas, Jesús les puso este ejemplo:

10 «Dos hombres fueron al templo a orar. Uno de ellos era fariseo y el otro era cobrador de impuestos.

11 »Puesto de pie, el fariseo oraba así: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres. Ellos son ladrones y malvados, y engañan a sus esposas con otras mujeres. ¡Tampoco soy como ese cobrador de impuestos! 12 Yo ayuno dos veces por semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.”

13 »El cobrador de impuestos, en cambio, se quedó un poco más atrás. Ni siquiera se atrevía a levantar la mirada hacia el cielo, sino que se daba golpes en el pecho y decía: “¡Dios, ten compasión de mí, y perdóname por todo lo malo que he hecho!”»

14 Cuando terminó de contar esto, Jesús les dijo a aquellos hombres: «Les aseguro que, cuando el cobrador de impuestos regresó a su casa, Dios ya lo había perdonado; pero al fariseo no. Porque los que se creen más importantes que los demás, son los menos valiosos para Dios. En cambio, los más importantes para Dios son los humildes.»

Lucas 18.9-14 TLA

 

Jesús contrapone dos modelos de vida cristiana. Uno de ellos, está representado en la actitud de un fariseo que ora y actúa de manera arrogante y autosuficiente. Su oración parece un monólogo para autoalabarse y solicitar el aplauso de Dios. Se siente superior, aparte de los demás y, con la autoridad para juzgar severamente a su prójimo. Estamos ante una aplicación concreta del evangelio de ayer. El fariseo cumple con toda la observancia religiosa, pero carece de misericordia y amor al prójimo.

En el otro lado está el recaudador de impuestos, quien ora a Dios con sencillez, humildad y absoluta confianza. Dios prefiere la oración del publicano, no porque justifique la injusticia y codicia propia de los recaudadores, quienes explotaban a los más pobres, sino que valora su humildad, arrepentimiento y deseo de conversión.

En nuestras vidas, seguramente hemos tenido momentos de fariseos, pero también de publicanos, momentos de arrogancia en que nos creemos superiores a los demás y, otros, donde con humildad, ponemos nuestra confianza en la misericordia de Dios.

¿Que prima hoy en nuestra vida?

ORACIÓN

Jesús, perdónanos las veces que seguimos el modelo del fariseo, de los religiosos que sólo se ocupan de los detalles y olvidad lo más importante, que es el amor. Como el publicano, el recaudador de impuestos, con humildad nos acercamos a ti y pedimos tu misericordia, Padre bueno. Amén.

 

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40 Días con Jesús – Día 24

Jesús enseña el mandamiento más importante

 

28 Uno de los maestros de la Ley escuchó la conversación entre Jesús y los saduceos. Al ver que Jesús les respondió muy bien, se acercó y le preguntó: —¿Cuál es el mandamiento más importante de todos?

29 Jesús le contestó: —El primero y más importante de los mandamientos es el que dice así: “¡Escucha, pueblo de Israel! Nuestro único Dios es el Dios de Israel. 30 Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales.” 31 Y el segundo mandamiento en importancia es: “Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo.” Ningún otro mandamiento es más importante que estos dos.

32 El maestro de la Ley le dijo: —Muy bien, Maestro. Lo que dices es cierto: sólo Dios es nuestro dueño, y no hay otro como él. 33 Debemos amarlo con todo nuestro ser, y amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos. Estos mandamientos son más importantes que cumplir con todos los ritos y deberes religiosos.

34 Como Jesús vio que el maestro de la Ley le dio una buena respuesta, le dijo: —No estás lejos del reino de Dios.

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Marcos 12.28-34 TLA

 

Un maestro de la ley está empeñado en la búsqueda auténtica de la verdad. Quiere saber la opinión de Jesús sobre el mandamiento más importante. La preocupación podría surgir del exagerado número de mandamientos (¡podían llegar hasta 613!), que confundía e impedía cumplir lo realmente importante.

La respuesta de Jesús une el amor a Dios y el amor al prójimo, combinando el texto de Deuteronomio 6.4-5 con Levítico 19.18. La novedad de su respuesta radica en la afirmación de que ningún otro mandamiento es más importante que estos dos. Con estas palabras, Jesús firma un testamento o un credo de fe, para quienes quieran acompañarlo en la construcción del reino. En adelante, cualquier observancia religiosa y actitud de vida, carecen de significado si no tienen el sello del amor.

En otras palabras: Lo que quiero es que me amen y que me reconozcan como su Dios”, como dijo el profeta Oseas (6.6). El camino más seguro para encontrar a Dios es a través del amor al prójimo y, cuando amamos al prójimo, entramos en oración con Dios.

Unas palabras de San Agustín nos sirven para cerrar nuestra reflexión de cuaresma: “Ama y haz lo que quieras…”.

 

ORACIÓN

Padre del cielo, te damos gracias por la claridad que nos dan las palabras de Jesús, tu Hijo. Su enseñanza nos libra del peso del legalismo, y nos dirección a hacer lo que es más importante: amar al prójimo y amarte a Tí, buen Dios.

Espíritu Santo, ilumina cada día que vivimos para abrir nuestros ojos a las necesidades de los demás, y danos sabiduría para hallar las mejores formas de amarles haciéndoles bien. Amén.

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40 dias con Jesús – Día 23

Jesús enseña de qué lado debemos estar

 

14 Jesús expulsó a un demonio que había dejado mudo a un hombre. Cuando el demonio salió, el hombre empezó a hablar.

La gente estaba asombrada por lo que hizo Jesús, 15 pero algunas personas dijeron: «Jesús libera de los demonios a la gente porque Beelzebú, el jefe de los demonios, le da poder para hacerlo.» 16 Otros querían ponerle una trampa a Jesús. Por eso le pidieron un milagro que demostrara que había sido enviado por Dios.

17 Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «Si los habitantes de un país se pelean entre ellos, el país se destruirá. Si los miembros de una familia se pelean entre sí, la familia también se destruirá. 18 Y si Satanás lucha contra sí mismo, destruirá su propio reino. Ustedes dicen que yo expulso a los demonios por el poder de Satanás. 19 Si eso fuera verdad, entonces ¿quién les da poder a los discípulos de ustedes para echar fuera demonios? Si ustedes me responden que Dios les da ese poder, eso demuestra que están equivocados. 20 Y si yo echo fuera a los demonios con el poder de Dios, eso demuestra que el reino de Dios ya está aquí.

21 »Es muy difícil robar en la casa de un hombre fuerte y bien armado. 22 Pero si un hombre más fuerte que él lo vence, le quitará las armas, le robará todo y lo repartirá entre sus amigos.

23 »Si ustedes no están de acuerdo con lo que hago, entonces están contra mí. Si no me ayudan a traer a otros para que me sigan, es como si los estuvieran ahuyentando.

Lucas 11.14-23 TLA

 

Las reacciones del pueblo frente a Jesús son diferentes: lo alaban, lo admiran y otros como en nuestro texto, lo critican y descalifican.

El hombre mudo representa a las personas que se habían dejado someter y manipular por muchas fuerzas que se oponían al proyecto de vida de Dios (por ejemplo, la ideología oficial de Israel). Jesús decide liberar al mudo de los demonios espirituales, sociales y legales, que le impiden tener voz en su comunidad.

Un sector del pueblo, alienado por las fuerzas enemigas de Dios, después que el hombre ha recobrado su voz, interpretan la acción de Jesús como un milagro del demonio. Jesús sabe que el pueblo está dividido, por esto, lo invita a ponerse de su lado, el lado de Dios.

Hoy, muchas de nuestras instituciones gubernamentales, eclesiales y familiares, sufren del síndrome de “la mudez y la sordera”, frente a un evangelio que quiere despertar el sentido crítico y la libertad de los pueblos. También son muchos los hombres y mujeres que siguen siendo condenados, excomulgados o silenciados, por querer devolverle la voz a pueblos sin vida, sin justicia y sin libertad.

¿Cómo sanar la mudez en el mundo de hoy?

 

ORACIÓN

Te damos gracias, Jesús, porque al encontrarnos y darnos vida también nos diste la posibilidad de recuperar nuestra voz. Con voz renovada cantamos alabanzas, decimos la verdad, pedimos perdón y perdonamos.

Ayúdanos, Espíritu Santo, a usar nuestra voz para decir, y hacer, lo que se alinea con el evangelio de Jesús; ayúdanos a levantar nuestra voz profética, denunciar la injusticia y anunciar la vida nueva que hay en Jesús. Amén.

 

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40 Días con Jesús – Día 22

Jesús, ¿cómo ser grandes en el reino?

 

17 No crean que vine a quitar la ley ni a decir que la enseñanza de los profetas ya no vale. Al contrario: vine a darles su verdadero valor. 18 Yo les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni siquiera un punto o una coma se quitará de la ley, hasta que todo se cumpla. 19 Por eso, si alguien no obedece uno solo de los mandatos de Dios, aun el menos importante, será la persona menos importante en el reino de Dios. Lo mismo le sucederá al que enseñe a otros a desobedecer. Pero el que obedezca los mandamientos y enseñe a otros a obedecerlos, será muy importante en el reino de Dios. 20 Yo les aseguro que si ustedes no son más obedientes que los fariseos y los maestros de la Ley, nunca entrarán en el reino de Dios.

