40 Días con Jesús – Día 36

Jesús nos hace realmente libres

 

31 Jesús les dijo a los judíos que habían creído en él: —Si ustedes obedecen mis enseñanzas, serán verdaderamente mis discípulos; 32 y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.

33 Ellos le contestaron: —Nosotros somos descendientes de Abraham, y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Por qué dices que seremos libres?

34-36 Jesús les respondió: —Ningún esclavo se queda para siempre con la familia para la cual trabaja. El que se queda para siempre es el hijo de la familia; si él así lo quiere, puede dejar en libertad al esclavo. Les aseguro que cualquiera que peca es esclavo del pecado. Por eso, si yo, el Hijo de Dios, les perdono sus pecados, serán libres de verdad.

37 »Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero quieren matarme porque no aceptan mis enseñanzas. 38 Yo sólo les digo lo que mi Padre me ha enseñado. Ustedes, en cambio, hacen lo que les ha enseñado su padre.

39 Ellos le dijeron: —¡Nuestro padre es Abraham!

Entonces Jesús les contestó: —Si en verdad ustedes fueran descendientes de Abraham, harían lo que él hizo. 40 Pero yo les he dicho la verdad que he escuchado de Dios, y ustedes quieren matarme. ¡Abraham nunca hizo algo así! 41 Pero ustedes hacen exactamente lo mismo que hace su padre.

Ellos le contestaron: —¡No nos acuses de tener otro padre! Nuestro único Padre es Dios.

42 Jesús les respondió: —Si en verdad Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo vengo del cielo, donde está Dios. Yo no vine por mi propia cuenta, sino que Dios me envió.

JUAN 8.31-42 TLA

 

Jesús manifiesta a los judíos: Si ustedes obedecen mis enseñanzas, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”. Ser discípulo de Jesús es lo mismo que abrirse a Dios. Las palabras de Jesús son en realidad palabra de Dios. Comunican la verdad, porque dan a conocer las cosas como son a los ojos de Dios y no a los ojos de los religiosos.

Los religiosos insisten en afirmar “Nuestro padre es Abraham” como si quisiesen presentar a Jesús un documento de su identidad. Jesús vuelve a insistir: Si en verdad ustedes fueran descendientes de Abraham, harían lo que él hizo. Pero yo les he dicho la verdad que he escuchado de Dios, y ustedes quieren matarme. ¡Abraham nunca hizo algo así! Pero ustedes hacen exactamente lo mismo que hace su padre. Entre líneas sugiere que el padre de ellos es Satanás (Juan 8.44). Sugiere que son hijos de quien es el símbolo de la oposición a Dios.

Usando palabras diversas, Jesús repite la misma verdad: Si en verdad Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo vengo del cielo, donde está Dios. El origen de esta afirmación viene de Jeremías quien dice: Haré que mis enseñanzas las aprendan de memoria, y que sean la guía de su vida. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo… Ya no hará falta que unos sean maestros de otros, y que les enseñen a conocerme, porque todos me conocerán, desde el más joven hasta el más viejo. Yo les perdonaré todas sus maldades, y nunca más me acordaré de sus pecados” (Jeremías 31.33-34). Pero ellos no se abrieron a esta nueva experiencia de Dios, y por esto no reconocieron a Jesús como enviado del Padre.

 

ORACIÓN

Dios bueno y padre nuestro, te confesamos que decidimos someter nuestra libertad en todo a tu voluntad. Si ves en nosotros algún rasgo de la rebeldía que nos separa de ti, nos abrimos a la acción purificadora de tu Espíritu. como Jesús, tu Hijo y nuestro Salvador, queremos decir y hacer lo que sale de tu boca y nos inspiras a través de tu Palabra. Amén.


40 Días con Jesús – Día 35

Jesús será reconocido al ser levantado

 

21 Jesús habló de nuevo: —Yo me voy, y ustedes me buscarán, pero morirán sin que Dios les haya perdonado sus pecados. A donde yo voy, ustedes no pueden ir.

22 Los jefes judíos dijeron: —¿Estará pensando en matarse, y por eso dice que no podemos ir a donde él va?

23 Jesús les aclaró: —Ustedes son pecadores, como todos los que viven en este mundo. Pero yo no soy de este mundo, porque vengo del cielo.24 Por eso les dije que, si no creen en mí ni en quién soy yo,[a] morirán sin que Dios les haya perdonado sus pecados.

25 Le preguntaron: —¿Y quién eres tú?

Jesús les contestó: —¿Por qué tengo que responderles?26 Más bien, yo tengo mucho que decir de todo lo malo que ustedes hacen. El que me envió dice la verdad, y yo sólo digo lo que le escuché decir.

27 Pero ellos no entendieron que Jesús les estaba hablando de Dios, su Padre. 28 Por eso les dijo: —Ustedes sabrán quién es en realidad el Hijo del hombre cuando me cuelguen de una cruz. También sabrán que no hago nada por mi propia cuenta, sino que sólo digo lo que mi Padre me ha enseñado.29 Mi Padre nunca me ha abandonado, pues yo siempre hago lo que a él le agrada.

30 Cuando Jesús dijo esto, mucha gente creyó en él.

Juan 8.21-30 TLA

 

La semana pasada, meditamos sobre el capítulo 5 de Juan; esta semana nos enfocaremos en el capítulo 8 del mismo evangelio. Esta sección contiene reflexiones profundas sobre el misterio de Dios que envuelve a la persona de Jesús. Son diálogos entre Jesús y los fariseos (Juan 8.13); ellos quieren saber quién es Jesús. Lo critican por dar testimonio de sí mismo sin ninguna prueba externa que lo legitime ante la gente (Juan 8.13). Jesús responde diciendo que él no habla por su propia voluntad, sino a partir del Padre y en nombre del Padre (Juan 8.14-19).

