Jesús es rechazado por sus vecinos

 

24 Pero les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su propio pueblo.25 Hace muchos años, cuando aún vivía el profeta Elías, no llovió durante tres años y medio, y la gente se moría de hambre. 26 Y aunque había en Israel muchas viudas, Dios no envió a Elías para ayudarlas a todas, sino solamente a una viuda del pueblo de Sarepta, cerca de la ciudad de Sidón. 27 En ese tiempo, también había en Israel muchas personas enfermas de lepra, pero Eliseo sanó solamente a Naamán, que era del país de Siria.

28 Al oír eso, los que estaban en la sinagoga se enojaron muchísimo. 29 Entonces sacaron de allí a Jesús, y lo llevaron a lo alto de la colina donde estaba el pueblo, pues querían arrojarlo por el precipicio. 30 Pero Jesús pasó en medio de ellos, y se fue de Nazaret.

Lucas 4.24-30 TLA

 

Si tuviéramos la formación religiosa de un judío en tiempos de Jesús, probablemente hubiéramos actuado como los vecinos de Nazaret.

No es fácil aceptar que alguien nos diga que está más cerca la salvación para los extranjeros, porque han mostrado más fe y han aceptado los profetas, mientras los propios paisanos los rechazan. El fanatismo, el dogmatismo y el exclusivismo religioso, ha sido un pecado grave a lo largo de la historia.

Jesús habla a sus vecinos de una realidad, con la esperanza de ser cambiada. Sin embargo, la ceguera del fanatismo acude a la cobardía de intentar eliminar al que nos cuestiona y nos mueve el piso de la fe. La actitud de los nazarenos anticipa el rechazo del que será objeto Jesús en Jerusalén, por las autoridades y el mismo pueblo.

Jesús se abrió paso y se alejó. Es también, un anticipo de que el proyecto de Jesús se va abriendo camino en Israel y en todas las naciones. Esta es una señal inequívoca de una propuesta de reino, universal y abierta al diálogo, que hoy, debemos promover y apoyar.

 

ORACIÓN

Jesús, Maestro y Amigo, perdónanos cuando ten negamos y rechazamos porque tu palabra nos incomoda. Perdónanos cuando discriminamos y rechazamos a quienes son diferentes, y sus palabras y cultura nos incomodan.

Queremos estar abiertos a la presencia de tu reino donde menos pensamos hallarlo; ayúdanos a distinguir su presencia en medio nuestro, y para que podamos comunicar a todos la vida que hallamos en tí. Amén.


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