Jesús enseña cómo orar a Dios

 

»Cuando ustedes oren, no usen muchas palabras, como hacen los que no conocen verdaderamente a Dios. Ellos creen que, porque hablan mucho, Dios les va a hacer más caso. No los imiten, porque Dios, nuestro Padre, sabe lo que ustedes necesitan, aun antes de que se lo pidan.

»Ustedes deben orar así:

“Padre nuestro
que estás en el cielo:
Que todos reconozcan
que tú eres el verdadero Dios.
10 Ven y sé nuestro único rey.
Que todos los que viven
en la tierra te obedezcan,
como te obedecen
los que están en el cielo.
11 Danos la comida que necesitamos hoy.
12 Perdona el mal que hacemos,
así como nosotros perdonamos
a los que nos hacen mal.
13 Y cuando vengan las pruebas,
no permitas que ellas nos aparten de ti,
y líbranos del poder del diablo.”

14 »Si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, Dios, su Padre que está en el cielo, los perdonará a ustedes. 15 Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco su Padre los perdonará a ustedes.

Mateo 6.7-15 TLA

 

Jesús propone a sus discípulos una oración que sea comunicación y no manipulación de Dios, que no busque impresionarlo con muchos gestos y palabras, sino que deje escuchar el susurro de su voz en nuestro corazón.

Jesús comienza no con “Padre mío” sino “Padre nuestro”. La oración puede ser personal o comunitaria, pero Dios es Padre de todos. Dios no es propiedad privada.

Otra petición, donde se expresa la máxima generosidad de Dios, es “Ven y sé nuestro único rey” (“venga a nosotros tu reino” según otra traducción), que no es otra cosa que tener el privilegio de ser ciudadanos, todos de primera clase, del reino de Dios.

En la segunda parte, las peticiones se dirigen a la comunidad. El pan que se parte y se comparte debería alcanzar para toda la humanidad, sin embargo, sigue faltando en la mesa de muchos hogares. La reciprocidad del perdón es el mejor antídoto contra el odio y la violencia. La cercanía de Dios es la mejor defensa contra las tentaciones. El mal está siempre cerca, pero más cerca está el amor de Dios. El Señor es nuestra fuerza, roca y salvación.

 

ORACIÓN

Padre nuestro, hoy oramos con la oración que nos enseñó tu Hijo Jesús. Y al repetirla, lo hacemos en la convicción que el Espíritu actúa en nosotros y lleva ante ti, Padre, nuestras necesidades y agradecimientos. ¡Amén!


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