Jesús enseña a dar, orar y ayunar

»Cuando ustedes hagan una buena acción, no lo anuncien por todos lados; de lo contrario, Dios su Padre no les dará ningún premio.
»Si alguno de ustedes ayuda a los pobres, no se ponga a publicarlo en las sinagogas ni en los lugares por donde pasa la gente; eso lo hacen los hipócritas, que quieren que la gente los alabe. Les aseguro que ése es el único premio que ustedes recibirán. »Cuando alguno de ustedes ayude a los pobres, no se lo cuente a nadie. Así esa ayuda se mantendrá en secreto, y Dios el Padre, que conoce ese secreto, les dará a ustedes su premio.
»Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas. A ellos les encanta que la gente los vea orar. Por eso oran de pie en las sinagogas y en los lugares por donde pasa mucha gente. Pueden estar seguros de que no tendrán otra recompensa. »Cuando alguno de ustedes ore, hágalo a solas. Vaya a su cuarto, cierre la puerta y hable allí en secreto con Dios, su Padre, pues él da lo que se le pide en secreto.
16 »Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas. A ellos les gusta que la gente sepa que están ayunando. Les aseguro que ése será el único premio que ellos recibirán. 17 Cuando ustedes ayunen, péinense bien y lávense la cara, 18 para que la gente no se dé cuenta de que están ayunando. Sólo Dios, su Padre, quien conoce todos los secretos, sabrá que están ayunando y les dará su premio.

Mateo 6.1-6, 16-18 (TLA)


“Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”. Esta es la frase más común que se recuerda de las celebraciones que muchas iglesias realizarán hoy (por ejemplo, cuando te colocan la Ceniza). Estas palabras nos recuerdan que, según el libro de Génesis, Dios creó al ser humano de dos materias primas, barro y Espíritu. El barro simboliza la fragilidad humana y el Espíritu la fuerza o el soplo divino. Barro (cuerpo) y Espíritu son como nuestros pies para caminar con seguridad y firmeza. Ambos los debemos cuidar con esmero.

Hoy la liturgia de algunas iglesias propone celebrar el “miércoles de Ceniza”, con el que se inicia el tiempo de Cuaresma, preparatorio para la Semana Santa. Hoy te proponemos comenzar una caminata de “40 días con Jesús”. Sea que hace mucho hayas decidido guardar el tiempo de Cuaresma, o que recién empiezas a querer entender qué pasó en Semana Santa, te proponemos que avancemos juntos en este período de cuarenta días para repensar nuestra viva y buscar una verdadera conversión, que es volver a Dios y a los hermanos.

Estos son días de preparación para celebrar la gran fiesta de Pascua, donde celebraremos el triunfo de la vida sobre la muerte. El evangelio de Mateo propone trabajar tres obras de misericordia: la limosna, la oración y el ayuno. Son tres signos que tienen sentido si cumplen con un requisito: practicarlas desde el corazón. De lo contrario, estarán cubiertas de hipocresía y soberbia, perdiendo su sentido a los ojos de Dios.

¿Por qué no decidir hoy empezar a vivir estas tres obras de misericordia con un sentido nuevo? Ya no hacerlas para agradar a otros, o a nosotros mismos. Son una oportunidad de desacomodar nuestra vida y reacomodarla según la propuesta del Evangelio: agradar a Dios y bendecir al prójimo. ¿Te animas?

Te invitamos a probar vivir bien estos 40 días con Jesús, esta Cuaresma. No te arrepentirás.

 

Oración

Dios de gracia y misericordia, concédenos la verdadera humildad que abandona el pretexto de nuestra propia justicia. Permítenos arrepentirnos de verdad de todas las cosas que hemos hechos sólo para nosotros o para agradar a los demás; así queremos creer en tus Buenas Nuevas, en tu Evangelio tal como lo proclamó tu Hijo Jesús. Queremos vivir y creer tu Evangelio con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas. Amén.

 

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