Mateo 5.17-19 TLA

 

En Jesús, Dios hace nuevas todas las cosas. Con Jesús se inaugura una nueva alianza, un Nuevo Testamento y un nuevo pueblo de Dios. Lo nuevo no significa eliminar el pasado, sino de hacer una relectura con las novedades del presente.

La ley surgió en Israel como memoria histórica de la libertad conquistada por Dios en tierras de Egipto, como una luz para iluminar al pueblo en su camino hacia la tierra prometida y, como una carta de navegación para leer siempre la voluntad de Dios y llegar a buen puerto. Jesús se da cuenta que en Israel, la libertad se ha perdido, la luz se ha apagado y la voluntad de Dios dejó de cumplirse.

El pueblo de Dios estaba a la deriva, no por falta de la palabra de Dios, sino porque esta no se cumplía. Las instituciones religiosas y políticas terminaron pervirtiendo la ley y los profetas. Jesús busca rescatar la tradición, renovarla y darle cumplimiento, en perspectiva de Reino de Dios.

No basta conocer la Palabra sino hacer la voluntad de Dios.

 

ORACIÓN

Padre Bueno, Dios nuestro, te agradecemos el regalo que nos diste al dejarnos tu Palabra para guiarnos hacia tu voluntad. Sabemos que tu voluntad es perfecta y siempre nos dirige hacia lo mejor y lo mas bueno para nosotros.

Jesús, Amigo y Maestro, te pedimos ayuda para tener la misma firmeza que tú tuviste para cumplir con los mandamientos del Padre. Queremos rescatar la tradición y renovarla, para actualizarla en nuestros tiempos porque sabemos que todos necesitamos la guía de tu Palabra.

Espíritu Santo, ayúdanos a poner en acción los desafíos que nos plantean los mandamientos de tu Palabra. ¡Amén!

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40 Días con Jesús – Día 21

Jesús enseña que si no perdonas, no se te perdonará

 

21 Entonces Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: —Señor, si un miembro de la iglesia me hace algo malo, ¿cuántas veces debo perdonarlo? ¿Sólo siete veces?

22 Jesús le contestó: —No basta con perdonar al hermano sólo siete veces. Hay que perdonarlo una y otra vez; es decir, siempre.

23 En el reino de Dios sucede algo parecido a lo que cierta vez sucedió en un país. El rey mandó llamar a sus empleados para que le informaran cómo andaban sus negocios y para que le pagaran todo lo que le debían.

24 Cuando comenzó a sacar cuentas, le llevaron un empleado que le debía sesenta millones de monedas de plata. 25 Como el empleado no tenía dinero para pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa y sus hijos, y que vendieran también todo lo que tenía. Así, con el dinero de esa venta, la deuda quedaría pagada.

26 Pero el empleado se arrodilló delante del rey y le suplicó: “Señor, déme usted un poco más de tiempo y le pagaré todo lo que le debo.” 27 El rey sintió compasión de su empleado y le dijo: “Vete tranquilo; te perdono todo lo que me debes.”

28 Al salir del palacio del rey, ese empleado se encontró con un compañero que le debía cien monedas de plata. Lo agarró por el cuello y le dijo: “¡Págame ahora mismo lo que me debes!”

29 El compañero se arrodilló delante de él y le suplicó: “Dame un poco más de tiempo y te lo pagaré todo.” 30 Pero aquel empleado no quiso darle tiempo, y mandó que metieran a su compañero en la cárcel, hasta que pagara el dinero que le debía.

31 Los otros compañeros, al ver lo que había pasado, se molestaron mucho y fueron a contárselo al rey.

32 Entonces el rey mandó llamar a aquel empleado y le dijo: “¡Qué malvado eres! Te perdoné todo lo que me debías, porque me lo suplicaste. 33 ¿Por qué no tuviste compasión de tu compañero, así como yo la tuve de ti?”

34 El rey se puso furioso, y ordenó que castigaran a ese empleado hasta que pagara todo lo que le debía.

35 Jesús terminó diciendo: «Lo mismo hará Dios mi Padre con cada uno de ustedes, si no perdonan sinceramente a su hermano.»

