Relexiones

Como producto de esta franca dependencia en Dios…. esperando en El y en su Palabra.

«Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador, y yo espero en ti todo el día» (Salmos 25:4-5).

Todas las acciones referidas en el texto (MUESTRAME, ENSEÑAME Y GUIAME) denotan dependencia de Dios. Especialmente, de su Palabra. Y esta, para aplicarla en la totalidad de la vida y no exclusivamente en la «individualidad pietista». La incluye, pero es para formar nuestra integralidad. Esta debe afectar todas las áreas de nuestra vida y relaciones familiares, sociales, laborales, culturales, etc.