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SEMANA 4 Amor: Sábado 29 de Diciembre 2018

SÁBADO, DICIEMBRE 29, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de amor, guía mis pasos por caminos de paz. Déjame vivir en la luz brillante de la salvación. Llévame adelante, iluminado por la presencia de Cristo. Amén.

Leamos

Zacarías, el padre del niño, lleno del Espíritu Santo y hablando proféticamente, dijo:
“¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha venido a rescatar a su pueblo!
Nos ha enviado un poderoso salvador,
un descendiente de David, su siervo.
Esto es lo que había prometido en el pasado
por medio de sus santos profetas:
que nos salvaría de nuestros enemigos
y de todos los que nos odian,
que tendría compasión de nuestros antepasados
y que no se olvidaría de su santa alianza.
Y este es el juramento que había hecho
a nuestro padre Abraham:
que nos permitiría
vivir sin temor alguno,
libres de nuestros enemigos,
para servirle
con santidad y justicia,
y estar en su presencia toda nuestra vida.
En cuanto a ti, hijito mío,
serás llamado profeta del Dios altísimo,
porque irás delante del Señor
preparando sus caminos,
para hacer saber a su pueblo
que Dios les perdona sus pecados
y les da la salvación.
Porque nuestro Dios, en su gran misericordia,
nos trae de lo alto el sol de un nuevo día,
para dar luz a los que viven
en la más profunda oscuridad,
y dirigir nuestros pasos
por el camino de la paz.”
Lucas 1.67-79

Reflexionemos

Nuestra espera y anticipación llegan a su fin a medida que concluimos el Adviento yentramos en la temporada del nacimiento de Jesús. Tal como Zacarías lo había profetizado, ¡Dios ha venido a ayudar a su pueblo y liberarlo! Vemos esto cumplido en Jesús: nuestro poderoso Salvador, un descendiente de David, el profeta prometido desde hace mucho tiempo. Por medio de Jesús, Dios recuerda el pacto con Abraham y
muestra misericordia a Israel. Dios también nos recuerda. Nosotros también estamos invitados a recibir a Cristo, el rey recién nacido, y caminar por sus sendas de paz. Somos salvados, y nuestros
pecados son perdonados. Y entonces, la conclusión de Adviento es solo el comienzo. Mañana llega el verdadero anhelo de nuestros corazones. El brillante amanecer de la salvación se levanta sobre
nosotros. Sigamos viviendo en la luz de Cristo que brilla desde el cielo, iluminando con su presencia incluso la sombra oscura de la muerte.

Respondamos

Reflexionemos sobre las últimas cuatro semanas de Adviento. ¿Qué ideas llevarás contigo de ahora en adelante? ¿Qué prácticas continuarás? ¿Cómo te ha preparado el Adviento para vivir a la luz de Cristo y caminar en sus sendas de paz?

¡Esperamos que hayas aprovechado este viaje inspirador!

Desde siempre la Iglesia de Cristo, que está conformada por la suma de Iglesias donde se adora a Dios Padre en gratitud por su amor, se confiesa a Jesús como Salvador y Señor, y se vive la guía y consuelo del Espíritu Santo, ha visto la necesidad de recordar las acciones maravillosas de Dios emprendidas para nuestra salvación. Pero siempre estas celebraciones tienen un objetivo: acercarnos más al Dios que celebramos.
En el caso del Adviento y la Navidad, no olvidemos que la intención es llevarnos a un encuentro vivo y cotidiano con Jesús, la máxima manifestación de Dios en la historia, en nuestra historia personal, eclesial y comunitaria. Adviento, Navidad y las otras estaciones o temporadas en las que celebramos la acción de Dios en la historia, son importantes. Pero no “tan importantes” como para hacer de ellas fiestas de guardar o ritos que cumplir.
Nuestra intención al poner este material en tus manos es, precisamente, que las palabras de la Biblia citadas sean un punto de encuentro con el Dios que inspiró a la Biblia misma. Y, por tanto, nuestras vidas sean transformadas por el amor de Dios, la gracia de Jesucristo y la acción del Espíritu Santo. Celebremos juntos Adviento y Navidad encontrándonos con Jesús, el Cristo de Dios. Y vivamos el próximo año caminando el camino que él nos propone en Su Palabra.

