40 Días con Jesús – Día 34

Jesús tuvo un padre cuidador

 

16 José, el esposo de María, la madre de Jesús, conocido como el Mesías. 17 Desde Abraham hasta David, hubo catorce generaciones. Desde David hasta que los judíos fueron llevados prisioneros a Babilonia también hubo catorce generaciones, y otras catorce desde ese momento hasta el nacimiento del Mesías.

18-20 Así fue como nació Jesús, el Mesías: su madre, María estaba comprometida para casarse con José. Pero antes de que vivieran juntos, se supo que ella estaba embarazada. José era un hombre bueno y obediente a la ley de Dios. Como no quería acusar a María delante de todo el pueblo, decidió romper en secreto el compromiso.

Mientras pensaba en todo esto, un ángel de Dios se le apareció en un sueño y le dijo: «José, no tengas miedo de casarte con María. El Espíritu Santo fue quien hizo que ella quedara embarazada. 21 Cuando nazca el niño, lo llamarás Jesús. Él va a salvar a su pueblo del castigo que merece por sus pecados.»

Mateo 1.16-21  TLA

 

El evangelio de hoy se toma del primer capítulo de Mateo que forma parte de la sección referente a la concepción, nacimiento e infancia de Jesús. El centro de todo el relato es la persona de Jesús a la que se suman todos los sucesos y las personas mencionadas en la narración. Vemos en palabras sencillas una revelación de los orígenes Jesús, su historia.

Este texto se conecta a la genealogía de Jesús, que Mateo compone con el intento de subrayar la dinastía real en la que se engancha Jesús, el salvador de su pueblo (Mateo 1.21). Jesús recibe todos lo s derechos de herencia de su antepasado, el rey David, por estar incluido como descendiente de José, hijo de David (Mateo 1.20; Lucas 2.4-5), su padre legal. Para el mundo bíblico la paternidad legal bastaba para que el reciben nacido recibiera todos los derechos de la familia en la que se insertaba. Por esto, después del comienzo de la genealogía, se indica que Jesús era descendiente de David  (Mateo 1.1), esto es, el ungido del Señor hijo de David, con el cual se cumplirán todas las promesas de Dios a David su siervo (2 Samuel 7.1-16; 2 Crónicas 7.18; 2 Crónicas 21.7).

En todo el texto de hoy, hay una figura legal que merece que nos detengamos: la adopción. Jesús fue adoptado por José, quien recibió a su prometida embarazada extrañamente. Jesús fue cobijado por José, quien le dio su nombre y lo educó en las ordenanzas del Señor (tofos esto debido requerir de mucha fortaleza para enfrentar el ruido social de una sociedad pequeña como la de Nazaret).

Siguiendo con la adopción, podemos referirnos al hecho de que del pueblo elegido provienen “la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas” (Romanos 9.4). Pero también nosotros, el nuevo pueblo de Dios en Cristo, recibimos la adopción de hijos porque cuando se cumplió el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer y sujeto a la ley, para que redimiera a los que estaban sujetos a la ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos” (Gálatas 4.4-5). Porque Jesús es el “Dios con nosotros” (Mateo 1.23), es que nos hace hijos adoptivos de Dios.

 

ORACIÓN

Padre nuestro que estás en el cielo, te damos gracias por el misterio de la adopción como tus hijos e hijas a través de tu hijo Jesús. Hoy podemos acercadnos a ti con una relaciono, sabiendo que siempre deseas lo mejor para nosotros, y que lo mejor es que hagamos tu voluntad.

Jesús, experimentaste la adopción por parte de José, esposo de Maria tu madre, quien te cuidó y educó. Te agradecemos que por medio tuyo, podemos experimentar ese mismo cuidado paternal de parte de nuestro Dios. Ayúdanos, Espíritu Santo, a ser padres y madres cuidadosos y cuidadores de los hijos e hijas que pones en nuestro camino. Amén.



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