Estos diálogos reflejan también nuestras propias experiencias de aprendizaje en el caminar con Jesús, que no difieren mucho de los primeros cristianos. En las primeras comunidades cristianas la fe se enseñaba a partir de preguntas y respuestas que ayudaban a  reflexionar sobre las palabras de Jesús. Así los creyentes en Jesús encontraban las respuestas a los problemas que, en aquel final del siglo, los judíos (y la vida misma) planteaban a los cristianos. Así el Espíritu ayudaba a la comunidad a profundizar su fe en Jesús y en su mensaje.

Jesús habla de su ida y dice que allí donde él va, y que los religiosos no pueden seguirle. Ellos buscan a Jesús, pero no lo encuentran porque no le conocen y lo buscan con criterios equivocados. Ellos viven en el pecado, alejados de Dios. Los religiosos imaginan a Dios de una determinada forma, y Dios es diferente a como ellos se lo imaginan. Por esto no son capaces de reconocer la presencia de Dios en Jesús.

Jesús se orienta, en todo lo que dice y hace, por Dios y por la misión que recibió de Él. Quienes viven encerrados en sus propios criterios terrenales, no pueden percibir a Dios en las acciones y dichos de Jesús. Jesús es la expresión máxima de la certeza absoluta de que Dios está en medio de nosotros a través de Jesús. Jesús es la prueba definitiva de que Dios está con nosotros.

Para reconocer a Jesús hay que mirar en la dirección correcta: la cruz. “Ustedes sabrán quién es en realidad el Hijo del hombre cuando me cuelguen de (me levanten en) una cruz” (Juan 8.28). La palabra colgar/levantar tiene un doble sentido: levantar sobre la cruz y ser levantado a la derecha del Padre. La muerte y la resurrección es una buena noticia que revelará quién es Jesús, y todos sabrán que Jesús es la presencia de Dios en medio de nosotros.

ORACIÓN

Padre del cielo, no queremos encerrarnos en  nuestros criterios personales, y pensar que lo sabemos todo. Sólo abiertos a tu amor manifestado en Jesús, seremos capaces de comprenderte y de comprender a nuestros prójimos. Ayúdanos, Espíritu, a vivir abiertos a los demás com Jesús mismo vivió.

Jesús, tu fuiste radical en tu obediencia al Padre y nos revelaste su rostro y amor. Enséñanos con tus palabras a irradiar la imagen correcta de Dios en cada momento de nuestra vida.

Señor, escucha nuestra oración,  que nuestro grito llegue hasta ti;  no nos escondas tu rostro en el día de la aflicción. Inclina tu oído hacia nosotros; cuando te invoca, ¡escúchanos! Amén.

40 Días con Jesús – Día 34

Jesús tuvo un padre cuidador

 

16 José, el esposo de María, la madre de Jesús, conocido como el Mesías. 17 Desde Abraham hasta David, hubo catorce generaciones. Desde David hasta que los judíos fueron llevados prisioneros a Babilonia también hubo catorce generaciones, y otras catorce desde ese momento hasta el nacimiento del Mesías.

18-20 Así fue como nació Jesús, el Mesías: su madre, María estaba comprometida para casarse con José. Pero antes de que vivieran juntos, se supo que ella estaba embarazada. José era un hombre bueno y obediente a la ley de Dios. Como no quería acusar a María delante de todo el pueblo, decidió romper en secreto el compromiso.

Mientras pensaba en todo esto, un ángel de Dios se le apareció en un sueño y le dijo: «José, no tengas miedo de casarte con María. El Espíritu Santo fue quien hizo que ella quedara embarazada. 21 Cuando nazca el niño, lo llamarás Jesús. Él va a salvar a su pueblo del castigo que merece por sus pecados.»

Mateo 1.16-21  TLA

 

El evangelio de hoy se toma del primer capítulo de Mateo que forma parte de la sección referente a la concepción, nacimiento e infancia de Jesús. El centro de todo el relato es la persona de Jesús a la que se suman todos los sucesos y las personas mencionadas en la narración. Vemos en palabras sencillas una revelación de los orígenes Jesús, su historia.

Este texto se conecta a la genealogía de Jesús, que Mateo compone con el intento de subrayar la dinastía real en la que se engancha Jesús, el salvador de su pueblo (Mateo 1.21). Jesús recibe todos lo s derechos de herencia de su antepasado, el rey David, por estar incluido como descendiente de José, hijo de David (Mateo 1.20; Lucas 2.4-5), su padre legal. Para el mundo bíblico la paternidad legal bastaba para que el reciben nacido recibiera todos los derechos de la familia en la que se insertaba. Por esto, después del comienzo de la genealogía, se indica que Jesús era descendiente de David  (Mateo 1.1), esto es, el ungido del Señor hijo de David, con el cual se cumplirán todas las promesas de Dios a David su siervo (2 Samuel 7.1-16; 2 Crónicas 7.18; 2 Crónicas 21.7).

En todo el texto de hoy, hay una figura legal que merece que nos detengamos: la adopción. Jesús fue adoptado por José, quien recibió a su prometida embarazada extrañamente. Jesús fue cobijado por José, quien le dio su nombre y lo educó en las ordenanzas del Señor (tofos esto debido requerir de mucha fortaleza para enfrentar el ruido social de una sociedad pequeña como la de Nazaret).

Siguiendo con la adopción, podemos referirnos al hecho de que del pueblo elegido provienen “la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas” (Romanos 9.4). Pero también nosotros, el nuevo pueblo de Dios en Cristo, recibimos la adopción de hijos porque cuando se cumplió el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer y sujeto a la ley, para que redimiera a los que estaban sujetos a la ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos” (Gálatas 4.4-5). Porque Jesús es el “Dios con nosotros” (Mateo 1.23), es que nos hace hijos adoptivos de Dios.

 

ORACIÓN

Padre nuestro que estás en el cielo, te damos gracias por el misterio de la adopción como tus hijos e hijas a través de tu hijo Jesús. Hoy podemos acercadnos a ti con una relaciono, sabiendo que siempre deseas lo mejor para nosotros, y que lo mejor es que hagamos tu voluntad.

Jesús, experimentaste la adopción por parte de José, esposo de Maria tu madre, quien te cuidó y educó. Te agradecemos que por medio tuyo, podemos experimentar ese mismo cuidado paternal de parte de nuestro Dios. Ayúdanos, Espíritu Santo, a ser padres y madres cuidadosos y cuidadores de los hijos e hijas que pones en nuestro camino. Amén.


40 Días con Jesús – Día 33

Jesús, el grano de trigo que dio mucho fruto

 

20 Entre las personas que habían ido a Jerusalén para la fiesta de la Pascua, había unos griegos. 21 Ellos fueron a un pueblo de Galilea para ver a Felipe, uno de los discípulos de Jesús, y le dijeron: —Señor, queremos ver a Jesús.

Felipe, que era de Betsaida, 22 fue a contárselo a Andrés, y los dos fueron a decírselo a Jesús. 23 Él les dijo: —Ha llegado el momento de que todos sepan de verdad quién es el Hijo del hombre. 24 Ustedes saben que el grano de trigo no produce nada, a menos que caiga en la tierra y muera. Y si muere, da una cosecha abundante. 25 Si ustedes consideran que su vida es más importante que obedecerme, no tendrán vida eterna. Pero si consideran que su vida en este mundo no es importante, y me obedecen, entonces tendrán vida eterna. 26 Si alguno de ustedes quiere servirme, tiene que obedecerme. Donde yo esté, ahí también estarán los que me sirven, y mi Padre los premiará.

27 »En este momento estoy sufriendo mucho, y me encuentro confundido. Quisiera decirle a mi Padre que no me deje sufrir así. Pero no lo haré, porque yo vine al mundo precisamente para hacer lo que él me mandó. 28 Más bien diré: “Padre, muéstrale al mundo tu poder.”

Al momento, desde el cielo se oyó una voz que decía: «Ya he mostrado mi poder, y volveré a mostrarlo.»

29 Los que estaban allí decían que habían oído un trueno. Otros decían: «Un ángel le ha hablado a Jesús.» 30 Pero Jesús les dijo: «La voz que ustedes oyeron tiene como propósito ayudarlos a confiar en mí.31 Ahora es cuando la gente de este mundo va a ser juzgada; y el que manda en este mundo, que es el diablo, será echado fuera. 32 Pero, cuando me cuelguen de la cruz, haré que todos crean en mí.»

33 Cuando Jesús dijo que lo colgarían de la cruz, se refería al modo en que iba a morir.

Juan 12.20-33 TLA

 

En el evangelio de hoy vemos a judíos -o convertidos al judaísmo- que vienen a Jerusalén con motivo de la fiesta de Pascua. En medio de la caravana aparecen algunos griegos que aprovechan para pedir a Felipe: queremos ver a Jesús. No desean saber “¿dónde está?”, sino deseo de la mediación de los discípulos para conocer personalmente a Jesús. Los discípulos se convierten en mediadores, testigos y compañeros de camino para quienes quieren ver a Jesús. El hecho de que sean griegos quienes buscan a Jesús tal vez quiera ser un símbolo de universalidad del evangelio, pues incluso los paganos buscan a Jesús. La ocasión es aprovechada para anunciar que el tiempo de las palabras y los signos está llegando a su fin, pues se acerca la hora del signo mayor: su pasión y muerte en la cruz.

Jesús acude a una breve parábola. Sólo el grano de trigo que muere da mucho fruto. Esta brevísima parábola presenta una vez más, de otro modo, la lección fundamental del Evangelio entero, el punto máximo del mensaje de Jesús: el amor sacrificial, el amor que se da a sí mismo, y que por ese perderse a sí mismo, por ese morir a sí mismo, genera vida.

Estamos ante una de las típicas “paradojas” del evangelio: perder la vida por amor es la forma de «ganarla» para la vida eterna (o sea, de cara a los valores definitivos); morir a sí mismo es la verdadera manera de vivir, entregar la vida es la mejor forma de retenerla, darla es la mejor forma de recibirla… «Paradoja» es una figura literaria que consiste en una contradicción aparente: perder-ganar, morir-vivir, entregar-retener, dar-recibir… Parecen dimensiones o realidades contradictorias, pero no lo son en realidad. Llegar a darse cuenta de que no hay tal contradicción, captar la verdad de la paradoja, es descubrir el Evangelio.

Y estamos ante un punto alto de la revelación cristiana. En Jesús, se expresa una vez más el acceso de la Humanidad a la captación esta paradoja.

El ser humano se caracteriza por ser capaz de amar, por ser capaz de salir de sí mismo y entregar su vida o entregarse a sí mismo por amor. La parábola que estamos reflexionando expresa un punto alto de esa capacidad en Jesús; Jesús es la síntesis de la cima del amor. Esta parábola equivale al mandamiento nuevo: Y esto es lo que les mando: que se amen unos a otros, así como yo los amo a ustedes. Nadie muestra más amor que quien da la vida por sus amigos. (Juan 15.12-13). En estas palabras de Jesús se encierra todo el mensaje del Evangelio.

Si las semillas somos nosotros, ¿a qué debemos morir? Esta hora que vive el mundo, aunque se haya dado un notable avance en aspectos como la tecnología, la intercomunicación mundial, y hasta un notable desarrollo económico (tremendamente desequilibrado), no podemos dejar de descubrir un cierto retroceso, ya que la vida humana vale muy poco. Estamos viviendo el combate de ideologías enteramente contrarias al Evangelio. Pareciera que un nuevo dios (¿el dios Mercado?) está disputando la lealtad y la adoración de la humanidad, y en su afán de ser adorado demanda sacrificios a diestra y a siniestra: multitudes son inmoladas por medidas económicas, por el avance de la empresa del narcotráfico y la trata de personas, o por la industria de la guerra y la venta de armas. La ética del dios mercado es la del egoísmo insolidario.

Si, con el evangelio, creemos que no hay mayor amor que dar la vida, y que la ley suprema es morir como el grano de trigo para dar vida, deberíamos comprometernos en vivir de tal manera que la sociedad se concientice sobre la necesidad de superar el egoísmo y abrazar la entrega al otro y el buscar el bienestar de todos para que cada uno realmente esté bien. Jesús nos mostró que ese es el Camino.

 

ORACIÓN

Dios Padre Nuestro, te pedimos que nos sostengas en nuestra fe, nuestro amor y en nuestra esperanza, para que nos comprometamos cada día más en hacer crecer la vida, aunque para ello debamos entregar la nuestra cada día.

Pedimos que tu Espíritu nos muestres las señales de a quede debemos morir cada día para reflejar mejor la vida que Jesús, tu Hijo, nos enseña que debemos compartir para acelerar la llegada de tu reino de justicia, paz y solidaridad. Te lo pedimos en nombre de Jesucristo, tu Hijo y nuestro Salvador y Amigo. Amén.

 


40 Días con Jesús – Día 32

Jesús, uno que viene de un lugar “impropio”

 

40 Cuando algunos de los que estaban allí oyeron esto, dijeron: «De veras que este hombre es el profeta que Dios nos iba a enviar.» 41 Otros decían: «Este hombre es el Mesías». Y aun otros decían: «El Mesías no puede venir de la región de Galilea.42 La Biblia dice que el Mesías debe ser de la misma familia del rey David, y que nacerá en Belén, el pueblo de donde era David.» 43 Así que nadie se ponía de acuerdo acerca de quién era Jesús. 44 Y aunque no faltaba quien quería llevárselo a la cárcel, nadie se atrevía a tocarlo.

45 Los guardias del templo regresaron a donde estaban los sacerdotes principales y los fariseos, quienes les preguntaron: —¿Por qué no trajeron a Jesús?

46 Los guardias contestaron: —¡Nunca ha hablado nadie como lo hace ese hombre!

47 Los fariseos les dijeron: —¿También ustedes se han dejado engañar? 48 ¿Acaso ha creído en él alguno de nuestros jefes, o alguno de los fariseos? 49 Los que creen en él no conocen la ley de Moisés, y por eso Dios los castigará.

50 Allí estaba Nicodemo, el fariseo que una noche fue a ver a Jesús, y les dijo: 51 —Según nuestras leyes, no podemos condenar a nadie sin antes escucharlo.

52 Ellos le respondieron: —¿También tú crees que de Galilea puede salir algo bueno? Estudia la Biblia y verás que de allá no ha venido ningún profeta.

53 Después de esto, cada quien se fue a su casa.

Juan 7.40-53 TLA

 

En el capítulo 7, Juan constata que en medio de la gente había diversas opiniones y mucha confusión respecto a Jesús. Los parientes pensaban de una forma (Jn 7.2-5), la gente pensaba de otra forma (Jn 7.12). Unos decían: “es el profeta” (Juan 7.40). Otros decían: “¡Engaña a la gente!” (Juan 7.12). Unos lo elogiaban: “¡Hace el bien!” (Juan 7.12). Otros lo criticaban: “¡No ha estudiado!” (Juan 7.15) ¡Muchas opiniones! Nadie recordaba al mesías Siervo, anunciado por Isaías (Isaías 42.1-9; 49.1-6; 50.4-9; 52.13-53.12; 61.1-2). Hoy también se discute mucho sobre religión, y cada cual saca sus argumentos de la Biblia. Como en el pasado, hoy también sucede muchas veces que los pequeños son engañados por el discurso de los grandes y, a veces, hasta por el discurso de gente de iglesia.

Los argumentos de las autoridades son lamentables. Anteriormente, ante las reacciones de la gente favorable a Jesús, los fariseos habían enviado a guardias para detenerle (Juan 7.32). Pero habían vuelto sin Jesús. Se habían quedado impresionados por su manera de hablar: ¡Nunca ha hablado nadie como lo hace ese hombre!. Los fariseos reaccionaron: ¿También ustedes se han dejado engañar?”. Para los fariseos los que creen en él no conocen la ley de Moisés se dejan engañar por Jesús. Las autoridades religiosas de la época trataban a la gente con mucho desprecio.

Nicodemo sale en defensa de Jesús. La honestidad de Nicodemo se rebela y levanta su voz para defender a Jesús: Según nuestras leyes, no podemos condenar a nadie sin antes escucharlo”. La reacción de los otros es escarnio: ¿También tú crees que de Galilea puede salir algo bueno? Estudia la Biblia y verás que de allá no ha venido ningún profeta. Ellos están seguros. Con el librito del pasado en la mano se defienden en contra del futuro que llega incomodando. ¡Esto ocurre también hoy! Sólo acepto lo nuevo si está de acuerdo con las ideas mías que son del pasado.

Hoy hay diversas opiniones sobre Jesús en medio de la gente. En nuestras comunidades, aún entre quienes le seguimos cada día. Así mismo, hoy también habremos personas que sólo aceptamos lo nuevo si están de acuerdo con nuestras ideas. ¿Estamos dispuestos a abrirnos a la novedad de Jesús, y vivirla?

 

ORACIÓN

Padre del cielo, te agradecemos por el don que nos diste en Jesús, tu Hijo y nuestro Salvador. Su origen puede ser discutido, pero no su amor que le llevó a darse hasta el final por quienes amó.

Jesús, perdónanos cuando repetimos los viejos esquemas de los religiosos que no ven que tu amor alcanza y cubre a toda persona, sin importar condición, estilo de vida o decisiones que haya tomado. Cuando discriminamos al otro por su color de piel, su género o su posición social te estamos discriminando a tí mismo.

Espíritu Santo, ayúdanos a parecernos a Jesús más cada día. Forma en nosotros su imagen, y modela en nosotros su mente y opciones de vida. Amén.


40 Días con Jesús – Día 31

Jesús no puede ser detenido, y muchos no lo entienden

 

Tiempo después, Jesús recorrió la región de Galilea. No quería ir a Judea porque los jefes judíos lo buscaban para matarlo. Como se acercaban los días de la fiesta judía de las enramadas, sus hermanos le dijeron: —Debes ir a Judea, para que tus seguidores puedan ver las grandes obras que haces.

10 Después de que se fueron sus hermanos, Jesús fue en secreto a la fiesta, sin decírselo a nadie.

25 Algunos de los que vivían en Jerusalén empezaron a preguntar: «¿No es éste al que andan buscando para matarlo? 26 Pues ahí está, hablando con la gente; ¡y nadie le dice nada! ¿No será que nuestros gobernantes creen de verdad que él es el Mesías? 27 Pero ¡no puede ser! Porque, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde viene; en cambio, nosotros sabemos de dónde viene este hombre.»

28 Jesús estaba enseñando en el templo, y dijo con voz fuerte: «En realidad, ustedes no saben quién soy yo, ni de dónde vengo. Yo no he venido por mi propia cuenta. He sido enviado por alguien en quien se puede confiar, y a quien ustedes no conocen. 29 Yo sí lo conozco, pues vengo de él, y él es quien me envió.»

30 Algunos hombres de Jerusalén quisieron arrestar a Jesús, pero no pudieron, pues todavía no había llegado el momento de que todos supieran quién era.

Juan 7.1-3,10, 25-30 TLA

 

A lo largo de los capítulos que van del 1 al 12 del Evangelio de Juan va aconteciendo la progresiva revelación que Jesús hace de sí mismo a los discípulos y a la gente. Al mismo tiempo y en la misma proporción, va creciendo la cerrazón y la oposición de las autoridades contra Jesús hasta el punto de decidir la condena y la muerte de Jesús (Jn 11.45-54). El capítulo 7, que meditamos en el evangelio de hoy, es una especie de parada en medio del camino. Ya hace prever como será el desenlace final.

Jesús decide ir a la fiesta de los Tabernáculos en Jerusalén. Jesús fue por lo menos dos o tres veces a Jerusalén para la fiesta de la Pascua (por eso sabemos que la vida pública de Jesús duró alrededor de tres años). El evangelio de hoy informa de que Jesús se dirigió más de una vez a Jerusalén, pero no públicamente. Fue a escondidas, pues en Judea, los judíos querían matarle.

Tanto aquí en el capítulo 7 como en otros capítulos, Juan habla de “judíos” y de “ustedes los judíos”, como si él y Jesús no fuesen judíos. Esta manera de hablar refleja la situación de la trágica ruptura que tiene lugar al final del primer siglo entre los judíos (la sinagoga) y los cristianos (la iglesia).

Juan presenta las sudas de los habitantes de Jerusalén respecto de Jesús. Jesús está en Jerusalén y habla públicamente a las personas que quieren oírle. La gente queda confundida. Sabe que quieren matar a Jesús y que él anda suelto ante la mirada de todos. ¿Estarían reconociendo las autoridades que él es el Mesías? Pero, ¿cómo es que Jesús puede ser el mesías? Todos saben que él viene de Nazaret, pero del mesías, nadie sabe el origen.

Jesús habla de su origen. En realidad, ustedes no saben quién soy yo, ni de dónde vengo. La gente no conoce la vocación y la misión que Jesús recibió de Dios. No vino por voluntad propia, sino como todo profeta vino para obedecer a una vocación, que es el secreto de su vida. Yo no he venido por mi propia cuenta. He sido enviado por alguien en quien se puede confiar, y a quien ustedes no conocen. Yo sí lo conozco, pues vengo de él, y él es quien me envió.

Querían tomar a Jesús, pero nadie le pone la mano encima todavía no había llegado el momento”. En el evangelio de Juan quien determina la hora y el rumbo de los acontecimientos no son los que tienen el poder, sino que es Jesús mismo. Es él quien determina la hora (Juan 2.4; 4.23; 8.20-27; 13.1; 17.1). Y en la cruz, Jesús es quien determina hasta la hora de su muerte (Juan 19.29-30).