Y Dios, que es quien da constancia y consuelo,
los ayude a ustedes a vivir en armonía unos con otros,
conforme al ejemplo de Cristo Jesús,
para que todos juntos, a una sola voz,
alaben al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
Romanos 15.5-6 DHH

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SEMANA 4 Amor: Viernes 28 de Diciembre 2018

VIERNES, DICIEMBRE 28, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de amor, tu Espíritu se movió de manera poderosa antes del nacimiento de Jesús y continúa moviéndose hoy. Déjame conocer tu presencia incluso ahora. Amén.

Leamos

Al cumplirse el tiempo en que Isabel debía dar a luz, tuvo un hijo. Sus vecinos y parientes fueron a felicitarla cuando supieron que el Señor había sido tan bueno con ella. A los ocho días, llevaron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías. Pero su madre dijo: —No. Tiene que llamarse Juan. Le contestaron: —No hay nadie en tu familia con ese nombre. Entonces preguntaron por señas al padre del niño, para saber qué nombre quería ponerle. El padre pidió una tabla para escribir, y escribió: ‘Su nombre es Juan.’ Y todos se quedaron admirados. En aquel mismo momento Zacarías volvió a hablar, y comenzó a alabar a Dios. Todos los vecinos estaban asombrados, y en toda la región montañosa de Judea se contaba lo sucedido. Todos los que lo oían se preguntaban a sí mismos: “¿Qué
llegará a ser este niño?” Porque ciertamente el Señor mostraba su poder en favor de él. Lucas 1.57-66

Reflexionemos

En los días previos al nacimiento de Jesús, el Espíritu de Dios ya se está moviendo. Como el ángel profetizó a María, Elisabet da a luz un hijo. Su esposo, Zacarías, a quien Dios enmudeció durante el transcurso del embarazo, declara que el nombre del niño será Juan. ¡Este no es un nombre de la familia! No sigue las costumbres o líneas ancestrales de Israel. Pero Zacarías está siendo obediente a las instrucciones de Dios. Y en ese momento, comienza a adorar audiblemente a Dios. Las noticias se extienden por todo el país, hasta las montañas. Está claro que el poder de Dios está sobre este nuevo bebé. Comenzamos a ver el poder de Dios emergiendo, pavimentando el camino para el Mesías. Las promesas predichas se están haciendo realidad. Las profecías y las alabanzas están apareciendo. Y la mayor revelación del poder de Dios se acerca.
El Espíritu de Dios continúa moviéndose de maneras poderosas. Este es el mismo Espíritu que estuvo presente en la creación, que fue uno con Jesús, y que está disponible para nosotros hoy. A medida que miremos la llegada de Jesús y el regreso de Cristo, mantengamos el conocimiento de que el Espíritu de Dios ya está presente con nosotros.

Respondamos

¿Alguna vez has sido obediente a Dios incluso cuando iba en contra de las expectativas de los demás? ¿Cuál fue la situación? ¿Cómo se sintió elegir la obediencia? ¿Cuáles fueron los resultados? Tómate el tiempo para escribir sobre esto en tu diario o comentarlo con un amigo.

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SEMANA 4 Amor: Jueves 27 de Diciembre 2018

JUEVES, DICIEMBRE 27, 2017

Oremos

Misericordioso Dios de amor, déjame reconocer tu bondad, santidad y misericordia en el pasado, presente y futuro. Déjame recibir la alegría de tus promesas cumplidas incluso ahora. Amén.

