40 Días con Jesús – Día 02

Jesús enseña sobre el costo, y el valor, de seguirle

22 Jesús también les dijo a sus discípulos: «Yo, el Hijo del hombre, voy a sufrir mucho. Los líderes del país, los sacerdotes principales y los maestros de la Ley me rechazarán y me matarán; pero tres días después resucitaré.»

23 Después Jesús les dijo a todos los que estaban allí:

«Si alguno quiere ser mi discípulo, tiene que olvidarse de hacer lo que quiera. Tiene que estar siempre dispuesto a morir y hacer lo que yo mando. 24 Si alguno piensa que su vida es más importante que seguirme, entonces la perderá para siempre. Pero el que prefiera seguirme y elija morir por mí, ése se salvará. 25 De nada sirve que una persona sea dueña de todo el mundo, si al final se destruye a sí misma y se pierde para siempre.

Lucas 9.22-25 TLA

 

Las palabras y obras de Jesús, cuestionan fuertemente la hipocresía, la ambición y el poder de quienes ejercían el gobierno político y religioso en Israel. Cuando la verdad se hace insoportable, los poderosos buscan la manera de eliminarla para que prevalezca la falsedad con la que justifican sus privilegios.

La historia está por cambiar y Jesús es la garantía de que ello ocurra. Jesús está dispuesto a soportar la tortura y la muerte a cambio de una explosión de luz y esperanza para los pobres. Quien quiera seguirlo, debe saber que es un camino con altos y bajos, donde no prima el triunfalismo ni los aplausos, porque lo importante, es el compromiso de donar la vida para que el mundo tenga vida.

Hay preocupación en el mundo, porque en este “mercado” de la cultura actual, valores como la humildad, el servicio, la misericordia, están en plena devaluación. Muchos piensan que invertir en estos valores no trae ganancia.

Jesús tiene una pregunta ¿de qué sirve invertir en la ambición, la corrupción, la intolerancia, si se pierde la felicidad, el amor y la tranquilidad?

 

ORACIÓN

Buen Dios, Señor Topoderoso, muchos de nosotros estamos fatigados más allá de toda esperanza, y hemos perdido la felicidad, el amor y la tranquilidad. Ayúdanos a volvernos a ti, arrepentirnos y ser honestos contigo, porque solo así podremos ser honestos con los demás. Solo al volvernos  a ti podremos tener nuevas  fuerzas, solo así podremos ser nosotros mismos, y sólo así podremos volvernos a los demás para amarlos y servirles tal como somos. Llámanos tan fuerte y claro como puedas para volvernos a Jesús, nuestro Salvador, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo  por la eternidad. ¡Amén!



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