40 Días con Jesús – Día 25

Jesús, ¿qué modelo de vida seguimos?

 

Una vez, Jesús estuvo hablando con unas personas, de ésas que se creen muy buenas y que siempre están despreciando a los demás. A éstas, Jesús les puso este ejemplo:

10 «Dos hombres fueron al templo a orar. Uno de ellos era fariseo y el otro era cobrador de impuestos.

11 »Puesto de pie, el fariseo oraba así: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres. Ellos son ladrones y malvados, y engañan a sus esposas con otras mujeres. ¡Tampoco soy como ese cobrador de impuestos! 12 Yo ayuno dos veces por semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.”

13 »El cobrador de impuestos, en cambio, se quedó un poco más atrás. Ni siquiera se atrevía a levantar la mirada hacia el cielo, sino que se daba golpes en el pecho y decía: “¡Dios, ten compasión de mí, y perdóname por todo lo malo que he hecho!”»

14 Cuando terminó de contar esto, Jesús les dijo a aquellos hombres: «Les aseguro que, cuando el cobrador de impuestos regresó a su casa, Dios ya lo había perdonado; pero al fariseo no. Porque los que se creen más importantes que los demás, son los menos valiosos para Dios. En cambio, los más importantes para Dios son los humildes.»

Lucas 18.9-14 TLA

 

Jesús contrapone dos modelos de vida cristiana. Uno de ellos, está representado en la actitud de un fariseo que ora y actúa de manera arrogante y autosuficiente. Su oración parece un monólogo para autoalabarse y solicitar el aplauso de Dios. Se siente superior, aparte de los demás y, con la autoridad para juzgar severamente a su prójimo. Estamos ante una aplicación concreta del evangelio de ayer. El fariseo cumple con toda la observancia religiosa, pero carece de misericordia y amor al prójimo.

En el otro lado está el recaudador de impuestos, quien ora a Dios con sencillez, humildad y absoluta confianza. Dios prefiere la oración del publicano, no porque justifique la injusticia y codicia propia de los recaudadores, quienes explotaban a los más pobres, sino que valora su humildad, arrepentimiento y deseo de conversión.

En nuestras vidas, seguramente hemos tenido momentos de fariseos, pero también de publicanos, momentos de arrogancia en que nos creemos superiores a los demás y, otros, donde con humildad, ponemos nuestra confianza en la misericordia de Dios.

¿Que prima hoy en nuestra vida?

ORACIÓN

Jesús, perdónanos las veces que seguimos el modelo del fariseo, de los religiosos que sólo se ocupan de los detalles y olvidad lo más importante, que es el amor. Como el publicano, el recaudador de impuestos, con humildad nos acercamos a ti y pedimos tu misericordia, Padre bueno. Amén.

 



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