Leamos

María dijo:
“Mi alma alaba la grandeza del Señor;
mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
Porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava,
y desde ahora siempre me llamarán dichosa;
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.
¡Santo es su nombre!
Dios tiene siempre misericordia
de quienes lo reverencian.
Actuó con todo su poder:
deshizo los planes de los orgullosos,
derribó a los reyes de sus tronos
y puso en alto a los humildes.
Llenó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Ayudó al pueblo de Israel, su siervo,
y no se olvidó de tratarlo con misericordia.
Así lo había prometido a nuestros antepasados,
a Abraham y a sus futuros descendientes.”
Lucas 1.46-55

Reflexionemos

Cuando Elizabet escucha el saludo de María, es llenada con el Espíritu Santo, Juan salta en su vientre y ella expresa una bendición sobre María, maravillándose. “Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá lo que el Señor te ha anunciado!”. La respuesta de María está llena de fe: en la bondad, la santidad y la misericordia de Dios. Dios ha hecho grandes cosas por ella y de una generación a otra. Sin embargo, María habla como si la plenitud de las promesas de Dios ya hubiera llegado a buen término. Dios ha llenado de bienes al hambriento y ha enviado a los ricos con las manos vacías. Dios ha cumplido las promesas hechas a sus antepasados. ¡Dios ha venido a ayudar a Israel, su siervo! Sus palabras apuntan a la historia de Israel y apuntan hacia las grandes y poderosas cosas que Dios completará a través de su hijo, Jesús.

¿Qué visiones del reino de Dios vio María, mientras cargaba al Mesías en su vientre? ¿Qué verdades ya se estaban desarrollando? Mientras esperamos la promesa de la llegada de Cristo, podemos compartir la
visión gozosa de María. Podemos nombrar la bondad de Dios en el pasado, presente y futuro. Entonces podemos hacernos eco de las palabras de María: “Desde ahora siempre me llamarán dichosa; porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas”.

Respondamos

Escribe tu propia canción de alabanza a Dios. ¿Cómo Dios ha sido fiel en tu historia? ¿Qué promesas Dios ha cumplido para ti o para aquellos cercanos a ti? Nombre algunos de los atributos de Dios, tales como la bondad, la santidad y la misericordia. Agradece a Dios por estar presente en tu pasado y presente. Regocíjate en la visión del reino de Dios, completado ya en Cristo.

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SEMANA 4 Amor: Miércoles 26 de Diciembre 2018

MIÉRCOLES, DICIEMBRE 26, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de amor, gracias por guiarme con tu voz de amor. Gracias porque la oscuridad está pasando; tu luz está saliendo a la luz. Amén.

Leamos

Ella
¡Ya viene mi amado!
¡Ya escucho su voz!
Viene saltando sobre los montes,
viene saltando por las colinas.
Mi amado es como un venado:
como un venado pequeño.
¡Aquí está ya, tras la puerta,
asomándose a la ventana,
espiando a través de la reja!
Mi amado me dijo:
“Levántate, amor mío;
anda, cariño, vamos.
¡Mira! El invierno ha pasado
y con él se han ido las lluvias.
Ya han brotado flores en el campo,
ya ha llegado el tiempo de cantar,
ya se escucha en nuestra tierra
el arrullo de las tórtolas.
Ya tiene higos la higuera,
y los viñedos esparcen su aroma.
“Levántate, amor mío;
anda, cariño, vamos.
“Paloma mía, que te escondes en las rocas,
en altos y escabrosos escondites,
déjame ver tu rostro,
déjame escuchar tu voz.
¡Es tan agradable el verte!
¡Es tan dulce el escucharte!”
Cantar de los Cantares 2.8-14

Reflexionemos

A medida que nos acercamos al final del Adviento, comenzamos a ver la luz brillando adelante nuestro. Somos atraídos hacia llegada de Cristo, el anhelo verdadero de nuestro corazón. ¿Qué palabras pueden expresar nuestro amor? ¿Cómo podemos describir la ternura del nacimiento de Cristo? ¿Cómo podemos describir la emoción de conocer a nuestro rey recién nacido?