Mateo 18.21-35 TLA

 

En tiempos de Jesús, se estimaba como número máximo para perdonar, cuatro veces. Pedro, queriendo sorprender al Maestro, propone siete. Para Pedro es un asunto casuístico y cuantitativo.

Para Jesús lo cuantitativo va unido a lo cualitativo, por esto juega con el número siete, recordando el pasaje de Génesis 4.24: Si el que hiera a Caín será castigado siete veces, el que me hiera a mí será castigado setenta y siete veces.”

La parábola de Jesús bien podría llamarse la parábola de la indignación. Cuando la leemos, sentimos indignación y rabia por la actitud del sirviente. ¿Cómo puede alguien comportarse así? Lastimosamente ocurre más de lo que creemos.

¿Cuántas veces al día nos perdona Dios como personas, familias, naciones y mundo? Sin embargo, al mirar nuestras familias, los resentimientos resquebrajan el amor y la unidad. En las naciones, la falta de perdón mata miles de personas por las guerras, el hambre, la inmigración. Y el mundo, pareciera no perdonarle a Dios el habernos entregado una creación buena y nos vengamos intentando destruir el medio ambiente y la creación en general.

No basta con indignarnos, es necesario perdonar y crear ambientes adecuados para el perdón.

 

ORACIÓN

Padre Dios, te pedimos perdón por el perdón que hemos retenido, y no hemos dado a quienes nos han hecho mal. Tú nos perdonas día a día, y hoy queremos hacer lo mismo con nuestros hermanos. 

Jesús querido, queremos vivir tus palabras y seguir tu ejemplo, como cuando en la cruz perdonaste a quienes te hacían mal.

Espíritu, corrígenos al leer las palabras de Jesús, y danos fuerzas para vivirlas en nuestro día a día. Amén.

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40 Días con Jesús – Día 20

Jesús es rechazado por sus vecinos

 

24 Pero les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su propio pueblo.25 Hace muchos años, cuando aún vivía el profeta Elías, no llovió durante tres años y medio, y la gente se moría de hambre. 26 Y aunque había en Israel muchas viudas, Dios no envió a Elías para ayudarlas a todas, sino solamente a una viuda del pueblo de Sarepta, cerca de la ciudad de Sidón. 27 En ese tiempo, también había en Israel muchas personas enfermas de lepra, pero Eliseo sanó solamente a Naamán, que era del país de Siria.

28 Al oír eso, los que estaban en la sinagoga se enojaron muchísimo. 29 Entonces sacaron de allí a Jesús, y lo llevaron a lo alto de la colina donde estaba el pueblo, pues querían arrojarlo por el precipicio. 30 Pero Jesús pasó en medio de ellos, y se fue de Nazaret.

Lucas 4.24-30 TLA

 

Si tuviéramos la formación religiosa de un judío en tiempos de Jesús, probablemente hubiéramos actuado como los vecinos de Nazaret.

No es fácil aceptar que alguien nos diga que está más cerca la salvación para los extranjeros, porque han mostrado más fe y han aceptado los profetas, mientras los propios paisanos los rechazan. El fanatismo, el dogmatismo y el exclusivismo religioso, ha sido un pecado grave a lo largo de la historia.

Jesús habla a sus vecinos de una realidad, con la esperanza de ser cambiada. Sin embargo, la ceguera del fanatismo acude a la cobardía de intentar eliminar al que nos cuestiona y nos mueve el piso de la fe. La actitud de los nazarenos anticipa el rechazo del que será objeto Jesús en Jerusalén, por las autoridades y el mismo pueblo.

Jesús se abrió paso y se alejó. Es también, un anticipo de que el proyecto de Jesús se va abriendo camino en Israel y en todas las naciones. Esta es una señal inequívoca de una propuesta de reino, universal y abierta al diálogo, que hoy, debemos promover y apoyar.

 

ORACIÓN

Jesús, Maestro y Amigo, perdónanos cuando ten negamos y rechazamos porque tu palabra nos incomoda. Perdónanos cuando discriminamos y rechazamos a quienes son diferentes, y sus palabras y cultura nos incomodan.

Queremos estar abiertos a la presencia de tu reino donde menos pensamos hallarlo; ayúdanos a distinguir su presencia en medio nuestro, y para que podamos comunicar a todos la vida que hallamos en tí. Amén.

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40 Días con Jesús – Día 19

Jesús enseña quién es el verdadero templo

 

13 Como ya se acercaba la fiesta de los judíos llamada la Pascua, Jesús fue a la ciudad de Jerusalén. 14 Allí, en el templo, encontró a algunos hombres vendiendo bueyes, ovejas y palomas; otros estaban sentados a sus mesas, cambiando monedas extranjeras por monedas judías. 15 Al ver esto, Jesús tomó unas cuerdas, hizo un látigo con ellas, y echó a todos fuera del templo, junto con sus ovejas y bueyes. También arrojó al piso las monedas de los que cambiaban dinero, y volcó sus mesas. 16 Y a los que vendían palomas les ordenó: «Saquen esto de aquí. ¡La casa de Dios, mi Padre, no es un mercado!»

17 Al ver esto, los discípulos recordaron el pasaje de la Biblia que dice: «El amor que siento por tu templo me quema como un fuego.»

18 Luego, los jefes de los judíos le preguntaron a Jesús: —¿Con qué autoridad haces esto?

19 Jesús les contestó: —Destruyan este templo, y en sólo tres días volveré a construirlo.

20 Los jefes respondieron: —Para construir este templo fueron necesarios cuarenta y seis años, ¿y tú crees poder construirlo en tres días?

21 Pero Jesús estaba hablando de su propio cuerpo. 22 Por eso, cuando Jesús resucitó, los discípulos recordaron que él había dicho esto. Entonces creyeron lo que dice la Biblia y lo que Jesús había dicho.

23 Mientras Jesús estaba en la ciudad de Jerusalén, durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en él porque vieron los milagros que hacía. 24-25 Pero Jesús no confiaba en ellos, ni necesitaba que le dijeran nada de nadie, porque los conocía a todos y sabía lo que pensaban.

Juan 2.13-25 TLA

 

El templo de Jerusalén es el centro de la vida religiosa y el símbolo de la gloria y el poder de la nación judía. En este lugar, Jesús hace un látigo con cuerdas, y con él arroja fuera del templo el ganado que se vendía para los sacrificios, las ovejas y los bueyes. Con la llegada del reino predicado por Jesús, ya no son necesarios más sacrificios de ovejas y bueyes.

Jesús declara que el culto de los religiosos es inútil, y vacío de significado. Jesús declara infame el culto que es en sí mismo una injusticia; no propone una reforma del culto, sino su abolición.

La expulsión de las ovejas del templo tiene un rico sentido simbólico. Las ovejas son figura del pueblo, encerrado en el recinto donde está condenado al sacrificio. Los dirigentes explotan y asesinan al pueblo, sacrifican y destruyen al rebaño, a cuya costa viven. Jesús no se propone reformar aquella institución religiosa propósito por cierto inútil, sino rescatar al pueblo de ella.

Mientras todos los grupos judíos esperaban la llegada del reino y la reivindicación del templo, la actitud de Jesús es de tajante oposición al templo. Esto aparece en radicalmente en lo que hace contra los cambistas, a quienes les desparrama las monedas.

Los cambistas representaban “el sistema financiero” de la época. Y el templo de Jerusalén llegó a ser uno de los mayores bancos de la antigüedad. Pero pagar el tributo y los donativos no se podía hacer en monedas comunes (llevaban acuñada la imagen del imperio romano): el templo acuñaba su propia moneda y los que iban a pagar tenían que cambiar sus monedas por las del templo. Los cambistas cobraban, naturalmente, su comisión.

El templo es para Jesús una empresa, un “mercado”, y el dios que se adora allí es el dinero. Al llamar a Dios mi Padre, Jesús afirma que la relación con Dios es familiar, y no religiosa. En la casa del Padre Dios ya no puede haber comercio ni explotación, siendo casa-familia acoge a quien necesite amor, intimidad, confianza, afecto.

Jesús da un paso más en su lucha contra el templo: se propone él mismo como santuario de Dios: Destruyan este templo, y en sólo tres días volveré a construirlo” (2.19). Herodes demoró 46 años en construir el templo; Jesús sólo necesita 3 días para reconstruirlo, para resucitar.

En el Reino de Dios no se requiere templos sino cuerpos vivos. Dios vive en las personas, donde brilla su presencia y su amor, si viven dignamente. Jesús no viene a continuar el estilo religioso tradicional; vino a proponer una humanidad restaurada que refleje en su vida, en sus cuerpos y relaciones, la presencia de Dios.

 

ORACIÓN

Padre Dios, Dios de la Vida siempre bondadoso, que nos has señalado como ley suprema el Amor: ayúdanos a construir una comunidad que se base en la relación familiar de cada persona contigo y con todos los demás.

Permítenos superar toda discriminación y prejuicio, sea religioso o cultural, para rendirte siempre y entono momento un culto que celebre tu presencia entre nosotros. Queremos celebrar un culto en espíritu y en verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

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