40 Días con Jesús – Día 33

Jesús, el grano de trigo que dio mucho fruto

 

20 Entre las personas que habían ido a Jerusalén para la fiesta de la Pascua, había unos griegos. 21 Ellos fueron a un pueblo de Galilea para ver a Felipe, uno de los discípulos de Jesús, y le dijeron: —Señor, queremos ver a Jesús.

Felipe, que era de Betsaida, 22 fue a contárselo a Andrés, y los dos fueron a decírselo a Jesús. 23 Él les dijo: —Ha llegado el momento de que todos sepan de verdad quién es el Hijo del hombre. 24 Ustedes saben que el grano de trigo no produce nada, a menos que caiga en la tierra y muera. Y si muere, da una cosecha abundante. 25 Si ustedes consideran que su vida es más importante que obedecerme, no tendrán vida eterna. Pero si consideran que su vida en este mundo no es importante, y me obedecen, entonces tendrán vida eterna. 26 Si alguno de ustedes quiere servirme, tiene que obedecerme. Donde yo esté, ahí también estarán los que me sirven, y mi Padre los premiará.

27 »En este momento estoy sufriendo mucho, y me encuentro confundido. Quisiera decirle a mi Padre que no me deje sufrir así. Pero no lo haré, porque yo vine al mundo precisamente para hacer lo que él me mandó. 28 Más bien diré: “Padre, muéstrale al mundo tu poder.”

Al momento, desde el cielo se oyó una voz que decía: «Ya he mostrado mi poder, y volveré a mostrarlo.»

29 Los que estaban allí decían que habían oído un trueno. Otros decían: «Un ángel le ha hablado a Jesús.» 30 Pero Jesús les dijo: «La voz que ustedes oyeron tiene como propósito ayudarlos a confiar en mí.31 Ahora es cuando la gente de este mundo va a ser juzgada; y el que manda en este mundo, que es el diablo, será echado fuera. 32 Pero, cuando me cuelguen de la cruz, haré que todos crean en mí.»

33 Cuando Jesús dijo que lo colgarían de la cruz, se refería al modo en que iba a morir.

Juan 12.20-33 TLA

 

En el evangelio de hoy vemos a judíos -o convertidos al judaísmo- que vienen a Jerusalén con motivo de la fiesta de Pascua. En medio de la caravana aparecen algunos griegos que aprovechan para pedir a Felipe: queremos ver a Jesús. No desean saber “¿dónde está?”, sino deseo de la mediación de los discípulos para conocer personalmente a Jesús. Los discípulos se convierten en mediadores, testigos y compañeros de camino para quienes quieren ver a Jesús. El hecho de que sean griegos quienes buscan a Jesús tal vez quiera ser un símbolo de universalidad del evangelio, pues incluso los paganos buscan a Jesús. La ocasión es aprovechada para anunciar que el tiempo de las palabras y los signos está llegando a su fin, pues se acerca la hora del signo mayor: su pasión y muerte en la cruz.

Jesús acude a una breve parábola. Sólo el grano de trigo que muere da mucho fruto. Esta brevísima parábola presenta una vez más, de otro modo, la lección fundamental del Evangelio entero, el punto máximo del mensaje de Jesús: el amor sacrificial, el amor que se da a sí mismo, y que por ese perderse a sí mismo, por ese morir a sí mismo, genera vida.

Estamos ante una de las típicas “paradojas” del evangelio: perder la vida por amor es la forma de «ganarla» para la vida eterna (o sea, de cara a los valores definitivos); morir a sí mismo es la verdadera manera de vivir, entregar la vida es la mejor forma de retenerla, darla es la mejor forma de recibirla… «Paradoja» es una figura literaria que consiste en una contradicción aparente: perder-ganar, morir-vivir, entregar-retener, dar-recibir… Parecen dimensiones o realidades contradictorias, pero no lo son en realidad. Llegar a darse cuenta de que no hay tal contradicción, captar la verdad de la paradoja, es descubrir el Evangelio.

Y estamos ante un punto alto de la revelación cristiana. En Jesús, se expresa una vez más el acceso de la Humanidad a la captación esta paradoja.

El ser humano se caracteriza por ser capaz de amar, por ser capaz de salir de sí mismo y entregar su vida o entregarse a sí mismo por amor. La parábola que estamos reflexionando expresa un punto alto de esa capacidad en Jesús; Jesús es la síntesis de la cima del amor. Esta parábola equivale al mandamiento nuevo: Y esto es lo que les mando: que se amen unos a otros, así como yo los amo a ustedes. Nadie muestra más amor que quien da la vida por sus amigos. (Juan 15.12-13). En estas palabras de Jesús se encierra todo el mensaje del Evangelio.

Si las semillas somos nosotros, ¿a qué debemos morir? Esta hora que vive el mundo, aunque se haya dado un notable avance en aspectos como la tecnología, la intercomunicación mundial, y hasta un notable desarrollo económico (tremendamente desequilibrado), no podemos dejar de descubrir un cierto retroceso, ya que la vida humana vale muy poco. Estamos viviendo el combate de ideologías enteramente contrarias al Evangelio. Pareciera que un nuevo dios (¿el dios Mercado?) está disputando la lealtad y la adoración de la humanidad, y en su afán de ser adorado demanda sacrificios a diestra y a siniestra: multitudes son inmoladas por medidas económicas, por el avance de la empresa del narcotráfico y la trata de personas, o por la industria de la guerra y la venta de armas. La ética del dios mercado es la del egoísmo insolidario.

Si, con el evangelio, creemos que no hay mayor amor que dar la vida, y que la ley suprema es morir como el grano de trigo para dar vida, deberíamos comprometernos en vivir de tal manera que la sociedad se concientice sobre la necesidad de superar el egoísmo y abrazar la entrega al otro y el buscar el bienestar de todos para que cada uno realmente esté bien. Jesús nos mostró que ese es el Camino.

 

ORACIÓN

Dios Padre Nuestro, te pedimos que nos sostengas en nuestra fe, nuestro amor y en nuestra esperanza, para que nos comprometamos cada día más en hacer crecer la vida, aunque para ello debamos entregar la nuestra cada día.

Pedimos que tu Espíritu nos muestres las señales de a quede debemos morir cada día para reflejar mejor la vida que Jesús, tu Hijo, nos enseña que debemos compartir para acelerar la llegada de tu reino de justicia, paz y solidaridad. Te lo pedimos en nombre de Jesucristo, tu Hijo y nuestro Salvador y Amigo. Amén.

 



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *