Jesús se transforma ante los discípulos

 

Seis días después, Jesús llevó a Pedro, a Santiago y a Juan hasta un cerro alto, para estar solos. Frente a ellos, Jesús se transformó: su ropa se puso tan blanca y brillante, como jamás aquí en la tierra podría blanquearse. Luego, los tres discípulos vieron aparecer al profeta Elías y a Moisés conversando con Jesús.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno que estemos aquí! Vamos a hacer tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra más para Elías.»

Los discípulos estaban muy asustados, y Pedro se puso a hablar sin pensar en lo que decía.

De pronto bajó una nube y se detuvo sobre ellos. Desde la nube se oyó una voz que decía: «Éste es mi Hijo, yo lo amo mucho. Ustedes deben obedecerlo.»

Enseguida, miraron a su alrededor y ya no había nadie con ellos. Sólo estaba Jesús.

Mientras bajaban del cerro, Jesús les ordenó que no le contaran a nadie lo que habían visto hasta que él, el Hijo del hombre, resucitara. 10 Pedro, Santiago y Juan guardaron el secreto, pero se preguntaban qué significaba aquello de resucitar.

Marcos 9.2-10 TLA

 

Después del anuncio de la pasión y del llamado al seguimiento, Marcos introduce el relato de la transfiguración (Marcos 9.2-8). Es algo así como una “Pascua anticipada”, junto a una crucifixión igualmente “anticipada”. Por estar cerca de la Pascua de Jesús, podemos decir que la experiencia de la transformación (o transfiguración) es un anticipo a la liberación que Jesús consigue en la cruz para todos.

Este relato está lleno de una fuerza simbólica que puede ayudarnos a hacer un puente con nuestro “hoy”. Veamos algunos pocos:

  • “Seis días” evocan los “seis días” de la creación. Jesús está en su tiempo productivo, de siembra, de actividad, de preparación; allí sucede la transfiguración. Podemos decir que la transfiguración pertenece a “otro tiempo”, el del reino de Dios que irrumpe en el “tiempo cotidiano” de cada ser humano, con el fin de producir un contraste, un desequilibrio, un llamado de atención, una corrección.
  • “Pedro, Santiago y Juan” son tres discípulos que representan la comunidad nueva liderada por Jesús. La comunidad necesita decidir a quién van a escuchar. La corrección al final del relato deja en claro que Jesús es quien tiene la última palabra sobre los temas de la comunidad y de la vida.
  • “…su ropa se puso tan blanca y brillante, resaltan la transformación, en donde el resplandor y la blancura expresan la profundidad y la integridad del cambio operado en el reino. Las primeras comunidades cristianas usaron vestidos blancos recién lavados para simbolizar la nueva vida que se proponían vivir. El ropaje externo es  expresión de los profundos cambios en el interior de las personas.
  • “tres enramadas”, son una evocación del Éxodo y del Dios del éxodo, acto liberal que fundó el pueblo de Israel. Ese fue un tiempo de alegría en medio de la crisis de construcción de identidad (nacional y personal), y también es tiempo de alianza, de solidaridad, de igualdad. En la Fiesta de las Tiendas (en el tiempo de Jesús se celebraba una fiesta llamada Sukkot), cada familia hacía una choza y habitaba en ella, recordando la salida de Egipto. Era un tiempo de compartir y celebrar lo que Dios había hecho.
  • De pronto bajó una nube y se detuvo sobre ellos”. Para los pueblos que vivían en desiertos la nube significa sombra, lluvia, vida, alegría, bendición; siempre está relacionada con Dios. Es un signo visible de la presencia y la bendición de Dios. Durante la travesía del pueblo por el desierto, en el Éxodo, Dios caminaba delante del pueblo señalando el camino. La voz y la nube van junto al pueblo, Dios va junto al nuevo pueblo que crea Jesús.
  • Mientras bajaban del cerro. Volvieron a la llanura, para el encuentro y la transformación humana y social. En el descenso, quienes experimentaron la anticipación de la resurrección, discuten sobre la resurrección de los muertos. El monte está relacionado con la resurrección y la llanura con la muerte. El desafío para los discípulos es cambiar esa realidad: poner señales de vida eterna (en tiempo y calidad) en medio dela muerte cotidiana que viven las personas a su alrededor.

 

En el camino de Jesús a Jerusalén era necesaria la transfiguración. Galilea había mostrado el “éxito” del reino de Dios. La comunidad de discípulos identificó a Jesús como el Mesías porque actuaba con poder (los milagros) en beneficio de las multitudes necesitadas. Cuando Jesús anuncia su pasión y crucifixión, hay alarma y desconcierto. Los discípulos entienden por qué debe pasar por la cruz. La experiencia de la transfiguración corrige esta mala comprensiñon.

El relato de hoy nos enseña la necesidad de superar la visión superficial de las cosas para captar su sentido profundo. Por la pura gracia de Dios, los discípulos tener  una visión más honda de lo que significaba aquél Jesús humilde que les acompañaba como uno de tantos. Y eso les dio nuevas fuerzas para la misión que les esperaba.

 

ORACIÓN

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver.

Padre bueno, renueva en nosotros la experiencia liberadora del éxodo, sacándonos de nuestras miserias y esclavitudes para empezar a vivir en la comunidad nueva de tu reino.

Te pedimos, Espíritu, que nosotros como los tres discípulos que acompañaron a Jesús, podamos escuchar la voz de Jesús guiándonos a poner en práctica sus palabras y enseñanzas.

Oramos en tu presencia, Jesús, tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. ¡Amén!


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