40 Días con Jesús – Día 22

Jesús, ¿cómo ser grandes en el reino?

 

17 No crean que vine a quitar la ley ni a decir que la enseñanza de los profetas ya no vale. Al contrario: vine a darles su verdadero valor. 18 Yo les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni siquiera un punto o una coma se quitará de la ley, hasta que todo se cumpla. 19 Por eso, si alguien no obedece uno solo de los mandatos de Dios, aun el menos importante, será la persona menos importante en el reino de Dios. Lo mismo le sucederá al que enseñe a otros a desobedecer. Pero el que obedezca los mandamientos y enseñe a otros a obedecerlos, será muy importante en el reino de Dios. 20 Yo les aseguro que si ustedes no son más obedientes que los fariseos y los maestros de la Ley, nunca entrarán en el reino de Dios.

Mateo 5.17-19 TLA

 

En Jesús, Dios hace nuevas todas las cosas. Con Jesús se inaugura una nueva alianza, un Nuevo Testamento y un nuevo pueblo de Dios. Lo nuevo no significa eliminar el pasado, sino de hacer una relectura con las novedades del presente.

La ley surgió en Israel como memoria histórica de la libertad conquistada por Dios en tierras de Egipto, como una luz para iluminar al pueblo en su camino hacia la tierra prometida y, como una carta de navegación para leer siempre la voluntad de Dios y llegar a buen puerto. Jesús se da cuenta que en Israel, la libertad se ha perdido, la luz se ha apagado y la voluntad de Dios dejó de cumplirse.

El pueblo de Dios estaba a la deriva, no por falta de la palabra de Dios, sino porque esta no se cumplía. Las instituciones religiosas y políticas terminaron pervirtiendo la ley y los profetas. Jesús busca rescatar la tradición, renovarla y darle cumplimiento, en perspectiva de Reino de Dios.

No basta conocer la Palabra sino hacer la voluntad de Dios.

 

ORACIÓN

Padre Bueno, Dios nuestro, te agradecemos el regalo que nos diste al dejarnos tu Palabra para guiarnos hacia tu voluntad. Sabemos que tu voluntad es perfecta y siempre nos dirige hacia lo mejor y lo mas bueno para nosotros.

Jesús, Amigo y Maestro, te pedimos ayuda para tener la misma firmeza que tú tuviste para cumplir con los mandamientos del Padre. Queremos rescatar la tradición y renovarla, para actualizarla en nuestros tiempos porque sabemos que todos necesitamos la guía de tu Palabra.

Espíritu Santo, ayúdanos a poner en acción los desafíos que nos plantean los mandamientos de tu Palabra. ¡Amén!



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