40 Días con Jesús – Día 16

Jesús enseña sobre lo que nos aleja de Dios

 

Jesús también dijo:

19 «Había una vez un hombre muy rico, que vestía ropas muy lujosas. Hacía fiestas todos los días, y servía las comidas más caras. 20 En cambio, junto a la entrada de su casa había un hombre pobre, llamado Lázaro, que tenía la piel llena de llagas. Unas personas lo sentaban siempre allí, 21 y los perros venían a lamerle las llagas. Este pobre hombre tenía tanta hambre que deseaba comer, por lo menos, las sobras que caían de la mesa del hombre rico.

22 »Un día, el hombre pobre murió y los ángeles lo pusieron en el sitio de honor, junto a su antepasado Abraham. Después murió también el hombre rico, y lo enterraron. 23 Cuando ya estaba en el infierno, donde sufría muchísimo, el que había sido rico vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro sentado junto a él.

24 »Entonces llamó a Abraham y le dijo: “¡Abraham, antepasado mío, compadécete de mí! Ordénale a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y me refresque la lengua. Sufro muchísimo con este fuego.” 25 Pero Abraham le respondió: “Tú eres mi descendiente, pero recuerda que, cuando ustedes vivían, a ti te iba muy bien y a Lázaro le iba muy mal. Ahora, él es feliz aquí, mientras que a ti te toca sufrir. 26 Además, a ustedes y a nosotros nos separa un gran abismo, y nadie puede pasar de un lado a otro.” 27 El hombre rico dijo: “Abraham, te ruego entonces que mandes a Lázaro a la casa de mi familia. 28 Que avise a mis cinco hermanos que, si no dejan de hacer lo malo, vendrán a este horrible lugar.” 29 Pero Abraham le contestó: “Tus hermanos tienen la Biblia. ¿Por qué no la leen? ¿Por qué no la obedecen?”30 El hombre rico respondió: “Abraham, querido antepasado, ¡eso no basta! Pero si alguno de los muertos va y habla con ellos, te aseguro que se volverán a Dios.” 31 Abraham le dijo: “Si no hacen caso de lo que dice la Biblia, tampoco le harán caso a un muerto que vuelva a vivir.”»

Lucas 16.19-31 TLA

 

Estamos ante una parábola, no un relato histórico. El problema es que muchas pinturas, donde el artista se imaginaba como era el cielo y el infierno, con el tiempo, quedaron en la memoria de la gente como retratos reales. Nadie conoce el cielo ni el infierno.

En la parábola, Jesús echa mano de personajes y lugares imaginarios con el objetivo de enseñar una verdad. Si interpretáramos este relato como historia y no como parábola, tendríamos que decir que estamos ante un castigo extremo, que contradice lo que hemos venido reflexionando en días anteriores sobre un Dios misericordioso, que perdona, que no excluye al pecador arrepentido..

¿Cuál es el mensaje de la parábola? Los responsables de la injusticia en el mundo se alejan cada vez más de Dios. Es el poder, la riqueza y la corrupción, lo que aleja de Dios. Quienes son víctimas de la injusticia están privilegiadamente en el corazón de Dios. Los que la crean, están lejos de Dios, pero con una puerta siempre abierta para volver a El.

Revisemos qué actitudes nos alejan o nos acercan a Dios.

 

ORACIÓN

Padre Dios, ante la realidad de las injusticias cotidianas, te pedimos el auxilio de tu Espíritu para discernir las actitudes que nos alejan de tu voluntad, del camino que nos marcó tu Hijo Jesús, nuestro Salvador y Señor. Permítenos al final de nuestra vida, despertarnos a tu lado. Amén.



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