VALORES DISTINTIVOS DE UN LIDER

Relexiones

No es el “éxito” y/o “exitismo” de estos días, no son los criterios y habilidades gerenciales; ni su eficacia y eficiencia, aunque no se descarta su necesidad en el ejercicio ministerial.

Entonces, ¿Cuáles son los principales valores que deben caracterizarnos? La Biblia nos orienta sobre el particular.

“En tu gloria sé prosperado; cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, y tu diestra te enseñará cosas terribles… Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino” (Salmos 45: 4, 6).

Si bien es esperada la prosperidad en nuestra gestión, debemos preguntarnos por el basamento sobre el que se asienta la misma. Son los valores modelados por Dios. De hecho, es el “centro” distintivo de su administración y gestión.

El valor fundamental es la justicia. Esta no se corresponde con el concepto “distributivo” de justicia. Esto es dar a cada cual lo que le corresponde. El sentido de justicia bíblica va más allá. Implica “rectitud interior y buenas acciones”. Implica ser justo en el interior y hacer justicia o buenas acciones en el exterior o vida pública. De modo que supone una relación orgánica y coherente entre ambas dimensiones del ser y su hacer.

Además, nuestra gestión debe estar acompañada por la veracidad y autenticidad (palabras de verdad). Es más que palabras. Se trata de una substancia fundamental, de ADN ético.

Finalmente se requiere que seamos personas “humildes”. La prosperidad trae consigo éxito público, reconocimientos y buena fama. Pero esta debe ser bien administrada. El mejor recurso es la humildad. Pero no la falsa humildad. Pues es burda.

“Justica, veracidad y humildad” son las demandas axiológicas para los líderes fundados en la perspectiva bíblica.



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