40 Días con Jesús – Día 13

Jesús enseña sobre la compasión y el perdón

 

36 Ustedes deben ser compasivos con todas las personas, así como Dios, su Padre, es compasivo con todos.

37 Jesús también les dijo: «No se conviertan en jueces de los demás, y Dios no los juzgará a ustedes. No sean duros con los demás, y Dios no será duro con ustedes. Perdonen a los demás y Dios los perdonará a ustedes. 38 Denles a otros lo necesario, y Dios les dará a ustedes lo que necesiten. En verdad, Dios les dará la misma medida que ustedes den a los demás. Si dan trigo, recibirán una bolsa llena de trigo, bien apretada y repleta, sin que tengan que ir a buscarla.»

Lucas 6.36-38 TLA

 

Son varios los textos donde se habla del perdón. Esto significa la importancia que le dio Jesús. El perdón se convierte en clave de identidad cristiana.

El ejemplo lo puso Jesús cuando en la cruz perdonó a sus victimarios. Como en el Padre Nuestro, el perdón y el dar, deben ser actos recíprocos. Ambos son expresiones de humildad y generosidad que serán retribuidas por el mismo Dios.

Jesús añade otra actitud, la compasión. Esta se entiende como una actitud y una tarea. No se trata de alimentar el sentimiento de la compasión, que solemos traducir en “¡Pobrecito!”, sino en una actitud y una práctica compasiva, que se define como la opción de compartir el sufrimiento con el otro, incluyendo el compromiso de ayudar y transformar la realidad que crea las condiciones de sufrimiento.

La compasión abre en el cristianismo las puertas de la solidaridad y el compromiso con el “siervo sufriente”. La cruz será el signo por excelencia de la compasión de Jesús con la humanidad. Juzgar o condenar no es nuestra competencia, hacerlo sería usurpar el papel de Dios.

 

ORACIÓN

Dios bueno y Padre nuestro, te pedimos perdón por las veces en que juzgamos sin misericordia ni compasión a los demás. Perdónanos por haber mirado desde una posición de superioridad a quienes piensan diferente a nosotros, y por las veces en que nos creímos con derecho a decir a quién Tú aceptas y a quién no.

Jesús, Maestro y Señor, ayúdanos a ser compasivos y perdonadores así como tú lo fuiste aún en el mismo momento de tu crucifixión. Tú eres el siervo que sufrió el castigo que nosotros merecíamos, y en tu dolor encostamos nuestra paz. No queremos usurpar el lugar de Dios al juzgar a los demás; que nuestro espíritu crítico no sea motivo para deservir a otros.

Espíritu, danos tu guía y fortaleza para vivir como nos enseña Jesús. Así podremos marcar la diferencia en nuestro medio. En Jesús oramos. ¡Amén!



Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *