40 Días con Jesús – Día 21

Jesús enseña que si no perdonas, no se te perdonará

 

21 Entonces Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: —Señor, si un miembro de la iglesia me hace algo malo, ¿cuántas veces debo perdonarlo? ¿Sólo siete veces?

22 Jesús le contestó: —No basta con perdonar al hermano sólo siete veces. Hay que perdonarlo una y otra vez; es decir, siempre.

23 En el reino de Dios sucede algo parecido a lo que cierta vez sucedió en un país. El rey mandó llamar a sus empleados para que le informaran cómo andaban sus negocios y para que le pagaran todo lo que le debían.

24 Cuando comenzó a sacar cuentas, le llevaron un empleado que le debía sesenta millones de monedas de plata. 25 Como el empleado no tenía dinero para pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa y sus hijos, y que vendieran también todo lo que tenía. Así, con el dinero de esa venta, la deuda quedaría pagada.

26 Pero el empleado se arrodilló delante del rey y le suplicó: “Señor, déme usted un poco más de tiempo y le pagaré todo lo que le debo.” 27 El rey sintió compasión de su empleado y le dijo: “Vete tranquilo; te perdono todo lo que me debes.”

28 Al salir del palacio del rey, ese empleado se encontró con un compañero que le debía cien monedas de plata. Lo agarró por el cuello y le dijo: “¡Págame ahora mismo lo que me debes!”

29 El compañero se arrodilló delante de él y le suplicó: “Dame un poco más de tiempo y te lo pagaré todo.” 30 Pero aquel empleado no quiso darle tiempo, y mandó que metieran a su compañero en la cárcel, hasta que pagara el dinero que le debía.

31 Los otros compañeros, al ver lo que había pasado, se molestaron mucho y fueron a contárselo al rey.

32 Entonces el rey mandó llamar a aquel empleado y le dijo: “¡Qué malvado eres! Te perdoné todo lo que me debías, porque me lo suplicaste. 33 ¿Por qué no tuviste compasión de tu compañero, así como yo la tuve de ti?”

34 El rey se puso furioso, y ordenó que castigaran a ese empleado hasta que pagara todo lo que le debía.

35 Jesús terminó diciendo: «Lo mismo hará Dios mi Padre con cada uno de ustedes, si no perdonan sinceramente a su hermano.»

Mateo 18.21-35 TLA

 

En tiempos de Jesús, se estimaba como número máximo para perdonar, cuatro veces. Pedro, queriendo sorprender al Maestro, propone siete. Para Pedro es un asunto casuístico y cuantitativo.

Para Jesús lo cuantitativo va unido a lo cualitativo, por esto juega con el número siete, recordando el pasaje de Génesis 4.24: Si el que hiera a Caín será castigado siete veces, el que me hiera a mí será castigado setenta y siete veces.”

La parábola de Jesús bien podría llamarse la parábola de la indignación. Cuando la leemos, sentimos indignación y rabia por la actitud del sirviente. ¿Cómo puede alguien comportarse así? Lastimosamente ocurre más de lo que creemos.

¿Cuántas veces al día nos perdona Dios como personas, familias, naciones y mundo? Sin embargo, al mirar nuestras familias, los resentimientos resquebrajan el amor y la unidad. En las naciones, la falta de perdón mata miles de personas por las guerras, el hambre, la inmigración. Y el mundo, pareciera no perdonarle a Dios el habernos entregado una creación buena y nos vengamos intentando destruir el medio ambiente y la creación en general.

No basta con indignarnos, es necesario perdonar y crear ambientes adecuados para el perdón.

 

ORACIÓN

Padre Dios, te pedimos perdón por el perdón que hemos retenido, y no hemos dado a quienes nos han hecho mal. Tú nos perdonas día a día, y hoy queremos hacer lo mismo con nuestros hermanos. 

Jesús querido, queremos vivir tus palabras y seguir tu ejemplo, como cuando en la cruz perdonaste a quienes te hacían mal.

Espíritu, corrígenos al leer las palabras de Jesús, y danos fuerzas para vivirlas en nuestro día a día. Amén.



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