 

ORACIÓN

Jesús, tú eres un misterio para muchos, pero para quienes te reconocemos como Mesías. Cristo, Salvador  y Amigo nuestro, eres quien nos ha mostrado el rostro del Padre que nos ama tanto que se desprendido de ti por nuestra salud y salvación.

Recibe hoy nuestra gratitud, y nuestro compromiso de seguir tus pasos y tu voluntad, tal como la expresaste en tu Evangelio. Por tu amor nos hiciste hijos de un mismo Padre, y a él queremos honrar con nuestra vida cada día. Amén.

 


40 Dias con Jesús – Día 30

Jesús tiene quien lo recomiende

 

31 Si yo hablara bien de mí mismo, ustedes dirían que miento. 32 Pero conozco a alguien que dirá quién soy yo, y que confirmará que yo digo la verdad.33 Cuando ustedes enviaron mensajeros a Juan, él les dijo la verdad. 34-35 Las enseñanzas de Juan fueron como una lámpara encendida en la oscuridad, y por un tiempo ustedes se alegraron de escucharlas.

Pero yo no necesito que nadie hable bien de mí. Si he mencionado a Juan, ha sido sólo para que ustedes crean y Dios los salve. 36 Yo puedo probarles que de verdad mi Padre me ha enviado. Así lo prueba todo lo que hago, y ni siquiera Juan puede ser mejor testigo. Porque yo hago las cosas que mi Padre me envió a hacer.

37 Mi Padre me ha enviado, y él también habla bien de mí. Lo que pasa es que ustedes nunca lo han oído hablar, ni lo han visto cara a cara. 38 Ustedes no aceptan su mensaje, pues no han creído en mí, que he sido enviado por él.

39 Ustedes estudian la Biblia con mucho cuidado porque creen que así alcanzarán la vida eterna. Sin embargo, a pesar de que la Biblia habla bien de mí, 40 ustedes no quieren creer en mí para alcanzar la vida eterna.

41 A mí no me interesa que la gente hable bien de mí. 42 Además, a ustedes los conozco muy bien, y sé que no aman a Dios. 43 Él es mi Padre, y me ha enviado, pero ustedes no me han aceptado. Sin embargo, a quien viene por su propia cuenta, ustedes sí lo reciben. 44 ¡Cómo van a creerme, si les gusta que sea la gente la que hable bien de ustedes, y no el Dios único!

45 No crean que yo voy a acusarlos con mi Padre. Ustedes han confiado en lo que Moisés escribió, y será Moisés quien los acuse. 46 Si le creyeran a Moisés, también creerían en mí, pues él escribió acerca de mí. 47 Pero si no creen en lo que él escribió, ¿cómo van a creer en lo que yo les digo?»

Juan 5.31-47 TLA

 

Juan es un buen intérprete de las palabras de Jesús. Un buen intérprete debe tener una doble fidelidad. Fidelidad a las palabras de aquel que habla, y fidelidad al lenguaje de aquel que escucha. En el Evangelio de Juan, se juntan las palabras de Jesús y las palabras del evangelista que refleja el lenguaje de fe de las comunidades de Asia Menor. Por esto mismo, no basta el estudio erudito o científico de las palabras para poder captar el sentido pleno y profundo de las palabras de Jesús. Es necesario tener en nosotros también una vivencia comunitaria de la fe.

El valor del testimonio de Jesús. El testimonio de Jesús es verdadero, porque no se promueve a sí mismo, ni se exalta a sí mismo. Jesús dice conozco a alguien que dirá quién soy yo, y es el Padre. Y su testimonio es verdadero y merece fe.

El Padre da testimonio a favor de Jesús. Jesús dirá más adelante: “Los hijos de Dios escuchan con atención todo lo que Dios dice” (Juan 8.47). Los líderes religiosos que acusan a Jesús no tienen la mente abierta para Dios. Por ello, no consiguen percibir el testimonio del Padre que les llega a través de Jesús.

La escritura da testimonio a favor de Jesús. Los judíos dicen tener fe en las escrituras, pero en realidad no entienden la Escritura, pues la propia Escritura habla de Jesús (Juan 5.46; 12.16, 41; 20.9).

El Padre no juzga, sino confía el juicio al hijo. Los judíos se dicen fieles a la Escritura y a Moisés y, por ello, condenan a Jesús. En realidad, Moisés y la escritura hablan respecto de Jesús y piden creer en él.

 

ORACIÓN

Dios nuestro, reconocemos que siempre cumples tus promesas y todo lo haces con amor. Tu reino siempre permanecerá,
pues siempre cumples tus promesas y todo lo haces con amor.

Jesús, Amigo y Salvador nuestro, siempre estás cerca de los que te llaman con sinceridad. Tú atiendes los ruegos
de los que te honran; les das lo que necesitan y los pones a salvo.

Espíritu de Vida, ayúdanos a que nuestros labios siempre alaben a Jesús y nuestra vida de testimonio de su amor. Bendecimos y alabamos su nombre ahora y siempre. Amén.


40 Días con Jesús – Día 29

Jesús trabaja sin descanso, como nuestro Padre lo hace

 

17 Pero Jesús les dijo: «Mi Padre nunca deja de trabajar, ni yo tampoco.»

18 Los jefes judíos se molestaron tanto que tuvieron aun más ganas de matar a Jesús. No lo querían porque, además de sanar a los enfermos en día sábado, decía que Dios era su Padre, y que por eso era igual a Dios.

19 Jesús les dijo: «Les aseguro que yo, el Hijo de Dios, no puedo hacer nada por mi propia cuenta. Sólo hago lo que veo que hace Dios, mi Padre. 20 Él me ama y me muestra todo lo que hace. Y me mostrará cosas aun más grandes, que a ustedes los dejarán asombrados. 21 Porque así como mi Padre hace que los muertos vuelvan a vivir, así también yo le doy vida a quien quiero. 22 Y mi Padre no juzga a nadie. Es a mí, que soy su Hijo, a quien le ha dado ese poder,23 para que todos me honren como lo honran a él. Cuando alguien no me honra, tampoco honra a mi Padre, que me envió.

24 Les aseguro que todo el que preste atención a lo que digo, y crea en Dios, que fue quien me envió, tendrá vida eterna. Aunque antes haya vivido alejado de Dios, ya no será condenado, pues habrá recibido la vida eterna. 25 Una cosa es cierta: ahora es cuando los que viven alejados de Dios me oirán a mí, que soy su Hijo. Si me obedecen, tendrán la vida eterna. 26 Porque Dios, mi Padre, tiene el poder para dar la vida, y a mí me ha dado ese poder. 27 También me ha dado autoridad para juzgar, pues yo soy el Hijo del hombre.

28 No se sorprendan de lo que les digo, porque va a llegar el momento en que los muertos oirán mi voz 29 y saldrán de sus tumbas. Entonces, los que hicieron lo bueno volverán a vivir, y estarán con Dios para siempre; pero los que hicieron lo malo volverán a vivir para ser castigados.

30 Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta. Mi Padre me envió, y él me dice cómo debo juzgar a las personas. Por eso yo juzgo correctamente, porque no hago lo que yo quiero, sino lo que mi Padre me ordena hacer.

Juan 5.17-30 TLA

 

Jesús explicita el significado profundo de la curación del paralítico. Criticado por los judíos por haber curado en un día de sábado, Jesús responde Mi Padre nunca deja de trabajar, ni yo tampoco. Los judíos enseñaban que en el día de sábado no se podía trabajar, pues Dios mismo descansó y no trabajó en el séptimo día de la creación (Ex 20,8-11). Jesús afirma lo contrario. El dice que el Padre no paró de trabajar nunca. Por esto, Jesús también trabaja hasta en un día de sábado. ¡El imita al Padre! Para Jesús, la obra creadora no terminó. Dios sigue trabajando, sin cesar, día y noche, sustentando el universo y a todos nosotros. Jesús colabora con el Padre dando continuidad a la obra de la creación, para que un día todos puedan entrar en el reposo prometido. La reacción de los judíos fue violenta. Querían matarle por dos motivos: por negar el sentido del sábado, y por considerarse igual a Dios.

El amor deja transparentar la acción creadora de Dios. Este pasaje revela algo del misterio de la relación entre Jesús y el Padre. Jesús, el hijo, vive en atención permanente ante el Padre. Aquello que ve hacer al Padre, lo hace también él. Jesús es el reflejo del Padre. ¡Es la cara del Padre! Esta atención total del Hijo al Padre, hace que el amor del Padre pueda entrar en el Hijo, y a través del Hijo, pueda realizar su acción en el mundo. La gran preocupación del Padre es vencer la muerte y hacer vivir. La curación del paralítico fue una manera de sacar a las personas de la muerte y hacerlas vivir. Es una manera de dar continuidad a la obra creadora del Padre.

La vida de Dios llega a nosotros a través de Jesús. Dios es vida, es fuerza creadora. Allí donde él se hace presente, la vida renace. El se hace presente mediante la Palabra de Jesús. Quien escucha la palabra de Jesús como enviado de Dios ya está resucitado. Ya recibió el toque vivificador que lo lleva más allá de la muerte. Ya pasó de la muerte a la vida. La curación del paralítico es la prueba de ello.

 

ORACIÓN

Dios mío, tú eres tierno y bondadoso; no te enojas fácilmente, y es muy grande tu amor. Eres bueno con tu creación, y te compadeces de ella. 

Te agradecemos, Dios nuestro, porque sigues trabajando sin cesar. No solo sostienes toda la creación con el poder de su Palabra, inclusive sanas a los enfermos y a los cojos, sino que extiendes tu misericordia a todas las personas por medio de tu Palabra. Tu Espíritu obra en el corazón de los creyentes al guiarnos en su gracia, y obras contra todos los pronósticos. Tu Hijo Jesús también trabaja sin descansar.

Tu compasión, Dios nuestro, no se toma descanso. Y esa es nuestra esperanza que se renueva cada día que nos das. Amén.


40 Días con Jesús – Día 28

Jesús sana a un hombre desesperanzado

 

Tiempo después, Jesús regresó a la ciudad de Jerusalén para asistir a una fiesta de los judíos. En Jerusalén, cerca de la entrada llamada «Portón de las Ovejas», había una piscina con cinco entradas, que en hebreo se llamaba Betzatá. 3-4 Allí, acostados en el suelo, había muchos enfermos: ciegos, cojos y paralíticos.

Entre ellos había un hombre que desde hacía treinta y ocho años estaba enfermo.Cuando Jesús lo vio allí acostado, y se enteró de cuánto tiempo había estado enfermo, le preguntó: —¿Quieres que Dios te sane?

El enfermo contestó: —Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua se mueve. Cada vez que trato de meterme, alguien lo hace primero.

Jesús le dijo: —Levántate, alza tu camilla y camina.

En ese momento el hombre quedó sano, alzó su camilla y comenzó a caminar.

Esto sucedió un sábado, que es el día de descanso obligatorio para los judíos. 10 Por eso, unos jefes de los judíos le dijeron al hombre que había sido sanado: —Hoy es sábado, y está prohibido que andes cargando tu camilla.

11 Pero él les contestó: —El que me sanó me dijo: “Levántate, alza tu camilla y camina.”

12 Ellos preguntaron: —¿Y quién te dijo que te levantaras y caminaras?

13 Pero el hombre no sabía quién lo había sanado, porque Jesús había desaparecido entre toda la gente que estaba allí.

14 Más tarde, Jesús encontró a ese hombre en el templo, y le dijo: «Ahora que estás sano, no vuelvas a pecar, porque te puede pasar algo peor.»

15 El hombre fue a ver a los jefes judíos, y les dijo que Jesús lo había sanado.16 Entonces ellos empezaron a perseguir a Jesús por hacer milagros los sábados.

Juan 5.1-3, 5-16 TLA

 

El Evangelio de hoy describe como Jesús cura a un paralítico que se quedó esperando 38 años para que alguien le ayudara a llegar al agua de la piscina para curarse. ¡Treinta y ocho años! Ante esta ausencia total de solidaridad, Jesús, ¿qué hace? No respeta la ley del sábado curando al paralítico. Hoy, al faltar gente que atiende a las personas enfermas en los países pobres, mucha gente experimenta esa misma falta de solidaridad. Viven en abandono total, sin ayuda, sin solidaridad de parte de nadie.

Jesús cura en el día de sábado. Bien cerca del lugar donde se enseñaba la observancia de la Ley de Dios, un paralítico se quedó por 38 años a la espera de alguien que le ayudara a bajar al agua para que se curara. Este hecho revela la absoluta falta de solidaridad y de acogida a los excluidos. El número 38 indicaba la duración de una generación (Deuteronomio 2.14). Es toda una generación que no llega a experimentar ni solidaridad, ni misericordia. La religión de la época no era capaz de revelar el rostro acogedor y misericordioso de Dios. Ante esta situación dramática, Jesús no observa la ley del sábado y se ocupa del paralítico diciendo: “Levántate, alza tu camilla y camina”. El hombre agarra su camilla y se va, y Jesús desaparece en medio de la multitud.

¿Hemos tenido una experiencia semejante a la del paralítico, quedándonos un tiempo sin ayuda? ¿Cómo es la situación de asistencia a los enfermos en el lugar donde vivimos? ¿Hay señales de solidaridad? ¿Qué podemos hacer en medio de la desesperanza de tanto alrededor nuestro?

 

ORACIÓN

Nuestro Dios es como un castillo que nos brinda protección. Dios siempre nos ayuda cuando estamos en problemas. Con nosotros está el Dios del universo; él es Dios de nuestro pueblo, ¡él es nuestro refugio! 

Hoy celebramos tu cercanía a quienes necesitan renovar su esperanza en medio de sus dolores cotidianos. ¡Esperamos en tí, Jesús amado! Háblanos, y seremos sanos. ¡Amén!


40 Días con Jesús – Día 27

Jesús confirma la fe de un padre angustiado

 

46 Más tarde, Jesús regresó al pueblo de Caná, en Galilea, donde había convertido el agua en vino. En ese pueblo había un oficial importante del rey Herodes Antipas. Ese oficial tenía un hijo enfermo en el pueblo de Cafarnaúm. 47 Cuando el oficial supo que Jesús había viajado desde la región de Judea a Galilea, fue y le pidió que lo acompañara a su casa y sanara a su hijo, pues el muchacho estaba a punto de morir.

48 Jesús le contestó: —Ustedes sólo creen en Dios si ven señales y milagros.

49 Pero el oficial insistió: —Señor, venga usted pronto a mi casa, antes de que muera mi hijo.

50 Jesús le dijo: —Regresa a tu casa. Tu hijo vive.

El hombre creyó lo que Jesús dijo, y se fue. 51 Mientras regresaba a su casa, sus criados salieron a su encuentro y le dijeron: «¡Su hijo vive!»

52 El oficial les preguntó a qué hora el muchacho había empezado a sentirse mejor, y ellos respondieron: «La fiebre se le quitó ayer a la una de la tarde.»

53 El padre del muchacho recordó que, a esa misma hora, Jesús le había dicho: «Regresa a tu casa. Tu hijo vive.» Por eso, el oficial del rey y toda su familia creyeron en Jesús.

54 Ésta fue la segunda señal que Jesús hizo en Galilea al volver de Judea.

Juan 4,46-54 TLA

 

La Cuaresma nos da la oportunidad de renovar nuestra fuerza profética. Y es que una transformación que no pase por el misterio pascual de Jesús, no es un ideal cristiano, pues Dios no lo comparte.

Pensemos, por ejemplo en lo que Jesús realiza al curar al hijo del administrador real, es decir, alguien que trabajaba para los herodianos, y que tendría un estatus social estable, odiado por alguno y envidiable por otros, pero que no garantiza vida plena; los padres con hijos difuntos, podrán decirlo mejor.

Démonos, pues, la oportunidad de soñar el sueño de Dios para la humanidad entera, y trabajemos con fe cristiana en él.

 

ORACIÓN

Padre nuestro, tú que experimentaste la perdida de tu Hijo, siempre estás dispuesto a acompañar y consolar a quienes los perdemos, sea físicamente o en sentido figurado. Hoy te agradecemos la disposición de tu Hijo Jesús de bendecir la fe de este padre y sanar a su hijo.

Pedimos tau ayuda, Espíritu de vida, que fortalezcas nuestra fe mientras luchamos cada día por alcanzar nuestros sueños y, mientras caminamos hacia ellos, protejas y bendigas a nuestros seres más amados. Amén.