40 Días con Jesús – Día 17

Jesús enseña lo que espera Dios de nosotros

 

33 »Escuchen este otro ejemplo: El dueño de un terreno sembró una viña, y alrededor de ella construyó un cerco. Preparó un lugar para hacer vino con las uvas que cosechara, y construyó una torre para vigilar el terreno. Luego, alquiló la viña a unos hombres y se fue de viaje.

34 »Cuando llegó el tiempo de la cosecha, el dueño del terreno envió a unos sirvientes para pedir la parte de la cosecha que le correspondía. 35 Pero los que alquilaron la viña trataron mal a los sirvientes. A uno de ellos lo golpearon, a otro lo mataron, y a otro le tiraron piedras.

36 »Entonces el dueño envió más sirvientes que al principio, pero los hombres los trataron igual. 37 Finalmente, el dueño envió a su hijo, porque pensó: “Esos hombres sí respetarán a mi hijo.”

38 »Pero cuando los hombres vieron que había llegado el hijo del dueño, dijeron entre ellos: “Este muchacho heredará la viña cuando el dueño muera. Vamos a matarlo; así nos quedaremos con todo.”

39 »Los hombres agarraron al muchacho, lo sacaron de la viña y lo mataron.

40 »Cuando venga el dueño de la viña, ¿qué piensan ustedes que hará con esos hombres?

41 Ellos contestaron: —El dueño matará sin compasión a esos malvados. Luego les alquilará la viña a otros hombres que le entreguen la parte de la cosecha que le corresponde.

42 Jesús les dijo: —¿No recuerdan lo que dice la Biblia?:

“La piedra que rechazaron
los constructores del templo
es ahora la piedra principal.
Esto nos deja maravillados,
pues Dios es quien lo hizo.”

43 »Les aseguro que Dios les quitará a ustedes el derecho de pertenecer a su reino, y se lo dará a los que lo obedecen en todo.

45 Cuando los sacerdotes principales y los fariseos escucharon estas comparaciones y ejemplos, se dieron cuenta de que Jesús hablaba de ellos. 46 Entonces quisieron apresarlo, pero no se atrevieron a hacerlo. Y es que tenían miedo de la gente, porque la gente pensaba que Jesús era un profeta.

Mateo 21.33-43, 45-46 TLA

 

El propietario representa a Dios. La viña a Israel. Los viñadores a los dirigentes de Israel. Los sirvientes enviados representan a los profetas. El hijo y heredero es Jesús.

El hecho que el hacendado plante la viña, cave un lagar, construya una torre, simboliza el amor de Dios por la viña, por un pueblo que tiene en su corazón y quiere lo mejor para él. Al momento de pedir cuentas, envía a sus mejores hombres y mujeres, profetas y sabios, para que revisen y recojan los frutos.

La respuesta de los viñadores, embriagados en la ambición y el poder, consiste en eliminar a todo lo que amenace sus privilegios. Creen que, eliminando al hijo y heredero, podrán quedarse con la viña y su poder será ilimitado.

Dios pensaba que escucharían a su hijo, porque siempre confía en la bondad del ser humano. Dios cree en nosotros. Los dirigentes no podían entender que la piedra que pretendían desechar o eliminar, es sobre la que Dios estaba construyendo una nueva alianza, el reino de Dios.

¿Cómo están los frutos de tu viña?

 

ORACIÓN

Dios bueno, agradecemos tu amor hacia nosotros, y que sigues creyendo en las posibilidades que nos diste al compartirnos tu imagen. Te pedimos perdón por haber guardado nuestro potencial al dejar que nos domine el orgullo y el egoísmo.

Queremos escuchar y obedecer a la voz de Tu Hijo Jesús. Y queremos unirnos a él para dar frutos de tu reino, y así hacer que nuestra vida valga la pena y hagamos la diferencia en las vidas de tantas otras personas que nos rodean. ¡Ayúdanos, Espíritu, a hacer la voluntad de Dios y seguir el camino del Hijo! Amén.



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