Quizás podamos usar el lenguaje de Cantar de los Cantares, articulando el anhelo entre dos amantes. “¡Ya viene mi amado! ¡Ya escucho su voz!”, dice la mujer. “Viene saltando sobre los montes, viene saltando por las colinas”, viene corriendo por las colinas hacia mí. Ella busca imágenes: ¡es como una gacela!, ¡es como un ciervo! Él se acerca, la mira y le dice: “Levántate, amor mío; anda, cariño, vamos”.

En los pocos días que quedan por delante, miramos con gran emoción la llegada de Cristo. Oímos su voz llamándonos a avanzar, como el joven amante a su amada: “El invierno ha pasado y con él se han ido las lluvias. Ya han brotado flores en el campo, ya ha llegado el tiempo de cantar.”

Respondamos

Reflexionemos sobre la descripción en este poema acerca de la transición entre el invierno y la primavera. ¿Cómo describirías “inviernos”, esas tus temporadas de pérdida o dificultad? ¿Cómo describirías las estaciones que son como la primavera, trayendo nuevos crecimientos y vida? ¿Qué se siente al pasar del invierno a la primavera?

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SEMANA 4 Amor: Martes 25 de Diciembre 2018

MARTES, DICIEMBRE 25, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de amor, gracias por tus promesas dichas hace mucho tiempo y que continúan hasta el presente. Gracias por invitarme a tu reino eterno. Amén.

Leamos

El Señor dijo también a Ahaz: “Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal, ya sea abajo en lo más profundo o arriba en lo más alto.” Ahaz contestó: “No, yo no voy a poner a prueba al Señor pidiéndole una señal.”
Entonces Isaías dijo: “Escuchen ustedes, los de la casa real de David. ¿Les parece poco molestar a los hombres,
que quieren también molestar a mi Dios? Pues el Señor mismo les va a dar una señal:
La joven está encinta
y va a tener un hijo,
al que pondrá por nombre Emanuel., Isaías 7.10-14

A los seis meses, Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo: —¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo. María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: —María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin. Lucas 1.26-33

Reflexionemos

El libro de Isaías hace referencia a un nacimiento inusual – como una señal del Señor. Una mujer joven tendrá un hijo y le llamará “Emmanuel”, que significa “Dios con nosotros”. Para el rey Ahaz, estas eran tremendas palabras de esperanza. Se
encuentra en una posición política difícil, y tiene que decidir si se rinde o no a sus enemigos y compromete la línea davídica. Pero tener un heredero estabilizaría su reino. Asegurará que alguien de la familia de David siempre permanezca en el poder sobre Israel. Esta profecía, efectivamente, se cumple. Su esposa da a luz a un hijo. La promesa de Dios de estar con Israel perdura.

Siglos más tarde escuchamos palabras similares, dichas a una mujer joven prometida en matrimonio a uno de los descendientes del rey David. Un ángel le dice a María: “Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre
Jesús”. ¡María tendrá un hijo! Pero no solo cualquier hijo. Se convertirá en un rey como David y “su reinado no tendrá fin”.
Jesús es el cumplimiento máximo de las promesas de Dios a Israel. Él continúa la línea davídica y es el Hijo del Dios Altísimo. Pero su reinado no estará marcado por el poder político o la fuerza personal. En muchos sentidos, se verá ordinario, incluso humilde; comenzará en un establo y llegará a una muerte cruel en la cruz. Jesús establecerá el reino de Dios en la tierra, un reino definido por la humildad, el servicio, el amor a Dios y al prójimo. Este reino restaurará la integridad y la paz.
Este es el reino que anhelamos.

Respondamos

Considera una forma de participar hoy en el reino de Dios. ¿Cómo puedes mostrar humildad? ¿Puedes involucrarte en actos de servicio? ¿Hay alguna forma de expresar tangiblemente tu amor a Dios y al prójimo?

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SEMANA 4 Amor: Lunes 24 de Diciembre 2018

LUNES, DICIEMBRE 24, 2018

Oremos

Misericordioso Dios de amor, gracias por traer vida donde no la hay. Llena mi vacío con tu presencia. Deja que mi vergüenza se convierta en una fuente de tu bendición. Amén.

Leamos

En Sorá, de la tribu de Dan, había un hombre que se llamaba Manoa. Su mujer nunca había tenido hijos, porque era estéril. Pero el ángel del Señor se le apareció a ella y le dijo: “Tú nunca has podido tener hijos, pero ahora vas a quedar embarazada y tendrás un niño. Pero no tomes vino ni ninguna otra bebida fuerte, ni comas nada impuro, pues vas a tener un hijo al que no se le deberá cortar el cabello, porque ese niño estará consagrado a Dios como nazareo desde antes de nacer, para que sea él quien comience a librar a los israelitas del poder de los filisteos.” Jueces 13.2-5

En el tiempo en que Herodes era rey del país de los judíos, vivía un sacerdote llamado Zacarías, perteneciente al turno de Abías. Su esposa, llamada Isabel, descendía de Aarón. Los dos eran justos delante de Dios y obedecían los mandatos y leyes del Señor de manera intachable. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; además, los dos eran ya muy
ancianos. Un día en que al grupo sacerdotal de Zacarías le tocó el turno de oficiar delante de Dios, según era costumbre entre los sacerdotes, le tocó en suerte a Zacarías entrar en el santuario del templo del Señor para quemar incienso. Mientras se quemaba el incienso, todo el pueblo estaba orando afuera. En esto se le apareció a Zacarías un ángel del Señor, de pie al lado derecho del altar del incienso. Al ver al ángel, Zacarías se quedó sorprendido y lleno de miedo. Pero el ángel le dijo: —Zacarías, no tengas miedo, porque Dios ha oído tu oración, y tu esposa Isabel te va a dar un hijo, al que pondrás por nombre Juan. Lucas 1.5-13

Reflexionemos

Durante el Adviento reflexionamos sobre cómo Dios brinda vida cuando no la hay. ¿Qué mejor ejemplo de esto que traer vida a un vientre vacío – llenado aquello que está vacío, haciendo un nuevo camino donde parece imposible? A lo largo de la historia de Israel, tener hijos era un signo de la bendición de Dios. Era una forma en que el pueblo de Dios practicaba la obediencia y llevaba a cabo el pacto de Dios con Abraham (Génesis 1.28; 12.1-3). Tener hijos no era simplemente una decisión personal; afectaba a toda la comunidad. Esto multiplicó a Israel como un grupo de personas y extendió su testimonio a las naciones circundantes. El que una mujer no pudiera concebir, era algo dolorosamente vergonzoso. ¿Por qué Dios no la bendijo? ¿Por qué no podría cumplir su deber como mujer? ¿Ella era defectuosa? ¿Había algo pecaminoso? Ella era marginada en su comunidad, siempre a la sombra de sus contrapartes fructíferas.

Sin embargo, Dios a menudo elige a los candidatos menos probables para llevar a cabo las promesas del reino. Vemos esto en las historias de la esposa de Manoa y la prima de María, Elisabet. Ambas mujeres no podían tener hijos, pero fueron elegidas por Dios para concebir. Sus embarazos tuvieron profundas implicaciones para la historia de Israel, produciendo bendiciones que fueron mucho más allá de sus propias vidas. La esposa de Manoah dio a luz a Sansón, quien comenzó la tarea de rescatar a Israel de sus enemigos, los filisteos. Elizabeth dio a luz a Juan el Bautista, ¡quien preparó el camino para Jesús! También esperamos que Cristo venga y nos traiga vida donde no la hay, para llenar lo que está vacío. Anhelamos que el Mesías transforme nuestra vergüenza en la fuente de nuestra mayor bendición.

Respondamos

En tu vida, ¿cuál es una fuente de vergüenza? Esto puede ser falta de trabajo, soltería, esterilidad o una discapacidad física. Sea lo que sea, tráelo ante Dios en oración. Pídele a Dios que convierta esta causa de vergüenza en una fuente de bendición para ti y para los demás. Pídele a Dios que te encuentre íntimamente en este lugar de necesidad y permítele que engendre compasión por otros que están sufriendo.

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